La Guardia Civil de Tomelloso ha resuelto el caso del robo de un sagrario y un cáliz de incalculable valor de la capilla del Hospital General de la localidad. El autor, que entró sin forzar cerraduras aprovechando la apariencia de un paciente, fue identificado gracias a las cámaras de seguridad y la búsqueda de los objetos en establecimientos de compraventa. Los objetos, fabricados a mediados del siglo XIX, han sido recuperados y entregados a la Diócesis de Ciudad Real.
Durante el pasado mes de agosto, un individuo ingresó al Hospital General de Tomelloso sin levantar sospechas. Recorrió diversas áreas del centro sin ser interceptado, hasta llegar a la capilla. En un breve lapso de tiempo, sustrajo un sagrario y un cáliz, ambos de singular valor, para luego abandonar el lugar a paso ligero. El acceso se produjo por una puerta abierta, sin necesidad de forzar cerraduras ni activar alarmas, utilizando la apariencia de un paciente que acudía a rezar en horas de la madrugada.
Una hora después del incidente, el capellán del hospital alertó a la Guardia Civil al percatarse de la ausencia del tabernáculo y el cáliz, este último conteniendo hostias consagradas. El Grupo de Investigación de la Compañía de Alcázar de San Juan asumió el caso, inspeccionando la capilla y confirmando la ausencia de signos de forcejeo en la puerta. El ladrón aprovechó un descuido, ejecutando un plan que no requirió herramientas especiales, solo la confianza y la apariencia adecuada, como un pijama de hospital.
La captura del sospechoso se logró mediante el análisis de las grabaciones de las cámaras de seguridad, la búsqueda de testigos y una estrategia común en este tipo de robos: revisar los establecimientos de compraventa de oro de la zona, ante la posibilidad de que los objetos fueran fundidos antes de que se detectara su desaparición. La investigación condujo a un único sospechoso.
A finales de agosto, el sospechoso fue localizado en la misma Tomelloso. No intentó huir ni cambiar de residencia, permaneciendo en la localidad con las dos piezas religiosas de gran valor. Ambas, creadas a mediados del siglo XIX, carecen de réplicas conocidas. Este patrimonio irrepetible ha sido objetivo de diversas redes en los últimos tiempos. Sacristías y capillas rurales albergan piezas centenarias sin la seguridad que ofrecen los museos. De hecho, durante 2026 se han registrado numerosos robos similares, confirmando que las iglesias locales son objetivos atractivos para ladrones que buscan objetos valiosos con bajo riesgo. Una discusión actual se centra en la cantidad de patrimonio cultural del país, su inventario y la necesidad de trasladar algunas colecciones notables a museos nacionales con medidas de seguridad reforzadas.
Los cargos imputados son hurto agravado, por haberse cometido en un templo religioso, y delito contra los sentimientos religiosos. El caso, junto con el detenido, ha sido remitido al Tribunal de Instancia número 1 de Tomelloso. Este incidente evoca otro caso de 2023, en el que se sustrajo el pañuelo de hierbas de la Virgen de las Viñas, patrona del pueblo, y dos años después se exigió un rescate por él: cinco bidones de kalimotxo y la amenaza de quemar el paño, grabándose con un cuchillo grande y voz distorsionada. El autor fue detenido mediante el rastreo de redes sociales y compañías telefónicas.
Fuera de la región manchega, capillas hospitalarias en Puerto Real (Cádiz), el Clínico de Valencia e incluso un hospital de Roma han experimentado robos de sagrarios y formas consagradas en años recientes. En este caso particular, los objetos han sido recuperados y entregados al denunciante en nombre de la Diócesis de Ciudad Real, que ha expresado su agradecimiento por la labor de los agentes.