¿Usar múltiples auriculares es la nueva norma? Hablamos con el director global de JBL sobre esta tendencia

Tecnologia
El auge del teletrabajo y la búsqueda de experiencias auditivas personalizadas han transformado el mercado de los auriculares. ¿Es una locura tener varios pares para diferentes actividades? Un experto de JBL arroja luz sobre esta creciente tendencia, revelando cómo los auriculares se han convertido en gadgets y accesorios que reflejan nuestro estilo de vida y necesidades específicas.

El otro día estaba trabajando en mi despacho y me dio por mirar al escritorio. Sobre la mesa estaban la taza de café, el móvil, la cámara de fotos y, por alguna razón, tres auriculares. Me quedé mirándolos y pensé "¿en qué momento he empezado yo a usar tres auriculares?". Es verdad que suelo analizarlos y siempre me gusta tener varios modelos a mano para usar de referencia, pero esto me parecía excesivo.

Entonces me paré a pensar. "A ver, los Huawei FreeBuds Pro 5 para cuando voy por la calle, vale. Los Soundcore AeroFit 2 Pro, que son los que llevo puestos ahora mismo, para trabajar sin aislarme, vale. Ah, claro, y los JBL Tour One M3 para el viaje que tengo en unos días". Un caos. Con sentido, pero un caos al fin y al cabo. En cualquier caso, me quedé con la mosca detrás de la oreja: ¿será esto cosa mía, que estoy zumbado, o acaso esto de tener varios auriculares para diferentes ocasiones es una tendencia al alza?

Como yo solo no lo iba a resolver, hace unos días volé a Ámsterdam (con dos auriculares en la mochila, por cierto) y me senté a hablar con Mikael Herje, Global Headphones Director de JBL, para que arrojase algo de luz al respecto. Salí bastante contento, porque resulta que no estoy loco.

¿Qué está pasando con los auriculares?

Si echamos la vista atrás, recordaremos que con la pandemia y el auge del teletrabajo hubo un enorme boom de auriculares. Todo el mundo quería cancelación de ruido para trabajar a gusto en casa. De eso han pasado seis años, así que lo primero que cabría preguntarse es qué está pasando en este mundillo. ¿Ha evolucionado o se ha quedado estancado?

Según Herje, siempre hay pequeños matices y pequeñas tendencias. El ejecutivo nos pone el ejemplo de los auriculares intrauditivos con cable, que volvieron a ponerse de moda el año pasado. Ahora, la compañía ha detectado que " los auriculares de gama alta están en auge, por lo que la gente gasta más en auriculares supraaurales que antes. Ese mercado también está creciendo poco a poco, sin parar, por eso queremos formar parte de él".

Otro formato que está empezando a crecer es el Open Form. En Europa en general y España en particular no es muy común, pero en China y Estados Unidos es muy popular y se ve mucho por la calle. Son auriculares como los JBL Sense Pro o los FreeClip 2 de Huawei, por ejemplo. Según Herje, este formato "está creciendo muy rápido y la gente lo está adoptando mejor de lo que esperábamos".

"Lo curioso es que [este formato] no le está quitando cuota de mercado a los auriculares tradicionales porque se basan en casos de uso", afirma. En referencia al formato Open, "va a llegar pronto porque la gente lo va a usar todo el día. Así que se trata de unos auriculares adicionales a tus modelos de uso diario". Es decir, ¿estamos empezando a tener unos auriculares para cada ocasión?

"Eso es lo que está pasando. Sí, eso es lo que está pasando, porque [los Open] son geniales para el día a día, para hacer ejercicio a diario, para las cosas cotidianas. Pero son un desastre en el avión porque hay mucho ruido; no funcionan bien en entornos ruidosos. Así que realmente amplían las posibilidades de uso", asegura Herje.

Hablando en plata: lo de tener varios auriculares para según qué contexto no es algo mío, sino una tendencia al alza que responde a algo mayor: la conversión de los auriculares de dispositivo de audio a gadget y accesorio.

