Luis de la Fuente, exitoso entrenador de la Selección Española, ha captado la atención por su vitalidad y aspecto físico. Sin embargo, mientras sus rutinas de ejercicio son elogiables, sus hábitos de sueño, que rondan las 4 horas diarias, han generado preocupación entre expertos. Este enfoque contrasta con las recomendaciones de salud y la experiencia de otras personalidades que han rectificado sus patrones de descanso.
Cuando se logra que la Selección Española de Fútbol Masculino gane campeonatos de Europa y del Mundo, y a los 65 años se mantiene un físico que aparenta 40, es natural que muchas personas deseen emular ese éxito. Luis de la Fuente se ha convertido en una figura a seguir, lo que ha despertado un gran interés en sus secretos de autocuidado para que otros puedan imitarlos. Sin embargo, al conocerlos, surge cierta decepción. Aunque realiza prácticas saludables como el ejercicio de fuerza regular, sus hábitos de sueño son deficientes.
Según diversas declaraciones recogidas en un artículo de El Español, Luis de la Fuente duerme en promedio 4 horas diarias. Esta cantidad no solo es insuficiente, sino que puede ser perjudicial. Es crucial aclarar que, al menos en este aspecto, no debería ser considerado un modelo a seguir.
De la Fuente ha manifestado que hay días en los que duerme 3 horas y otros en los que descansa unas 5, promediando generalmente 4 horas de sueño. Atribuye esta situación a "culpa del trabajo", una justificación común entre quienes duermen poco. Algunos lo expresan con orgullo, otros con resignación, pero la realidad es que muchos creen que sacrificar el sueño es necesario para mantener el ritmo laboral. Este también es el caso de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien recientemente generó controversia en redes sociales al declarar en una publicación que duerme entre 0 y 3 horas, dedicando las tardes a tareas domésticas y las noches a responsabilidades laborales. Japón es conocido por su intensa cultura laboral, por lo que no es claro que una de sus líderes intente dar un buen ejemplo con estas declaraciones. En realidad, no lo es. Dormir no es un lujo, sino una necesidad fisiológica cuyo descuido puede tener graves consecuencias.
Numerosos estudios demuestran que las personas que duermen menos de 7 horas, y también más de 9, tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades como trastornos cardiovasculares, diabetes, obesidad o ansiedad. El sueño fortalece el sistema inmunitario, mejora la memoria e incluso consolida las ganancias musculares obtenidas durante los entrenamientos diarios. Aunque esto no parezca afectar a Luis de la Fuente, es posible que obtendría los mismos resultados con menos horas de gimnasio si durmiera al menos 7 horas al día.
A lo largo de la historia, muchas personas han presumido de dormir poco para ser más productivas. Desde Nikola Tesla hasta Margaret Thatcher, varios personajes aseguraron dormir 4 horas o menos para disponer de más tiempo para su trabajo. Curiosamente, a menudo se trata de inventores y políticos. En la primera categoría podría incluirse Bill Gates, quien también mantuvo esta creencia durante mucho tiempo. Sin embargo, su caso es diferente; tras el diagnóstico de alzhéimer de su padre, investigó la importancia del sueño para el cerebro y descubrió que había estado equivocado durante años. Comenzó a dormir 7 u 8 horas diarias y notó que no solo no impedía su trabajo, sino que le permitía rendir mucho más durante el día. Salvo contadas excepciones, dormir es esencial para todo el cuerpo, especialmente para el cerebro.
Las excepciones a las que se hace referencia han sido descritas por la neuróloga de la Universidad de California Ying-Hui Fu. Desde 2009, ha investigado el material genético de familias que duermen pocas horas sin sentir cansancio al día siguiente. Inicialmente, descubrió en ellas una mutación en el gen DEC2, que interviene en la producción celular y el ritmo circadiano.
Posteriormente, esta científica y su equipo de investigación observaron que la mutación parece afectar los niveles de orexina, una hormona que promueve la vigilia, siendo más alta por la mañana y disminuyendo por la tarde. Se sabe que esto ocurre gracias a un mecanismo en el que interviene otro gen llamado MyoD1, cuyo papel es aumentar la liberación de orexinas.
Normalmente, DEC2 inhibe MyoD1 durante la tarde para que el estado de alerta disminuya y el cuerpo se prepare para dormir. Sin embargo, cuando mutaron el gen DEC2 en ratones, vieron que esto permitía a MyoD1 producir más orexinas, manteniéndolos en estado de alerta durante más horas. Esta es la razón por la que las personas con esta mutación no necesitan dormir tanto; se mantienen alerta sin necesidad de descanso.
Además, con el tiempo, el equipo de Fu ha descubierto otros genes, comunes en este tipo de personas, que les ayudan a mantenerse despiertas aunque duerman solo 4 horas al día. Sin embargo, hay dos aclaraciones importantes: primero, según los estudios de Fu, solo un 3% de la población tiene la mutación en DEC2, por lo que la mayoría de las personas, incluido probablemente Luis de la Fuente, no poseen este superpoder genético. Segundo, no hay evidencia de que estas personas estén protegidas contra los demás inconvenientes de dormir poco. Por ello, es crucial que descansen, a pesar de su capacidad para sentirse despiertas con pocas horas de sueño.
Luis de la Fuente también ha compartido sus rutinas deportivas y preferencias culinarias. En cuanto al deporte, afirma ir diariamente una hora al gimnasio para realizar ejercicio de fuerza. Este es un buen consejo, hasta cierto punto. No es necesario ir los 7 días de la semana, ya que el descanso activo es crucial para la recuperación muscular. Sin embargo, el ejercicio de fuerza es esencial para un envejecimiento saludable y para el bienestar en cualquier etapa de la vida, especialmente en personas mayores. El seleccionador español, a sus 65 años, es un buen ejemplo de esto. Respecto a sus gustos culinarios, parece que le encantan los huevos fritos con patatas y la tortilla de patatas. Sus dos ingredientes favoritos son evidentes. Sin duda, no son los platos más saludables, pero que le gusten no significa que los consuma a diario. En este aspecto, no hay nada que criticar. El equilibrio es importante, y disfrutar ocasionalmente de las comidas favoritas, aunque no sean las más nutritivas o saludables, también contribuye a la salud.