Un estudio reciente de la Universidad de Tsukuba, Japón, revela que tan solo 10 minutos de carrera suave pueden tener un impacto positivo inmediato en la función ejecutiva y el estado de ánimo. La investigación, realizada en adultos jóvenes, sugiere que el ejercicio breve y de baja intensidad activa áreas clave del cerebro relacionadas con el control emocional y cognitivo, ofreciendo beneficios significativos con una inversión mínima de tiempo.
Mantener una rutina de ejercicio es fundamental para asegurar una buena calidad de vida en la vejez, pero la incógnita principal radica en cuánto tiempo se debe invertir para obtener beneficios óptimos. El cerebro es uno de los órganos que más se beneficia de la actividad física, incluso con sesiones muy cortas al día.
Un equipo de la Universidad de Tsukuba en Japón llevó a cabo un estudio para investigar el impacto del ejercicio en 24 adultos jóvenes y sanos. Los participantes fueron sometidos a dos condiciones aleatorizadas distintas: una sesión de 10 minutos de carrera muy lenta en cinta, a una intensidad leve de entre 3 y 6 km/h, y una sesión de 10 minutos en reposo, sentados.
La metodología del estudio incluyó la medición de la función ejecutiva de los participantes antes y después de cada prueba, utilizando el test de Stroop. Además, se evaluó su estado de ánimo con una escala validada y se monitoreó la actividad de la corteza prefrontal mediante espectroscopia funcional de infrarrojos cercano.
Los resultados mostraron que, con solo 10 minutos de un paseo muy relajado, el estado de ánimo de los participantes mejoró de forma inmediata, volviéndose más positivo y agradable. Asimismo, se observó una reducción en el tiempo de interferencia en el test de Stroop, lo que indica que el ejercicio optimizó su función ejecutiva, incrementando su rapidez y eficiencia en el control de la inhibición y la atención.
Adicionalmente, los escáneres cerebrales revelaron una mayor activación en la corteza prefrontal izquierda, específicamente en las regiones dorsolateral y frontopolar, zonas vinculadas a la regulación emocional y el control cognitivo. Un hallazgo particular fue la correlación positiva entre la aceleración vertical de la cabeza y la mejora del ánimo.
A pesar de los hallazgos prometedores, el estudio presenta ciertas limitaciones, como el tamaño reducido de la muestra (24 personas) y la medición de los efectos beneficiosos en un momento muy específico después de la sesión de ejercicio. Por ello, quedan aspectos por explorar, como el impacto a largo plazo en el desarrollo de demencia, aunque otras investigaciones ya sugieren que el ejercicio es crucial para reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
En esta línea, numerosos estudios respaldan los beneficios del ejercicio para el cerebro. Por ejemplo, un trabajo publicado en 2023 por el Journal of Epidemiology & Community Health demostró que tan solo entre 6 y 9 minutos diarios de actividad de intensidad moderada a vigorosa se asocian con mejores puntuaciones cognitivas, confirmando que esfuerzos más intensos y breves también son efectivos.
La mejora de la condición física tiene un impacto directo en la anatomía cerebral, como lo evidenció un estudio de 2020 que estableció una relación entre una mejor condición cardiorrespiratoria y un mayor volumen de materia gris en las áreas del cerebro implicadas en el desarrollo del alzhéimer y el envejecimiento cognitivo.