Un estudio australiano ha analizado el impacto de los radares de velocidad en la seguridad vial, concluyendo que los radares de tramo son significativamente más efectivos que los tradicionales. Este fenómeno, conocido popularmente como 'efecto canguro', se refiere al comportamiento de los conductores de frenar bruscamente antes de un radar y acelerar después, lo que genera riesgos. La investigación subraya cómo los radares de tramo mitigan este patrón, resultando en una reducción más sustancial de accidentes graves.
Es una escena recurrente: un aviso de radar provoca un frenazo generalizado, transformando una vía con tráfico fluido en una procesión lenta, hasta que, una vez superado el punto de control, los vehículos aceleran bruscamente. Este comportamiento, conocido popularmente como 'frenazo antes de un radar', ha sido denominado 'efecto canguro' en un estudio australiano, un nombre peculiar para una práctica que representa un peligro real en la carretera.
El 'efecto canguro' es un riesgo significativo. La mención de este efecto proviene de un metaanálisis australiano que examinó el impacto de los radares a través de 15 estudios sobre su contribución a la reducción de accidentes, y otros cuatro enfocados específicamente en radares de tramo. La conclusión principal es que los radares sí son efectivos, estimándose una reducción del 20% en los accidentes en las zonas donde se implementan. No obstante, el metaanálisis reveló que la incorporación de radares de tramo reduce los accidentes en un 30%, lo que los hace más eficaces.
El dato más relevante es que los accidentes mortales o con heridos graves disminuyeron en un impresionante 56% con los radares de tramo. Esto significa que no solo estos radares arrojan mejores resultados en el número total de accidentes registrados, sino que los incidentes que ocurren son de menor gravedad. Los investigadores atribuyen parte de esta mejora al control que el radar de tramo ejerce sobre el 'efecto canguro'.
Según los hallazgos del estudio, el radar tradicional es menos efectivo porque su influencia disminuye con la distancia. El conductor frena al verlo y vuelve a acelerar con fuerza una vez que lo ha pasado, replicando el salto de un canguro que toma impulso. Estos resultados son los que la Dirección General de Tráfico (DGT) utiliza para justificar la implementación de más radares de tramo en las carreteras españolas, en detrimento de los modelos tradicionales. Algunos de estos tramos ya alcanzan los 30 kilómetros en España. Además, se ha especulado que el 'efecto canguro' podría ser anulado si la DGT colocara radares móviles después de los fijos, una afirmación que la DGT ha desmentido.