Una atleta australiana, Joanna Wietrzyk, generó controversia en una competición de Hyrox en Pekín al continuar la prueba y ganarla a pesar de sufrir un incidente de incontinencia fecal. Las imágenes del suceso se viralizaron, lo que provocó un debate sobre la responsabilidad de la deportista y la organización del evento, que ha reconocido errores en su gestión y ha implementado nuevas normativas.
Hasta hace poco, Joanna Wietrzyk era una prometedora atleta australiana, reconocida por su talento y resistencia en los circuitos de Hyrox, una competición fitness que ha ganado popularidad global. Sin embargo, su perfil cambió drásticamente el sábado pasado durante un torneo en Pekín, cuando sufrió un incidente de incontinencia fecal en plena prueba. Las cámaras capturaron el momento en que corría y saltaba con sus pantalones y muslos manchados, lo que desató una gran polémica.
El impacto de las imágenes fue innegable. Si el incidente de Joanna Wietrzyk no hubiera sido grabado, su historia probablemente habría sido diferente. Pero el 12 de septiembre, cuando su vientre se soltó durante la prueba de Hyrox en Pekín, estaba rodeada de móviles y fotógrafos que registraron la escena. Esas imágenes se viralizaron rápidamente, mostrando a la atleta compitiendo con sus mallas, piernas y zapatillas visiblemente sucias con sus propias heces, como si nada hubiera ocurrido.
La polémica surgió por varios motivos. Las imágenes revelan, en primer lugar, que Joanna Wietrzyk, probablemente debido al intenso esfuerzo, no pudo contenerse. Sin embargo, los puntos más controvertidos son que, a pesar del percance, la australiana decidió seguir compitiendo y la organización no pareció intervenir. Mientras que el primer hecho fue un accidente involuntario, las decisiones de continuar y la falta de acción por parte de la organización son lo que ha generado mayor debate, ya que afectaron a los demás atletas.
Desde el sábado, gran parte de la conversación se ha centrado en la responsabilidad personal de Wietrzyk y, especialmente, en la de la organización de Hyrox. En los vídeos se observa que, aunque las pruebas son individuales, los deportistas comparten instalaciones y material. Por ejemplo, se ve a Wietrzyk, ya manchada, cargando con kettlebells, lanzando balones medicinales y corriendo por pistas junto a otros competidores. Esto ha planteado interrogantes sobre la seguridad de los demás atletas. ¿Debió el jurado apartar a Wietrzyk para proteger a los otros participantes? ¿Influyó el hecho de que la joven no sea una atleta cualquiera, sino una estrella emergente que ostenta el récord mundial en la prueba individual femenina? Estas preguntas son relevantes porque Wietrzyk, originaria de Melbourne y de 22 años, fue invitada a Pekín para competir en el grupo de élite en la categoría de 16 a 24 años. A pesar del incidente, ganó la prueba con una marca de 61 minutos y 23 segundos.
Lo sucedido en Pekín ha generado una controversia tal que tanto la atleta australiana como los organizadores de la prueba han emitido comunicados. Joanna Wietrzyk compartió poco después del torneo un selfie en lo que parecía una cama de hospital con una vía en el brazo, acompañado del texto: "Go hard or go home they say… a win is a win" ("O lo das todo o vete a casa, como se suele decir… una victoria es una victoria"). Esta publicación de Instagram fue eliminada posteriormente.
La reacción más significativa provino de Moritz Fürste, cofundador de Hyrox, quien publicó un comunicado en Instagram reconociendo que la organización no estuvo a la altura. "Pido disculpas a todos los que se han visto afectados directa o indirectamente, así como a todos aquellos que han considerado que no gestionamos la situación como debíamos", comenzó. "Hyrox cometió un error al no reaccionar de inmediato durante la carrera. Mi trabajo consiste en prever este tipo de incidentes potenciales y no lo hice. Por supuesto, hemos empezado a mejorar los procesos de los eventos y a introducir cambios en el reglamento de forma inmediata. En este momento, ya hay nuevas normas para evitar que situaciones como esta vuelvan a ocurrir", concluyó Fürste, quien impulsó la competición en 2017 en Alemania junto a Christian Toetzke.
Hyrox también ha aclarado que las pistas que pudo ensuciar Wietrzyk se limpiaron en profundidad esa misma noche. Además, se retiró el equipo contaminado y se reemplazó la superficie manchada. "Tras el incidente, el comité organizador acordonó y aisló de inmediato la zona y la pista afectadas y llevó a cabo una desinfección exhaustiva", insistió la organización. Respecto al reglamento, antes del torneo chino ya penalizaba como infracciones menores el arrojar basura, sonarse o escupir en las pistas. The Telegraph ha deslizado que ahora se ha ampliado para incluir contaminaciones por sangre, vómito, orina o heces. El objetivo es que, si la organización considera que suponen un riesgo para los atletas, pueda actuar de inmediato. De fondo, este incidente alimenta un debate más amplio sobre los límites del deporte de alto rendimiento.
La polémica surge en un momento de auge para Hyrox, que, a pesar de ser una competición relativamente joven, ha logrado una notable expansión tras la pandemia. Sus responsables afirman que se ha convertido en el deporte fitness "de mayor crecimiento" y ya organizan eventos en 11 países con miles de gimnasios afiliados. La clave de su éxito reside en su propuesta: una combinación de running con ejercicios funcionales, como remo, burpees o movimientos con peso. Lo ocurrido en China empaña esta expansión. En redes sociales, algunos usuarios han expresado su decepción con la organización y se preguntan si, una vez reconocido el error, Hyrox no debería devolver el dinero de las inscripciones o compensar a los atletas de alguna otra forma. "Si bien entiendo la perspectiva de la atleta, mi contrato y expectativas son con Hyrox", señaló un usuario que participó en el campeonato chino, aunque en la modalidad masculina.