La creciente popularidad de los péptidos y otras moléculas para la pérdida de peso y mejora del rendimiento deportivo, impulsada por las redes sociales, ha expuesto un mercado en línea sin regulación. Estas sustancias, no testadas en humanos, son fácilmente accesibles y representan un riesgo significativo para la salud pública. A pesar de las advertencias, su comercialización se ampara en el uso exclusivo para investigación, una condición que rara vez se cumple.
La imperiosa necesidad de perder peso o mejorar el rendimiento deportivo ha provocado que las redes sociales se llenen de consejos que promueven el uso de péptidos y moléculas con una reputación dudosa. Detrás de estos consejos, se esconde un mercado no regulado que ofrece a cualquier persona la posibilidad de adquirir sustancias que no han sido testadas en humanos.
En cuanto a la pérdida de peso, existen numerosos medicamentos en el mercado que, aunque originalmente diseñados para tratar la diabetes, han ganado gran fama por su efecto secundario de adelgazamiento. Un ejemplo es Ozempic, que ha alcanzado notoriedad precisamente por esta razón, y es común que se solicite este fármaco varias veces a la semana en consultas médicas. Lo positivo de este medicamento es que está completamente regulado y testado en humanos, y su obtención requiere una receta médica y dispensación autorizada. Sin embargo, además de Ozempic, muchas otras moléculas están actualmente en investigación, prometen efectos similares y son mucho más fáciles de conseguir.
Un ejemplo de estas moléculas de fácil acceso son los 'péptidos', que prometen modular diversas funciones del organismo para lograr la pérdida de peso. Este es el caso, por ejemplo, de la retatrutida, que actualmente está bajo investigación y cuya función es actuar como un "triple agonista" para controlar el metabolismo y conseguir la reducción de peso. Este tipo de péptidos, que se están probando en humanos, deberían estar muy restringidos debido al desconocimiento de sus posibles efectos tóxicos, pero son muy fáciles de conseguir en internet.
Un mercado sin regulación es el principal culpable de este grave problema de salud pública, ya que una búsqueda sencilla permite adquirir cualquier péptido e incluso hormonas conocidas como la hormona del crecimiento, que bajo ciertas circunstancias puede ser muy peligrosa. Más allá de esto, solo se necesita introducir una dirección y una tarjeta bancaria para recibir un vial de estos péptidos en pocos días.
Sorprendentemente, muchos de los viales que llegan llevan en su etiqueta la advertencia de que no deben administrarse ni a humanos ni a animales, y que su uso es exclusivo para la investigación. Aunque esta indicación no siempre se cumple. Las webs que comercializan estos productos avisan de que están destinados únicamente a la investigación, pero no realizan ninguna comprobación de que se envíen a un laboratorio clínico o a una farmacéutica. La única verificación que muchas de estas webs realizan es pedir que se marque una casilla donde se afirma ser mayor de 18 años y que el producto se destinará a investigación. Lo que ocurra después depende exclusivamente del comprador.
Para comprender la peligrosidad de comprar este tipo de productos en webs aparentemente legítimas, podemos referirnos a una advertencia emitida por la autoridad reguladora australiana, la Therapeutic Goods Administration (TGA). Esta agencia documentó el caso de un paciente que sufrió vómitos incontrolables y una rotura del esófago después de usar un producto vendido como retatrutida. La sorpresa fue que, tras analizar el vial, no se encontró rastro de retatrutida, sino que contenía semaglutida en una concentración ocho veces superior a la habitual en estos productos. Ante esto, la agencia recomienda no utilizar productos peptídicos no aprobados, especialmente si provienen de internet, del extranjero o están en viales sin etiquetado.
Comprar estas sustancias fuera de los canales oficiales implica un riesgo extremo en cuanto a la concentración de los principios activos. Un análisis químico publicado en la revista Clinical Case Reports examinó tres productos adquiridos en el mercado no regulado, cuyas etiquetas indicaban que contenían 10 mg de retatrutida. El problema fue que ninguno de estos viales contenía la concentración declarada, estando a veces muy por encima o muy por debajo de la concentración esperada.
Como se mencionó anteriormente, esta molécula está actualmente bajo investigación. La FDA aclara que la retatrutida y la cagrilintida no forman parte de medicamentos aprobados y no han demostrado seguridad y eficacia para ninguna indicación autorizada. Además, la agencia ha advertido contra empresas que comercializan semaglutida, tirzepatida, retatrutida, survodutida y mazdutida sin aprobación, ya que es muy común encontrar páginas que intentan eludir la ley añadiendo etiquetas como "solo para investigación".
La viralidad de estos productos magnifica el problema, ya que actualmente es fácil encontrar miles de publicaciones promocionando estos productos y destacando todas sus "bondades". Esto ha provocado que, entre las personas que buscan resultados rápidos en su físico, se hayan convertido en una especie de 'santo grial'.