La Universidad de Zaragoza ha lanzado una innovadora oferta de 39 cursos especializados, estructurados en microcredenciales, para satisfacer la creciente demanda de profesionales en el sector de los centros de datos. Esta iniciativa responde al notable crecimiento de Aragón como un centro neurálgico para estas infraestructuras, buscando cerrar la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral actual y futuro.
El inicio del nuevo curso académico trae consigo, como es habitual, novedades en el ámbito universitario. En el caso de la Universidad de Zaragoza (Unizar), estas innovaciones están claramente orientadas a la capacitación de personal para los centros de datos. Los datacenters se han convertido en construcciones cada vez más comunes a nivel global, con Aragón destacando notablemente en Europa y España como un importante hub. La capital del Ebro, sin embargo, enfrenta un desafío: la falta de personal cualificado para operar estas instalaciones.
La nueva propuesta formativa de la Unizar se articula a través de módulos de formación corta, altamente especializada y con capacidad de ser acumulados. Su diseño se ha inspirado en los programas de formación del Northern Virginia Community College (NOVA), ubicado en el condado de Loudoun, una zona que alberga la mayor concentración de centros de datos del mundo. Esta flexibilidad permite a los estudiantes adquirir y certificar competencias específicas de su interés sin la necesidad de cursar un máster tradicional de uno o dos años. De esta forma, pueden obtener las habilidades necesarias y concretas para el mercado laboral de manera ágil, ya sea para cualificar y especializar a profesionales del sector o de ramas afines. Las materias cubren de forma integral el ciclo de vida de un data center, abarcando desde la ingeniería de infraestructuras físicas hasta la eficiencia energética, pasando por el mantenimiento, las líneas de negocio o la ciberseguridad.
La importancia de esta iniciativa radica en el desajuste histórico entre la realidad laboral y la formación en carreras tecnológicas. Las titulaciones suelen establecer una base y a menudo se encuentran rezagadas respecto a las tendencias y vanguardias de la industria. En el ámbito de los centros de datos, esta brecha es aún más pronunciada, dada su proliferación exponencial en los últimos años. Aragón no solo es pionera en el desarrollo de centros de datos, sino que su universidad también se sitúa a la vanguardia en el modelo educativo de las microcredenciales, que ofrecen una agilidad superior a la de un grado, un máster o incluso una Formación Profesional tradicional. Como ha señalado su rectora, Rosa Bolea, “las microcredenciales no son una moda ni un experimento: son la formación del presente y del futuro, y en esa formación la Universidad de Zaragoza no va a remolque, va por delante”. Queda por ver si este modelo podrá ser replicado en otras regiones con proyectos similares.
Aragón posee (casi) todo lo necesario. España ha experimentado un crecimiento exponencial como hub digital, impulsado históricamente por su ubicación estratégica para cables submarinos o una infraestructura centralizada en Madrid. No obstante, la saturación de espacio y las limitaciones han llevado a la industria a explorar otras regiones del interior, que ofrecen una gran disponibilidad de terreno y acceso a energía limpia. Aquí es donde Aragón destaca: geográficamente situada entre Madrid y Barcelona, cuenta con vastas extensiones de terreno libre fuera de su capital, abundantes recursos hídricos, una sólida oferta de energía renovable y un capital humano cualificado, ahora aún más, gracias a la oferta técnica de sus universidades.
La inversión comprometida en la región asciende a aproximadamente 70.000 millones de euros, con destacados inversores como Amazon Web Services y Microsoft. De hecho, solo Amazon anunció en el MWC inversiones de hasta 33.700 millones de euros en sus instalaciones de Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y un campus en Huesca.
La asignatura pendiente es el talento. Las perspectivas económicas de Aragón gracias a sus centros de datos son sumamente optimistas, con una contribución anual estimada en cerca de 1.200 millones de euros al PIB de la región, según un estudio de la Fundación Basilio Paraíso. Los centros de datos ocuparán espacios y consumirán recursos, por lo que el desafío radica en asegurar que el valor que generen permanezca en la región. Esto comienza por contar con personas cualificadas para cubrir los puestos de trabajo y fomentar el crecimiento del tejido industrial a su alrededor. Las necesidades profesionales para un centro de datos son amplias y complejas: además de mano de obra “de cuello azul” como mecánicos, electricistas y fontaneros especializados, se requieren perfiles de ingeniería eléctrica de alta potencia, termodinámica, redes de fibra óptica o gestión de software de virtualización, una combinación de competencias que los grados universitarios clásicos no suelen cubrir.
Aragón está realizando una fuerte apuesta por los datacenters. La región parece convencida de que una parte significativa de su futuro está ligada a los centros de datos, incluso a pesar de los desafíos que representan en términos de necesidades energéticas o el debate ambiental que suscitan en un entorno propenso a la sequía. Su universidad ha asumido el reto de formar el talento con un cambio de paradigma: está adaptando su oferta educativa a la velocidad de la industria tecnológica, y no a la inversa.