Arde Bogotá ha sorprendido a la industria musical con una estrategia inusual para el lanzamiento de su tercer álbum. El grupo ha decidido que los conciertos de presentación, en un formato íntimo denominado 'hervideros', solo permitirán la adquisición de entradas de forma presencial en las taquillas de las salas. Esta medida busca garantizar un acceso más equitativo para los fans, evitando la reventa y las colas virtuales masivas.
Arde Bogotá está a punto de estrenar un nuevo álbum, pero el foco de atención no recae en su contenido ni en las fechas de lanzamiento, sino en la metodología escogida para su presentación. El grupo ha optado por una decisión poco convencional en el sector: el álbum se estrenará en ocho salas de España, cuyas entradas solo podrán adquirirse directamente en las taquillas físicas. Se descarta la venta online masiva y las frustrantes colas virtuales. Para asistir a estas ocho actuaciones, los interesados deberán dirigirse en persona a los puntos de venta. La banda argumenta que esta es “la forma más justa” para que su público pueda acompañarlos en el formato elegido para lanzar su tercer trabajo discográfico.
El hecho de que Arde Bogotá presente un nuevo trabajo ya es noticia, pero en esta ocasión, el cómo ha eclipsado al dónde y cuándo. En un video compartido en redes sociales, los cuatro miembros del grupo adelantaron que el álbum, titulado 'Manufacturas del Club de la Gente Sola', se presentará en un formato “muy especial”: los hervideros. Estos espectáculos, inspirados en el estilo boiler room, se llevarán a cabo en ocho salas con “aforo limitado”. La particularidad reside en que quienes deseen asistir a estos conciertos deberán hacerlo a la antigua usanza: haciendo fila en taquillas físicas para comprar su entrada en papel. “Las vamos a vender en físico en las taquillas de cada sala”, confirmó Daniel Sánchez, guitarrista del grupo. Las ciudades y fechas de este inicio de gira se revelarán mañana, y las taquillas abrirán una semana después, el 23, con otra sorpresa: cada cliente podrá adquirir un máximo de dos entradas.
El grupo justifica esta decisión por el formato de lanzamiento elegido, los hervideros. Estos espectáculos, organizados en salas con aforo limitado, buscan que el público esté “muy cerca” de los músicos. De hecho, cada entrada incluirá un código que el usuario podrá usar para vivir el concierto desde el escenario. En caso de que haya muchas solicitudes, se sortearán las plazas. “Pretendemos que el público esté muy cerca de nosotros, ayudándonos a construir las canciones”, añadió Antonio García, vocalista. Las ocho actuaciones que se anunciarán mañana son solo un adelanto. Arde Bogotá ya ha advertido que, si un fan no puede conseguir una entrada el día 23 (por no tener una taquilla física cerca), “no pasa nada”, ya que el próximo año habrá una gira más extensa. “Pero la manera de presentar estas canciones del nuevo disco nos hacía ilusión así, en una olla a presión”, concluyó José Ángel Mercader, el batería. “Las entradas físicas son la forma más justa que entendemos de que podáis vivir con nosotros estos eventos tan especiales”.
La importancia de esta medida radica en el contexto actual. Con su decisión, Arde Bogotá retoma la venta tradicional en taquilla física (al menos para estos conciertos) y cierra la puerta a la compra masiva por 'bots' para la reventa a precios exorbitantes, así como a las desesperantes colas virtuales. Estas situaciones han sido, para frustración de los fans, una constante en la comercialización online durante años. Un claro ejemplo fue la preventa de la gira de Bad Bunny por España el año pasado, marcada por un caos de colas virtuales de cientos de miles de personas, caídas de servidores y la sospecha (desmentida por Ticketmaster) de precios dinámicos que variaban durante la venta. Al restringir la compra a dos entradas por persona, el grupo cartagenero también dificulta la adquisición masiva de tickets con fines especulativos y de reventa a precios inflados.
La situación es lo suficientemente grave como para que el Gobierno haya explorado formas de limitar los precios de reventa de las entradas, o para que, hace años, el grupo alemán Rammstein recurriera a la justicia para evitar que las entradas de su gira terminaran revendidas en Viagogo. La industria musical atraviesa un momento complejo, buscando fórmulas para complementar o reemplazar la disminución del atractivo de las giras globales, siendo un ejemplo evidente las residencias. La incógnita es si el ejemplo de Arde Bogotá será seguido por otros y, de ser así, cómo impactará a intermediarios que obtienen millones con las entradas, como Live Nation y su subsidiaria Ticketmaster.