La premiunización y lo que buscamos en unos auriculares

Si le preguntas a, literalmente, cualquier marca de móviles por su estrategia, seguramente te responda lo mismo: premiunización. Competir en el barro de la gama media y baja es complicado, supone asumir una guerra de precios voraz y el rendimiento por unidad vendida no es tan alto. Eso por eso que todas las marcas están optando por productos premium mucho mejores, sí, pero también mucho más caros y más rentables. En auriculares, la cosa no es distinta. "¿Por qué?", le pregunto a Herje.

"Creo que la compra premium no es una primera compra. El usuario ya ha comprado unos cuantos auriculares antes. Para muchos, es todo un proceso. Ven las características y cosas que quieren, a las que aspiran. Creo que la gente está invirtiendo más porque, en mercados maduros, la gente ya ha tenido varios modelos. Y entonces piensan: "La próxima vez me decantaré por una versión más premium o un modelo de mayor rendimiento que el anterior". Creo que, básicamente, la gente cambia a modelos superiores. No es lo mismo en todos los mercados, es cierto, hay mercados que siguen siendo muy básicos y aún no han llegado a ese cambio por muchas razones, pero sí, estamos viendo un cambio: de auriculares supraaurales a unos circumaurales, y de unos circumaurales a otros con mejor cancelación de ruido. Vemos una tendencia en ese sentido".

El problema es que el mercado del audio es un mercado lleno de marcas que compiten por conquistar algo muy subjetivo. Reconocer el buen sonido requiere de cierto entrenamiento, pero las cosas como son, JBL (y todas las marcas, realmente) compiten contra todo un ejército de marcas chinas que venden más barato y que ofrecen, en algunas ocasiones, un rendimiento bastante sorprendente. 

Desde JBL tienen claro que su valor reside, precisamente, en su propia marca. En palabras de Herje, "sabes lo que estás comprando porque ves el logotipo y sabes cómo suena. Diría que ese es el punto clave". Eso, no obstante, choca con el hecho de que sus nuevos auriculares se presentasen sin hacer una sola mención a la calidad de sonido. Se presentaron con un pase y baile de modelos haciendo especial hincapié en el diseño y el enorme abanico de colores. ¿Qué busca entonces el usuario, realmente?

"Es una pregunta muy buena, porque hacemos muchos grupos de discusión y estudios de mercado y siempre hay tres cosas que se repiten: la calidad del sonido, la confianza y la comodidad. Y luego, a veces se trata de la calidad de las llamadas, y otras veces del precio y cosas por el estilo. Eso siempre es igual. Ha sido así desde hace mucho tiempo. Y ahora está pasando lo mismo. Así que creo que los colores, el estilo y el diseño son elementos importantes, pero creo que nuestra investigación no los recoge. Por eso estamos probando más colores para ver cómo eso puede empujar al usuario. Pero el diseño es algo absolutamente importante. Sin embargo, cuando le preguntas al consumidor, nunca lo menciona".

Esto, dentro de lo contradictorio que resulta, tiene cierto sentido si partimos de la base de que el sonido es extremadamente subjetivo. Cuando vas a una tienda o compras online es imposible saber cómo suena un auricular. Yo, de hecho, las paso canutas intentando transmitir cómo suena un dispositivo de audio en los análisis. Puedo decir lo que sea y ser tan minucioso como quiera, pero no será hasta que el usuario se ponga el auricular en su cabeza y reproduzca sus canciones que podrá juzgar si le convence o no. 

Por eso JBL está haciendo hincapié en el diseño, porque un producto como este entra, ante todo, por los ojos. Al usuario le llama la atención el (todo sea dicho) espectacular color naranja o verde, pero lo compra porque reconoce la marca y la asocia a cierta garantía de calidad. Es decir, que a pesar de que en los grupos de discusión se valora la calidad de sonido, la confianza en la marca y la comodidad, lo que decide la compra del grueso de usuarios es que son unos auriculares chulos de una marca conocida.

Porque a los auriculares les pasa una cosa: como formato, como dispositivo, tienen poco margen de maniobra. Innovar en auriculares es, como poco, complejo. Pueden ser abiertos, cerrados, de diadema, como sea, pero la realidad es que unos auriculares son unos auriculares. 

