La Autovía A-76: Dos Décadas de Promesas Incumplidas para Conectar Ponferrada y Ourense

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Desde 2004, la promesa de una autovía que uniera Ponferrada y Ourense ha sido una constante, pero dos décadas después, los conductores aún no ven avances. Lo que se concibió como una mejora crucial para la región, eliminando la necesidad de transitar por una antigua carretera nacional, se ha enfrentado a una serie de obstáculos burocráticos y ambientales, dejando la infraestructura en un estado de estancamiento. Solo recientemente, en 2026, se han adjudicado los primeros tramos, aunque la fecha de finalización sigue siendo incierta.

A Ponferrada y Ourense las separan poco más de 150 kilómetros, lo que se traduce en más de dos horas de viaje en coche por una antigua carretera nacional, y una promesa que se extiende por 20 años. Desde que en 2004 se tomó la decisión de conectar ambas ciudades, los automovilistas siguen sin beneficiarse de esta infraestructura. De hecho, no se ha construido ni un solo metro. A diferencia de otras vías que han avanzado por fases, la A-76 apenas está dando sus primeros pasos. No fue hasta 2026 cuando algunos de sus tramos fueron finalmente adjudicados, lo que sugiere que los usuarios podrán, en algún momento, disfrutar de la autovía. La pregunta de cuándo es, sin embargo, muy difícil de responder.

En las elecciones de 2004, entre las propuestas de campaña, el PSOE incluyó el desdoblamiento de la carretera N-120, que enlaza Logroño y Vigo, en una autovía. El objetivo era desviar el tráfico pesado de esta vieja nacional entre Ponferrada y Monforte de Lemos. Esta promesa se integró incluso en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT 2005-2020), según reportó La Voz de Galicia en un artículo de 2007, que citaba a José Blanco. En dicho texto se reiteraba el compromiso con la construcción de la carretera, la cual, tres años después, comenzó a encontrar sus primeros obstáculos. La principal interrogante era el trazado de la nueva autovía.

En 2006, los estudios propusieron hasta cuatro alternativas. Dos de ellas consideraban pasar por Monforte de Lemos antes de llegar a Ourense, mientras que una tercera sugería un desvío por la región de El Bierzo, un enclave leonés donde, ese mismo año (2007), se organizó una manifestación con 4.000 personas que formaron una cadena humana para exigir que la carretera pasara por allí. Estaban cansados de transitar por peligrosas nacionales y veían en la autovía un beneficio contra la despoblación. La última opción planteaba una salida desde Lugo y recorrer la Ribeira Sacra hasta Ourense.

Finalmente, en 2008, se decidió que la carretera partiría de Ponferrada y pasaría por Monforte de Lemos hasta Ourense. Se proyectó tener listos los estudios informativos para 2013 y, diez años después, en 2018 (cuando ya habían transcurrido 14 años desde la promesa inicial), se esperaba que la obra estuviera terminada. Sin embargo, la obra sigue sin finalizarse; de hecho, en la mayoría de los tramos ni siquiera ha comenzado. Los largos periodos dedicados a los estudios informativos y las subsiguientes alegaciones han dilatado el proceso. La burocracia ha avanzado a pesar de acumular hasta 14.000 alegaciones. Algunas de ellas solicitan que, por razones medioambientales, la carretera no atraviese la Ribeira Sacra.

Para 2018, la fecha estimada para la finalización de la carretera, diversos informes ambientales y estudios habían caducado debido a la prolongación de los procesos, lo que dejó muchas adjudicaciones de tramos en el aire. Desde entonces, el proyecto ha permanecido en un segundo plano. Tanto es así que, al llegar 2026, de los 12 tramos previstos para la construcción de la carretera, solo uno ha sido adjudicado. Esto ocurrió el pasado mes de mayo y abarca una longitud de 6,24 kilómetros. Se han destinado 133 millones de euros para este tramo, que se extenderá entre las localidades de Villamartín de la Abadía y Requejo. Respecto a las fechas de finalización, nadie puede dar una estimación precisa. Es comprensible la reticencia, considerando que 22 años después de prometer una autovía para desviar el tráfico de una vieja nacional, los conductores no disponen de ni un solo metro construido.