Guía para la Adopción o Compra de Perros: Consejos Esenciales para una Convivencia Exitosa

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España cuenta con una gran población canina, lo que subraya la importancia de una adopción o compra responsable. Un educador canino ofrece claves fundamentales para asegurar el bienestar del animal, desde la elección de la raza y la edad, hasta la adaptación al hogar y la consideración de factores ambientales, garantizando una relación armoniosa y duradera.

En España, aproximadamente 7,56 millones de perros conviven como mascotas, según el censo del Ministerio de Derechos Sociales, aunque algunas estimaciones superan los 10 millones. Esta cifra tan elevada explica por qué es más común encontrar un animal de compañía que un niño, y por qué se ha implementado una Ley de Bienestar Animal que aborda su comercialización, maltrato y abandono. Dado que los perros representaban el 50% de las mascotas censadas en 2025, es crucial saber qué considerar al adquirir uno y cómo asegurarles una buena calidad de vida.

Si está pensando en adoptar o comprar un perro, Hugo Fernández, educador canino y fundador de En clave de can, ofrece valiosos consejos. Lo primero es informarse detalladamente sobre el tipo de animal que se llevará a casa. Aunque tenga preferencias por una raza, tamaño, pelaje o color específicos, es fundamental comprender que cada perro es único. Su carácter está influenciado por factores como la raza, la edad y la socialización previa. Fernández explica: "Lo primero es informarse bien sobre la raza o cruces de razas que puede tener. Muchas veces decimos 'este perro es pequeño, me gusta' y a lo mejor se trata de un Jack Russell, que es incombustible y súper tenaz". Añade que "una buena convivencia empieza en la primera toma de decisión, que es qué animal me llevo a casa. Lo primero es investigar. Lo segundo, sería hacerlo acompañado de un profesional. Quien lo hace logra mayor éxito y disfruta desde el principio".

Hace unos años, investigadores en Estados Unidos exploraron la relación entre raza y comportamiento, analizando cómo ciertas variaciones genéticas pueden predecir rasgos conductuales. Estudiaron más de 2.100 canes de razas puras y mixtas, y recabaron aproximadamente 13.400 encuestas de dueños de mascotas. Descubrieron que la raza sí influye, pero no es el factor más determinante, explicando apenas el 9% de las variaciones de comportamiento individuales. Elinor Karlsson, coautora del informe, señala: "La mayoría de los comportamientos que consideramos características de las razas modernas de perros son el resultado de miles de años de evolución, desde el lobo hasta el perro salvaje, pasando por el perro doméstico y, finalmente, por las razas modernas". Una de las actitudes más vinculadas a la genética es la capacidad para responder a órdenes humanas, aunque también presenta variaciones entre individuos.

La edad es otro factor "súper importante", según Fernández, ya que "cada edad tiene sus desafíos". Un cachorro requiere una etapa "trascendental" con mucho tiempo y contacto con otros perros emocionalmente estables, pero también hay que considerar las particularidades de esa etapa. Además de la popular adopción de cachorros, existen alternativas como acoger canes de más de seis años, con una personalidad "ya forjada", o incluso animales ancianos y más tranquilos.

Otro consejo fundamental de Fernández es "no tener prisa". Más allá de la raza y la edad, cada perro es un individuo con su propio carácter. Por ello, el experto recomienda intentar conocerlo a fondo. Su adaptación a nosotros y a nuestro entorno debe ser progresiva. Cuando sea posible, Fernández sugiere visitar al perro en la protectora y dar paseos con él antes de llevarlo a casa. Una vez en el hogar, es crucial permitirle explorar y darle tiempo para que se adapte.

Sobre la llegada a casa, Fernández destaca: "Hay que tener en cuenta que la vivienda no es solo la casa, es también la escalera, el rellano, la calle… Para mí es importante, antes siquiera de llegar a la vivienda, pasear por fuera con el perro para que vaya conociendo y dejándose conocer". Una vez dentro, el animal debe introducirse de forma progresiva y natural. "Que el perro explore tranquilamente, sin forzarlo. A mí me gusta que tenga independencia y permitirle que decida cuándo, dónde y cómo, sin prisas".

Un detalle sencillo, pero importante, es la superficie del hogar. Fernández insta a prestar atención a si el perro resbala. Si patina con frecuencia en el suelo (tarima, baldosas), a la larga esto puede afectar su forma de desplazarse y su musculatura. El experto de En clave de Can no es el único en advertir sobre los suelos resbaladizos. María VetiCam, a través de TikTok, compartió su experiencia: su perra resbalaba más de lo normal, lo que inicialmente atribuyó a la artrosis, pero el problema era la tarima de su nuevo piso. "Se resbalan al correr y jugar y les cuesta levantarse, sobre todo si son mayorcitos. En resumen, están todo el día en tensión intentando agarrarse al suelo porque no se sienten seguros y eso fuerza las articulaciones y empeora más rápidamente la artritis", explicó la tiktoker. Para solucionarlo, cubrió la planta baja con una moqueta. Otras opciones incluyen alfombras vinílicas, suelos tipo puzle o calcetines antideslizantes.

Una pregunta frecuente, especialmente para quienes viven en ciudades, es si un perro puede tener una vida plena en un piso. Fernández responde categóricamente: "Para mí, rotundamente sí; pero con un 'pero'". Ese "pero" es que "la persona necesita dedicarle tiempo". Argumenta que "un perro no tiene por qué estar mal por dormir en un piso si tiene todas las necesidades cubiertas, si tiene la posibilidad de salir a diario e interactuar con otros perros que no son agresivos, si tiene comida natural adecuada a su estilo de vida y si hay una persona a su lado que no lo intimida, no le causa pavor y con el que tiene confianza. En definitiva, que tenga todas sus necesidades cubiertas".

Finalmente, Fernández subraya la importancia de la formación si se decide adoptar un perro. "Primero, que la persona sepa qué animal está metiendo en casa, las necesidades que tiene un perro, lenguaje canino… Formarse para saber qué pasa y las consecuencias para tu perro". Esta idea no es descabellada; de hecho, en los últimos años se ha planteado la posibilidad de que quienes deseen tener un perro deban superar un curso.