La NASA se prepara para una misión lunar sin precedentes, CADRE, que desplegará tres rovers con un alto grado de autonomía. A diferencia de misiones anteriores, estos robots solo necesitarán una meta para operar, tomando sus propias decisiones de navegación y exploración. Esta iniciativa representa un avance significativo en la robótica espacial, marcando la primera vez que la agencia estadounidense deposita rovers en la superficie lunar.
Marte, a pesar de no haber sido pisado por humanos, es un planeta extensamente explorado por robots. En contraste, la Luna ha recibido visitas humanas, pero su poblamiento con robots no ha sido tan prolífico como en el planeta rojo. Excluyendo los vehículos tripulados de las misiones Apolo, solo China, Japón, India y la Unión Soviética han logrado posar dispositivos robóticos en su superficie, aunque es probable que ninguno esté operativo actualmente. El Yutu-2 chino podría ser una excepción, aunque no hay confirmación oficial reciente.
Hasta ahora, todos estos rovers han sido controlados por humanos, lo que hace que la próxima misión CADRE de la NASA sea particularmente innovadora. En esta misión, se enviarán a la Luna tres robots que serán prácticamente 100% autónomos. Será la primera vez que la NASA despliegue rovers en la Luna, y su característica más destacada es que solo requerirán que se les asigne un objetivo para luego operar y tomar todas las decisiones necesarias de forma independiente. El lanzamiento está próximo.
Este equipo consta de tres rovers, cada uno con cuatro ruedas y un tamaño similar al de una maleta de mano. Todos están equipados con dos cámaras estéreo, sensores de navegación y un radar multistático de penetración en el subsuelo, diseñado para cartografiar el terreno lunar en 3D. Además, incorporan paneles solares para su alimentación energética. Si la misión transcurre según lo previsto, se lanzarán a finales de este año o principios del próximo y aterrizarán en la región de Reiner Gamma, un remolino lunar situado en el borde occidental de la cara visible de nuestro satélite. Allí, los robots utilizarán sus instrumentos para recopilar los datos requeridos.
Una vez completado el alunizaje, la tarea de los científicos de la misión se limitará a encomendar un objetivo al equipo de rovers. Tras recibir la orden, el rover principal diseñará un plan de acción y distribuirá las áreas de trabajo entre él y los otros dos robots, considerando sus recursos y las condiciones. Con estas indicaciones, cada robot trazará su propia ruta, esquivará obstáculos y capturará las imágenes necesarias. Tienen la capacidad de comunicarse entre sí y también con una estación base que permanecerá fija en su módulo de aterrizaje.
La Luna presenta un entorno hostil para el equipo debido a la ausencia de atmósfera. Esto expone a los rovers a radiaciones solares directas y a temperaturas que pueden superar los 100ºC en ciertos momentos del día. Estas condiciones podrían provocar el sobrecalentamiento de sus sistemas informáticos y comprometer la misión. Por ello, han sido diseñados para operar en ciclos de 30 minutos de trabajo seguidos de 30 minutos de apagado. Este procedimiento cíclico permite enfriar sus computadoras, evitando la pérdida de información o errores en los cálculos.
Estos rovers funcionarán únicamente durante los 14 días que dura un día lunar, ya que no están diseñados para sobrevivir a la noche lunar.
En realidad, los rovers con cierto grado de autonomía ya existen. El rover Perseverance, que ha estado operando en Marte desde 2021, posee una autonomía de aproximadamente el 90%. Sin embargo, existe una diferencia fundamental con los tres robots de la misión CADRE: a Perseverance se le traza la ruta que debe seguir en cada momento. Luego, el rover esquiva obstáculos y toma algunas decisiones, pero siempre dentro de una trayectoria muy definida. Los robots lunares, en cambio, recibirán un objetivo y, a partir de ahí, gestionarán su exploración de manera completamente independiente. La situación actual es que Perseverance lleva cinco años en pleno rendimiento, mientras que los rovers de CADRE aún no han sido lanzados. Resta por ver si, en efecto, superarán al reconocido robot marciano. Mientras tanto, Perseverance sigue siendo el principal referente de tecnología autónoma espacial en funcionamiento. Considerando los avances de la IA en los últimos años, es probable que estos rovers sean solo los primeros de muchos, con todas las ventajas y posibles desventajas que esto implicará.