La Comunidad de Madrid ha anunciado su intención de desdoblar un tramo de la carretera M-501, conocida como la 'Carretera de los Pantanos', con una inversión de 416 millones de euros. Este plan, que busca convertir la vía en autovía a lo largo de su recorrido por la región, ha generado una fuerte controversia y el rechazo de organizaciones ecologistas, quienes alertan sobre el impacto ambiental en una zona de alto valor ecológico, recientemente afectada por incendios.
Es fácil recordar este verano las imágenes que acapararon los telediarios y mucho más difícil olvidarlas si se ha veraneado o se reside en las inmediaciones del Pantano de San Juan en Madrid. Un lugar tradicionalmente frecuentado por los madrileños durante el verano, que fue devastado por el fuego este año. Precisamente en esta zona, de altísimo valor ecológico, la Comunidad de Madrid planea construir una segunda carretera.
La M-501, la carretera más extensa de la región de Madrid, es una vía de más de 70 kilómetros que recorre el suroeste de la comunidad autónoma. Parte de Alcorcón y se extiende hasta la frontera con Ávila, donde continúa como CL-501 por más de 80 kilómetros hasta Extremadura, adoptando el nombre EX-203 y llegando a Plasencia, en la provincia de Cáceres.
Los primeros 48 kilómetros de la carretera, desde su salida de Madrid, son una autovía, resultado del desdoblamiento de la nacional para gestionar el gran volumen de tráfico. Sin embargo, los 20 kilómetros siguientes se mantienen como una carretera de un solo carril por sentido, situación que la Comunidad de Madrid busca modificar.
La pasada semana, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, anunció la intención de desdoblar el tramo restante de la M-501 para convertirla completamente en autovía. "Nuestro propósito es impulsar la zona oeste de Madrid y Ávila y que sean sinónimo de prosperidad y futuro", afirmó durante el debate del estado de la región al hacer el anuncio.
Para lograrlo, señaló: "Comenzamos el estudio con el que prolongar el desdoblamiento de la M-501, Carretera de los Pantanos (como se conoce popularmente a la vía), hasta el final de la Comunidad de Madrid, en el término de San Martín de Valdeiglesias".
En resumen, la Comunidad de Madrid aspira a transformar toda la M-501 a su paso por la región en una autovía, argumentando el elevado volumen de tráfico y la peligrosidad del tramo actual de un solo carril por sentido.
Según lo anunciado por la presidenta en la asamblea, Madrid destinará 416 millones de euros a esta "primera gran reforma en materia de infraestructuras”. Este proyecto surge tras el mayor incendio histórico de la región y no estaba contemplado en el Plan de Carreteras 2025-2032.
Desde la comunidad, alegan que el motivo es evidente: una mejor infraestructura incentivará a más personas a establecerse e invertir en la zona. Respecto al volumen de tráfico, El País informa que 70.000 vehículos transitan diariamente por el tramo de autovía de la M-501, pero el tráfico disminuye drásticamente a 15.000 coches diarios en el tramo de un solo carril.
El tráfico, sin embargo, se incrementa considerablemente en verano, debido al constante flujo de veraneantes, ya sea por tener una segunda residencia, alquilar una vivienda o simplemente escapar de la ciudad por unas horas.
Ecologistas en Acción, consultados por el diario, califican la obra como una "aberración". Argumentan que la afluencia de madrileños a esta carretera se debe a la presencia de los embalses de San Juan y Picadas, y los valles del Tiétar, Iruelas y Alberche.
"Es una de las áreas de la Comunidad con mayor calidad ambiental y más proporción de especies protegidas muy emblemáticas, como el águila imperial, la cigüeña negra o el lince", explica Paco Segura de la organización ecologista a El País. No son los únicos; la Plataforma Ecologista Madrileña considera que el desdoblamiento es "una agresión directa a espacios y especies protegidas" y una decisión que "aumentará la presión urbanística, el turismo masivo y el tráfico en una zona de gran valor ambiental, deteriorando a largo plazo la calidad de vida de las poblaciones".
No es casual que la M-501 mantenga un solo carril por sentido durante más de 20 kilómetros. Ya en 1998, Alberto Ruiz-Gallardón, entonces presidente de la Comunidad de Madrid, intentó impulsar el desdoblamiento, pero los informes ambientales previos lo impidieron. Sin embargo, como señala Ecologistas en Acción en una publicación de 2004, el proyecto se retomó poco después, logrando finalmente un desdoblamiento de 18 kilómetros que está activo actualmente, a pesar de haber sido reiteradamente rechazado por la justicia.
En 2005, bajo la presidencia de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, se iniciaron las obras del desdoblamiento actual entre Quijorna y Navas del Rey, con una longitud de 18 kilómetros. El problema, según El País, fue que, conscientes de que el trámite no superaría los informes ambientales, la obra se tramitó como de “interés general”. Así, el gobierno estatal, con Dolores de Cospedal al frente del ministerio de Transportes, aprobó la obra.
Esta se llevó a cabo a pesar de recibir hasta tres sentencias judiciales en contra y de estar activa mientras la Justicia decidía sobre ella. Una de las sentencias que dio la razón a los ecologistas provino incluso de la Comisión Europea. Sin embargo, esta institución archivó el asunto en 2011, y el tráfico se abrió en el último desdoblamiento conocido, después de que la Comunidad de Madrid se comprometiera a realizar diversas actuaciones de reparación medioambiental. En 2016, se volvió a señalar que Madrid no estaba cumpliendo su compromiso.
Ahora, casi 30 años después del primer intento de convertir la M-501 en autovía, el plan resurge. Aunque el paisaje ha cambiado, arrasado por el fuego, el objetivo persiste: transformar en autovía una carretera que atraviesa un espacio incluido en la Red Natura 2000 y, por ende, bajo una especial protección ambiental.
Queda por ver si esta protección prevalece o si, por el contrario, presenta fisuras.