El diésel se dispara globalmente a pesar de precios moderados del crudo: la crisis de refinerías es la causa

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Los precios del diésel han experimentado un aumento significativo a nivel mundial, alcanzando récords históricos en algunas regiones, incluso cuando el precio del petróleo crudo no está en sus máximos. Este fenómeno se atribuye a una mermada capacidad de refino global, exacerbada por conflictos geopolíticos y ataques a infraestructuras, lo que genera una escasez de combustible refinado y presiona al alza los costos para consumidores y sectores como el transporte.

El incremento considerable de los precios del combustible en los últimos meses no es una novedad. El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán inició esta tendencia, provocando el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte de petróleo global, y desencadenando una escalada de precios sin precedentes. Esta situación ha impactado no solo a conductores, sino también a transportistas, el sector de mercancías, la aviación y prácticamente cualquier actividad que dependa del combustible hoy en día. Incluso Estados Unidos, que parecía inmune a los problemas de suministro de combustible, está sintiendo el desequilibrio global en la cadena de suministro de petróleo. En Europa, ya se observan países donde el diésel se acerca a los 3 euros por litro en algunas estaciones de servicio de Alemania o Italia. La cadena de suministro se encuentra bajo presión y las refinerías no logran satisfacer la demanda.

En términos numéricos, según el Boletín Semanal del Petróleo de la Comisión Europea, la media en toda la Unión Europea se situaba en 1,907 euros por litro para la gasolina y 2,028 euros para el diésel a fecha de 7 de septiembre de 2026. El precio del diésel en Alemania alcanzó los 2,34 euros por litro esa misma semana, superando significativamente la media decenal del país de 1,48 euros. Francia se encontraba ligeramente por debajo, cerca de los 2,20 euros. Las zonas más costosas de Europa, como Países Bajos, Dinamarca, Alemania, Finlandia y Bélgica, se acercaban al rango de 2,40-2,60 euros.

La génesis de esta situación se remonta a finales de febrero, con el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que interrumpió el tráfico a través del estrecho de Ormuz, un punto crítico para aproximadamente una quinta parte de los flujos petroleros mundiales. Reuters informó en mayo que el crudo Brent superó los 110 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022. El diésel reaccionó con mayor virulencia, superando en varios países los 2 euros por litro y con aumentos que en España excedieron el 34% desde el inicio del conflicto. Un informe del grupo de investigación CREA estimó que los precios del diésel y la gasolina a nivel global se habían disparado un 59% desde el comienzo de la guerra en febrero, añadiendo decenas de miles de millones de euros en costos imprevistos de importación de combustible a las principales economías europeas.

Al otro lado del Atlántico, la situación es aún más grave y constituye un récord. En Estados Unidos, la media nacional del precio del diésel alcanzó su máximo histórico, superando su récord de 2022. Los camioneros pagaban alrededor de 5,85 dólares por galón en todo el país a principios de septiembre, casi un 60% más que los aproximadamente 3,71 dólares por galón que desembolsaban un año antes, llegando a California a unos 7,70 dólares por galón. A mediados de septiembre, las medias nacionales rondaban los 6 dólares por galón, a medida que el conflicto entre EEUU e Irán continuaba interrumpiendo el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.

Paradójicamente, el problema no radica en el petróleo crudo en sí. El diésel está batiendo récords a pesar de que el petróleo crudo es más barato que durante el pico de 2022. El diésel en EEUU alcanzó un máximo histórico de 5,901 dólares por galón el 8 de septiembre, incluso cuando el crudo cotizaba unos 28 dólares por barril por debajo de su nivel de 2022. La diferencia entre ambos, conocida como “margen de refino” o “crack spread”, es decir, el margen que obtienen las refinerías al transformar el crudo en combustible terminado, ha alcanzado niveles sin precedentes. El crack spread del diésel en EEUU llegó a un máximo histórico de 100 dólares por barril, y tres de las mayores refinerías del país, Marathon Petroleum, Valero y Phillips 66, han ganado en conjunto 12.600 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Esto indica que no hay escasez de petróleo, sino que la capacidad global para refinarlo y convertirlo en diésel se ha visto reducida.

Esta disminución de capacidad se debe a la interacción de dos conflictos. Ucrania ha atacado refinerías rusas, lo que ha llevado a Moscú a restringir las exportaciones de diésel, mientras que los ataques de Irán cerca del estrecho de Ormuz también han afectado a las refinerías de los aliados del Golfo. El director de operaciones de Valero, Gary Simmons, señaló que ambos conflictos han paralizado refinerías que representan unos 5 millones de barriles diarios de capacidad. Andy Lipow, analista independiente, estimó que aproximadamente el 8% del diésel necesario para cubrir la demanda mundial se encuentra actualmente interrumpido.

En cuanto a la posibilidad de que el litro alcance los 3 euros, los analistas prevén que Estados Unidos se encamina hacia una media anual récord para el diésel, algo que es improbable que la gasolina iguale, ya que esta entra en su descenso otoñal. En Europa, la limitación es menos grave por el momento, pues los precios son altos y volátiles, pero todavía se mantienen por debajo de los 3 euros, incluso en los países más caros. Que esta situación cambie depende menos del suministro de crudo que de la rapidez con la que las refinerías dañadas en Rusia y Oriente Medio vuelvan a estar operativas, y las reparaciones podrían tardar muchos meses. No obstante, se ha registrado que en algunas estaciones de servicio de Italia, el diésel premium ya supera los 3 euros por litro, aunque por ahora es un caso muy puntual.