Para Herje, "la innovación residirá en una mayor conectividad. Si echamos la vista atrás dos o tres años, todo el mundo conectaba los auriculares al móvil. Ahora los conectas a cualquier dispositivo, a más dispositivos. Así que creo que la conectividad aumentará". Mirando al futuro, el ejecutivo opina que "puede que haya más sensores que detecten cosas por ti, una adaptación más inteligente, pero todo eso, en un momento dado, va más allá del teléfono. Por eso, para nosotros es muy importante que el producto se pueda conectar universalmente más allá de tu teléfono, porque eso también es un valor añadido: no encerrarte en ecosistemas, sino dejarte participar en ellos".

Auriculares de 300 euros vs música comprimida en streaming

Acercándonos al final, quise conocer la opinión de Mikael sobre una paradoja bastante interesante: tenemos el mejor hardware de audio disponible al alcance de la mano y lo usamos para escuchar música comprimida por Bluetooth. Es como comprarse una RTX 5090 para jugar al Candy Crush o como comprarse una tele 8K para ver los VHS de tus padres.

Aquí hay un apunte técnico que merece la pena conocer. Imaginemos que queremos hacer una mudanza y tenemos que desmontar un mueble enorme para meterlo en una caja y enviarlo a la casa nueva. Podemos hacerlo de dos formas: reventándolo a palos o desmontando cada pieza con mucho cuidado. El códec hace esto último: desmonta la canción pieza a pieza y la empaqueta para enviarla.

Un códec básico, como AAC (hasta 320 Kbps), produce una compresión con pérdida que se puede notar en los detalles más finos del audio. Puedes tener un WAV de 20 megas, pero si lo comprimes con AAC no podrás escucharlo en su máximo esplendor. Un códec mejor, como LDAC (990 Kbps) o LHDC (hasta 1.000 Kbps), preserva mejor los detalles, pero consume más batería y, por norma general, suele experimentar interferencias en lugares llenos de gente. En cualquier caso, siempre hay una compresión. Mayor o menor, pero haberla, hayla. 

La única forma que hay de evitarla es usando, además de una fuente de música en alta definición como un buen archivo local o Qobuz, algo en vías de extinción: un cable y, en ciertos casos, un DAC, un amplificador... Eso ya es otra película y es entrar en el nicho del nicho que es el sonido HiFi. Hay casos y casos, por supuesto, y hay auriculares que ya tienen DAC integrado como los ya mencionados Tour One M3. El mundo del audio es curioso: cuanto más bueno y premium es, más complejo es entenderlo y exprimirlo al máximo.

Mikael es consciente de esta limitación y reconoce que, si bien el usuario es más consciente de la calidad de audio, "hay que informar a los consumidores de que los distintos códecs ofrecen una calidad de audio diferente. Pero también hay que destacar que el cable permite una conexión sin pérdidas". De hecho, señala mientras apunta a los JBL Tour One M3 y los nuevos 780NC, "se pueden conectar con un cable USB-C y disfrutar de audio sin pérdidas directamente en los auriculares cuando se desee. Así que se trata de ofrecerles opciones, pero también de guiarlos en ese proceso. Creo que eso ayudará".

Según Herje, "el contenido está ahí. Solo hay que descubrirlo. Incluso en la música, la línea base es mejor ahora que hace cinco años. Hubo un tiempo en el que teníamos MP3", comenta mientras se ríe. No obstante, desde JBL saben que esta es una situación a tener en cuenta. Hay dos clientes muy diferentes: el neófito, que piensa que un códec es un arma del Call of Duty; y el audiófilo, que sabe qué es la Línea de Kármán. 

La empresa entiende el paso de uno a otro como "un viaje". Según el ejecutivo, "al principio, como consumidor, compras tus primeros auriculares. ¿Qué modelo fue ese? ¿Qué tal eran? Luego, cuanto más los usas, descubres: 'ah, esta función', y de repente: 'ah, este sonido', y acabas cambiando a otro modelo. Así que creo que para muchos es un proceso de aprendizaje. Por eso, algunos probablemente se quedarán donde están, sin cambiar nunca, mientras que otros lo vivirán como un viaje". JBL busca, cómo no, estar presente en todas las etapas.