Identifican factores clave para la prevención de la demencia entre los 45 y 65 años

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Un reciente estudio realizado en Estados Unidos y China, que analizó más de 12.000 historiales médicos durante 26 años, ha revelado que la hipertensión, el tabaquismo y la diabetes entre los 45 y 65 años aumentan significativamente el riesgo de demencia. Cuidar la salud cardiovascular en esta etapa podría añadir hasta 13 años libres de esta enfermedad. Los hallazgos subrayan la importancia de la prevención en la mediana edad para combatir el creciente número de casos de demencia a nivel global.

A medida que la población mundial envejece, los trastornos asociados a la edad también incrementan. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 57 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de demencia, y se proyecta que esta cifra podría alcanzar los 139 millones para el año 2050. Aunque existen factores de riesgo ineludibles, como la predisposición genética, hay otros que sí se pueden prevenir. Un estudio reciente, llevado a cabo en Estados Unidos y China, destaca una etapa de la vida en la que es crucial prestar especial atención al cuidado personal.

Este estudio se realizó analizando 12.409 historiales médicos a lo largo de 26 años. Su propósito era determinar si existía algún factor de riesgo fuertemente ligado al desarrollo de demencia y, de ser así, identificar un rango de edad en el que la prevención fuera particularmente relevante. Tras un análisis estadístico, se observó que tres factores incrementaban significativamente el riesgo de demencia cuando se presentaban entre los 45 y los 65 años: la hipertensión, el tabaquismo y la diabetes. De hecho, las personas que no presentaban ninguno de estos factores de riesgo en dicho grupo de edad se asociaron con una media de 13 años adicionales sin demencia, además de una menor probabilidad de mortalidad.

Es evidente que otros factores bien conocidos influyen en el desarrollo de demencia. Por ejemplo, el sexo (las mujeres son más propensas a desarrollar demencia) o la presencia del gen APOE4, que se asocia con un mayor riesgo de alzhéimer. Por ello, al realizar el análisis estadístico, se ajustaron estos y otros factores similares con el objetivo de aislar otros riesgos, independientemente de los ya conocidos.

En general, los tres factores destacados en el estudio están vinculados con la salud cardiovascular. La hipertensión es un claro indicador del mal estado de los vasos sanguíneos, mientras que el tabaquismo y la diabetes están estrechamente relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, el rol de este sistema en la aparición de demencia es innegable. Respecto a la edad, aunque es fundamental cuidarse en cualquier momento, el periodo entre los 45 y los 65 años demostró ser el más influyente en la posterior manifestación de demencia. Por esta razón, los autores del estudio instan a las personas en ese rango de edad a dedicar especial atención al cuidado de su salud.

Es importante señalar que los resultados no fueron uniformes para todos los grupos poblacionales considerados, y muchos quedaron excluidos. Por ejemplo, solo se utilizaron datos de personas de Estados Unidos, por lo que no hay garantía de que las cifras sean extrapolables a otros países. En el caso de los estadounidenses, las mujeres con los tres factores de riesgo vivieron, en promedio, 18,1 años sin demencia desde el inicio del estudio, en comparación con los 16,6 años de los hombres. Por otro lado, las personas blancas con los tres factores vivieron una media de 19,6 años antes de desarrollar demencia, frente a los 16 años de los participantes negros. Parece, por lo tanto, que los hombres y las personas negras pierden más años libres de demencia que las mujeres y las personas blancas con los mismos factores.

Los propios autores del estudio aclaran que se trata de un estudio observacional. Esto implica que solo se ha identificado una relación, pero no se ha podido determinar si es causal o casual. Es decir, podría haber una explicación subyacente o los resultados podrían ser una simple coincidencia. A pesar de esto, los datos parecen lo suficientemente relevantes como para alentar a la población a prestar atención a los tres factores de riesgo mencionados. Es necesario continuar investigando para establecer, de manera individualizada, las mejores estrategias para prevenir la demencia. Por ahora, es evidente que, para todas las personas, cuidar la salud cardiovascular es un aspecto fundamental.