Disney+ ha actualizado sus términos y condiciones, lo que implica que todos los usuarios, sin importar el plan de suscripción, podrían ver contenido promocional. Este cambio extiende la presencia de anuncios más allá de su plan específico con publicidad, afectando también a las modalidades Estándar y Premium. La plataforma también contempla medidas contra el uso de bloqueadores de anuncios.
Cuando Netflix irrumpió en el mercado, la televisión tradicional parecía tener sus días contados. La oferta de un vasto catálogo sin interrupciones publicitarias representó una verdadera revolución. Posteriormente, se sumaron otras plataformas como HBO y Disney+. La plataforma de Disney, lanzada en 2020, ofrecía un catálogo atractivo con un costo anual de 69,99 euros o mensual de 6,99 euros. Seis años después, el plan Premium asciende a 159,90 euros al año, y recientemente han modificado sus políticas para anunciar un cambio significativo: ni siquiera la tarifa más alta garantizará la ausencia de anuncios.
Disney+ ha revisado sus condiciones de uso para permitir la inclusión de publicidad para todos sus usuarios, independientemente del plan contratado. Aunque existe un plan específico con anuncios que mantendrá su formato actual, la novedad es que los planes Estándar y Premium, que antes estaban libres de esta molestia, ahora "pueden incluir contenido promocional".
El punto clave es el siguiente: Disney+ también ofrece planes para ver películas y series sin interrupciones publicitarias: Disney+ Estándar y Disney+ Premium. No obstante, pueden incluir contenido promocional limitado, anuncios o promociones antes o después de la reproducción de contenidos, clips y tráileres de contenidos, productos y servicios de Disney, además de contenido patrocinado o de otras marcas. El contenido en directo o los eventos especiales (incluidas las reposiciones) pueden incorporar pausas o mensajes publicitarios. Aclaran que esta publicidad puede provenir tanto de contenidos de la propia plataforma, del grupo empresarial, como de marcas externas que paguen por anunciarse. Esto podría resultar en una experiencia similar a la de otras plataformas, donde, por ejemplo, mientras se disfruta de una serie, se interrumpe con un anuncio de un servicio ajeno.
Para reforzar este cambio, otro apartado de las condiciones subraya que no se refieren únicamente al plan con anuncios: "Si te suscribes a Disney+ Estándar con anuncios, verás anuncios durante las películas y las series. También es posible que veas algunos anuncios antes o durante la reproducción de contenido en nuestros otros planes".
Los únicos perfiles que se mantienen libres de publicidad son los junior. Además de las nuevas condiciones, Disney+ ha considerado a aquellos usuarios que emplean programas para bloquear la publicidad. Dado que esto no se considera un descuido, sino una acción deliberada por parte del usuario, la compañía se reserva tres tipos de acciones: suspender o cancelar la suscripción y el acceso a la cuenta, ofrecer al suscriptor un plan más adecuado a su uso, o bloquear la visualización del contenido hasta que se acepten las nuevas condiciones.
Se ha observado que la llegada de plataformas como Netflix y Disney+ se percibió como una amenaza para la televisión convencional, de manera similar a cómo se vieron los grandes streamers en Twitch. Sin embargo, con el tiempo, las plataformas han adoptado características de la televisión tradicional (incluso con sus propios programas y elencos), y los grandes streamers han copiado directamente el formato televisivo. La decisión de Disney+ ya no sorprende, pues en los últimos meses se ha vuelto común que las experiencias de usuario se deterioren progresivamente. Una vez que una empresa consolida una base de usuarios considerable, tiende a empeorar las condiciones y la experiencia. La introducción de anuncios, la retirada de contenidos, la reducción de opciones o las restricciones evidentes, al mismo tiempo que se incrementan los precios, es una práctica extendida en diversas aplicaciones, ya sean de streaming de vídeo, música, videojuegos como PlayStation Plus o GamePass (que suben precios, luego los bajan eliminando juegos, pero dejándolos más altos que antes de la subida inicial), e incluso los chatbots. Este fenómeno se conoce en inglés como 'enshittification' o 'mierdificación', y consiste en degradar deliberadamente un producto cada cierto tiempo. El problema radica en que, en la actualidad, parece que ninguna empresa busca diferenciarse de esta tendencia generalizada de 'mierdificación'.