La construcción de la Sagrada Familia, iniciada en 1882, se encuentra nuevamente estancada a pesar de los recientes avances. La finalización de la basílica, que incluye la fachada de la Gloria, su programa escultórico y una crucial escalinata, se ve comprometida por la resistencia de 200 vecinos que se niegan a ser desalojados. Las negociaciones para resolver este conflicto urbanístico han fracasado por tercera vez, prolongando una situación que lleva medio siglo sin resolverse.
Antoni Gaudí colocó la primera piedra de la Sagrada Familia en marzo de 1882. Tras 144 años y medio de construcción, y casi 1.740 meses después, la obra sigue sin ver su conclusión. El propio arquitecto falleció sin haber presenciado ni siquiera el 15% de su edificación. Cuando en febrero de 2026 se culminó la Torre de Jesucristo, alcanzando 172,5 metros y convirtiéndose en el edificio religioso más alto del mundo, superando a la catedral de Ulm por unos 11 metros, una parte considerable de la opinión pública consideró la obra finalizada. Sin embargo, no lo está. A la basílica aún le restan la fachada de la Gloria, la totalidad de su programa escultórico y, fundamentalmente, una escalinata que ha estado bloqueada durante medio siglo por 200 vecinos que no están dispuestos a reubicarse sin condiciones.
Esta semana, la negociación destinada a resolver este impasse volvió a fracasar por tercera vez. Se trata de dos manzanas enteras del Eixample que han vivido bajo la amenaza de un desalojo urbanístico durante 50 años, una fecha de caducidad que nunca llega. Tres alcaldes han pasado sin lograr un acuerdo. Las conversaciones entre el Ayuntamiento, la Junta Constructora del templo y los vecinos han persistido a lo largo de tres mandatos: Xavier Trias, Ada Colau y ahora Jaume Collboni. En marzo, Esteve Camps, presidente delegado de la Junta, afirmó que el pacto con el Consistorio estaba "cerca".
Como dato relevante, la Sagrada Familia estuvo 137 años construyéndose sin licencia de obras. El Ayuntamiento no la concedió hasta 2019, cuando se cobraron 4,6 millones de euros como parte de un acuerdo de 36 millones a diez años. En cualquier caso, en junio de 2026 se celebró la primera reunión formal entre el gobierno municipal y los vecinos, sin la presencia de representantes del templo en la sala; la basílica siempre ha exigido negociar exclusivamente con el Ayuntamiento. Dos meses después, el borrador de acuerdo prometido para julio aún no ha aparecido. Los vecinos atribuyen la situación a un bloqueo institucional, mientras que el Consistorio describe la negociación como "viva" pero sin una fecha definida.
Gaudí concibió la fachada de la Gloria, la más monumental de las tres, precedida por una escalinata que descendería como un camino simbólico desde los infiernos hasta la salvación, incluyendo un viaducto hasta la Diagonal. Cuando la diseñó, ese terreno estaba desocupado. Posteriormente, en el siglo XX, entre los años 50 y mediados de los 70, cientos de miles de personas llegaron a trabajar en las fábricas de Barcelona y su cinturón industrial (L'Hospitalet, Santa Coloma, Badalona, Cornellà). Para 1981, la ciudad ya contaba con más de 1.700.000 habitantes, el máximo histórico del siglo.
En resumen, llevar a cabo el proyecto tal como fue concebido originalmente implicaría la demolición de cerca de 1.000 pisos y 300 locales comerciales. Las últimas propuestas municipales, que ya redujeron el paseo de 60 a 40 metros de ancho, han disminuido la cifra a menos de 200 viviendas, ofreciendo realojo en el propio distrito o compensación a precio de mercado. Las objeciones no tardaron en manifestarse: "A mí me expropian para una obra privada, nuestro Señor Jesucristo no necesita este templo para venir a rezar un padre nuestro". Esto llevó a la paralización del proceso para su revisión y replanteamiento.
Se estima que al templo le falta aproximadamente otro 15% para ser finalizado, una proporción similar a la que Gaudí presenció antes de su fallecimiento. En 2020 se esperaba "un milagro". A día de hoy, con la torre culminada y la fachada de la Gloria pendiente, el programa escultórico está completo, pero no se vislumbra un final de obra. Las estimaciones lo sitúan a mediados de la próxima década, hacia 2033-2034. Sin embargo, es probable que la cuestión de la escalinata termine resolviéndose en un juzgado.