Un reciente incidente en San Francisco reveló una faceta menos obvia de los robotaxis: la vigilancia interior. Dos menores que viajaban en un vehículo autónomo de Waymo fueron detenidos por la policía tras detectarse una infracción de las condiciones de servicio, relacionada con la posesión de un arma, marihuana y espray de defensa dentro del coche. Este suceso subraya la importancia de las normas y la supervisión en los vehículos sin conductor, incluso antes de su plena implementación en lugares como España.
Aunque en España aún no es posible solicitar un robotaxi completamente autónomo de manera habitual, su implementación está cada vez más cerca. Mientras tanto, en ciudades de Estados Unidos y China, estos vehículos ya transportan pasajeros sin conductor. Esta experiencia está revelando aspectos menos evidentes, como la persistencia de una supervisión, incluso cuando no hay nadie al volante.
El ejemplo más reciente ocurrió en San Francisco, poco antes de las cuatro de la madrugada del 3 de septiembre. Dos menores, un chico y una chica, viajaban en un Waymo cuando la compañía detectó una infracción de sus condiciones de servicio relacionada con un arma. La empresa detuvo el vehículo y alertó a los servicios de emergencia. La policía respondió con una parada de alto riesgo y, al registrar el coche, encontró un rifle cargado de estilo AR, descrito como una "ghost gun", además de presunta marihuana y espray de defensa. Ambos pasajeros fueron puestos bajo custodia y trasladados a un centro juvenil.
La pregunta inevitable es cómo pudo la compañía enterarse de lo que ocurría dentro. Los vehículos de Waymo están equipados con cámaras interiores que graban durante el viaje. La empresa explica que estas imágenes pueden utilizarse para verificar el cumplimiento de sus normas, revisar incidentes y responder a emergencias. Su equipo de soporte puede revisar las grabaciones e incluso acceder al vídeo en directo en situaciones urgentes. Sin embargo, Waymo no ha detallado qué mecanismo exacto desencadenó la alerta en este caso, si fue una detección automática, una revisión humana o algún otro sistema.
La ausencia de un conductor no implica que se pueda hacer lo que se quiera dentro del vehículo. Las normas de Waymo prohíben explícitamente llevar armas de cualquier tipo y exigen que los pasajeros tengan al menos 18 años para viajar sin un adulto. En el incidente de San Francisco, al menos dos elementos chocaban con estas condiciones: la presencia de un arma y dos menores viajando solos. La policía describió el rifle como una "ghost gun", un tipo de arma de fabricación privada sin número de serie válido, lo que dificulta su trazabilidad.
Waymo ya había intervenido en un caso similar dos meses antes en San Mateo. Dos chicos de 15 años fueron encontrados bebiendo alcohol y disparando proyectiles Orbeez con armas de juguete en uno de sus coches. La compañía intervino a distancia, detuvo el vehículo en un aparcamiento y alertó a la policía, que retuvo a los adolescentes. La Policía de San Mateo aclaró a Associated Press que los pasajeros no estaban encerrados y podían abandonar el vehículo.
Aunque la historia de San Francisco pueda parecer distante, España ya está preparando el terreno para la llegada de estos vehículos. La DGT ha autorizado pruebas con 20 robotaxis SAE 4 de AVOMO, WeRide y Uber. Estas compañías aspiran a iniciar operaciones comerciales en Madrid antes de finales de 2026, inicialmente con un especialista a bordo. Cuando los robotaxis comiencen a formar parte de nuestros desplazamientos, se revelarán diferencias menos obvias que la conducción sin manos humanas, como quién supervisa el habitáculo, qué normas deben seguirse y qué ocurre cuando alguien las infringe.