Los agricultores de Almería expresan su preocupación por la creciente importación de sandías marroquíes, que están saturando el mercado español y provocando una significativa caída en los precios. Esta situación reabre el debate sobre la igualdad de condiciones en la importación de productos agrícolas y la sostenibilidad del sector local. Las organizaciones agrarias alertan sobre la insostenibilidad de los costes de producción frente a los precios de venta actuales.
"Es una especie diferente, más grande y con más semilla. Pese a eso, las importaciones han saturado el mercado español, tirando del precio hacia abajo". Esta declaración de Andrés Góngora, secretario general de COAG, resume la principal preocupación de los agricultores de Almería: el impacto de las sandías marroquíes en el comercio y su cotización, lo que reactiva la discusión sobre la importación de fruta extranjera y la necesidad de cláusulas espejo que garanticen una competencia justa.
Góngora ya había alertado semanas atrás, en una entrevista con Efe, que, a pesar de las diferencias entre la sandía española y la marroquí, las importaciones del país vecino "han saturado el mercado español", provocando un desplome de los precios.
La presidenta de Asaja Almería, Adoración Blanque, también ha expresado su inquietud a ABC, señalando que la mercancía de Marruecos "está inundando" los canales de venta en España con precios inferiores a los costes de producción locales. Blanque enfatiza que la situación es "insostenible". "El producto entra por un precio inferior al que nosotros tenemos. Esto hace que se inunde el mercado y, como consecuencia de esa sobreoferta, el precio se viene abajo", explica. Este desequilibrio significa que las cotizaciones no cubren los gastos de recogida y transporte, lo que lleva a que la fruta se quede en el campo al no ser rentable cosecharla. Blanque lamenta que, a pesar de la "calidad excelente" y el riguroso cumplimiento de la legislación en España, no tiene sentido que se apliquen reglas de juego distintas al producto nacional y al extranjero, dificultando la competencia.
Los datos, aunque no totalmente actualizados, confirman que los agricultores españoles compiten cada vez más con productores de otras regiones. El último boletín del Ministerio de Agricultura, con información de Eurostat del 20 de agosto, indica que, si bien el 57,7% de las importaciones de sandía en la UE son intracomunitarias, la fruta de África, América y Turquía está ganando terreno, con Marruecos destacando significativamente.
Durante la primera mitad del año, la UE importó 351.672 toneladas de sandías de países extracomunitarios. Aunque ligeramente inferior a 2022 y 2023, este dato representa un aumento del 6,8% respecto al mismo periodo de 2025. En total, la sandía de terceros países constituye más del 42% de las importaciones de la UE.
Al analizar las cifras en detalle, se observa que más del 40% de la sandía extracomunitaria proviene de Marruecos, que exportó 148.950 toneladas a la UE entre enero y junio. Esta cifra no solo es relevante por su volumen, sino también por el incremento sostenido en los últimos años: representa un aumento del 14% respecto a 2025 y un 9,3% superior a la media de los últimos cinco años, aunque aún por debajo de los valores previos a la pandemia.
Marruecos no es el único país exportador. Las tablas del Ministerio de Agricultura también muestran importaciones de miles de toneladas de sandías de Brasil, Senegal, Mauritania, Costa Rica y Turquía. Brasil ha incrementado su flujo a la UE en un 110% respecto a la media del último lustro, y Turquía ha disparado su comercio un 38% en la primera mitad del año. En contraste, las importaciones de melón extracomunitario han descendido un 11% en el mismo periodo, con Brasil como principal proveedor.
La clave reside en cómo este flujo de importaciones afecta la cotización de la fruta española. El balance de Agricultura no es favorable para los agricultores nacionales: según sus cálculos, en la semana del 17 al 23 de agosto, el precio en origen de la sandía fue de 24,1 €/100 kg, un 16,4% menos que la media del lustro. El melón (variedad piel de sapo) se situó en 22,58 €, un 39,4% menos.
Los agricultores están preocupados por la presión que la fruta extranjera ejerce en el mercado nacional, su impacto en los precios y el solapamiento de las campañas. Andrés Góngora explica que "cuando en Senegal están en plena campaña, esta empieza en España, por lo que el producto exterior entra más barato". Además, advierte de "problemas" con el etiquetado que dificultan diferenciar claramente el producto cultivado en el sur de España del que llega de Senegal.