La crisis habitacional en Ibiza lleva a personas con empleo a dormir en cementerios

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La isla de Ibiza enfrenta una grave crisis de vivienda que ha empujado a personas, incluso con empleo, a buscar refugio en lugares insólitos como los cementerios. La escasez de opciones asequibles y los altos precios de alquiler y compra han exacerbado la situación, afectando a trabajadores esenciales para el sector turístico y servicios públicos. Esta problemática revela una contradicción profunda en un destino que, a pesar de generar riqueza, expulsa a quienes lo mantienen en funcionamiento.

Ibiza, conocida por su lujo, villas privadas y alquileres prohibitivos, está experimentando una crisis de vivienda sin precedentes. Esta situación ha llevado a personas sin hogar a dormir entre nichos, lápidas y bancos de cementerio, según documentó ElDiario en Sant Jordi, en el municipio de Sant Josep de sa Talaia. El periódico de Ibiza también había relatado esta realidad hace unas semanas. Allí se han encontrado individuos que pernoctan a ras de suelo, guardando su ropa, comida y productos de higiene en huecos funerarios vacíos.

Cáritas estima que hay al menos 200 personas sin hogar en Ibiza. Algunas de ellas tienen empleo, pero no logran costear una habitación o un alquiler. Ante esta situación, el Ayuntamiento ha decidido cerrar por la noche los cementerios de Sant Jordi y Sant Francesc. Esta medida impide que se duerma entre tumbas, pero no ofrece una solución habitacional para quienes ya no tienen dónde vivir.

Anteriormente, la problemática se manifestaba con personas viviendo en caravanas, autocaravanas, furgonetas, solares rústicos, edificios abandonados y asentamientos improvisados. Estos lugares eran habitados por temporeros, trabajadores de servicios, empleados públicos y residentes expulsados del mercado de alquiler convencional. Las administraciones respondieron con desalojos, argumentando problemas de seguridad, infracciones urbanísticas y riesgo ambiental. Durante el verano, se han impuesto 41 multas de 30.000 euros cada una, basándose en la Ley 6/1997 del Suelo Rústico de las Illes Balears y la Ley 5/2024 de control de la afluencia de vehículos. Desde 2024, más de 200 personas han sido desalojadas de campamentos. Muchos de ellos eran trabajadores esenciales para hoteles, restaurantes, comercios y servicios públicos. En ese momento, el alquiler más económico disponible era un estudio de 32 metros cuadrados por 799 euros, únicamente para la temporada de invierno.

Trabajar ya no es suficiente. Los precios de la vivienda en Mallorca ya rozaban los 5.000 euros por metro cuadrado. En agosto, el alquiler anunciado en Ibiza ciudad alcanzó los 31,9 euros por metro cuadrado al mes. Sant Josep registraba alrededor de 31 euros, y Santa Eulària, 27,7 euros. Con estas cifras, un piso de 60 metros cuadrados en Vila cuesta aproximadamente 1.914 euros mensuales, sin incluir los suministros. Ibiza ciudad sigue liderando los precios de alquiler en Baleares. La compra tampoco representa una alternativa viable. El informe 'Vivienda en Costa 2026' de Tinsa sitúa el precio medio en Ibiza y Formentera en 6.040 euros por metro cuadrado. Las segundas residencias ascienden a unos 8.000 euros. Santa Eulària alcanza los 6.724 euros tras un incremento anual del 19,5%; Sant Antoni, 5.635; Sant Josep, 6.337; e Ibiza ciudad, 5.435. El esfuerzo hipotecario puede llegar a absorber hasta el 86% de la renta disponible.

Existe una contradicción entre los hogares que no pueden acceder a un alquiler y las viviendas que no cumplen una función residencial. El Consell de Ibiza encargó este año un estudio para determinar el número real de casas vacías y cómo movilizarlas hacia el alquiler estable. La razón es que los datos no coinciden. El censo de 2021 atribuye a Ibiza ciudad 2.443 viviendas vacías, lo que representa el 10,2% del parque. Un informe posterior localizó solo 99, el 0,4%. Aunque la ocupación ilegal existe, los datos no indican que sea el factor central de la crisis. En 2025, Ibiza registró 48 procedimientos por allanamiento y 113 por usurpación, sumando un total de 161. Esta cifra fue 26 casos menos que en 2024. Los datos judiciales reflejan un descenso en los casos de ocupación en la isla. Por otro lado, se encuentran los grandes tenedores, como Rubén Zaballos, con 200 pisos alquilados.

El turismo continúa siendo un factor determinante. En mayo, había 2.314 viviendas turísticas comercializadas en Ibiza, según el INE: 844 menos que el año anterior. A pesar de este descenso significativo, los precios de los alquileres no se han enfriado. Ibiza ha perdido 844 viviendas turísticas en un año. La isla también ha endurecido las sanciones contra los alojamientos ilegales. En Santa Eulària, una multa por alquilar ilegalmente a turistas terminó forzando la venta de una vivienda para saldar una deuda de 143.650 euros. Ibiza ya ha emitido sanciones de seis cifras contra el alquiler turístico ilegal.

La cara oculta de esta situación es que tener empleo no garantiza tener un techo. El 34,2% de las personas sin hogar en el archipiélago llegaron a esa situación debido a causas relacionadas con la vivienda, como desahucios, finalización de contratos o incapacidad para pagar el alquiler. Cáritas calcula que unas 223.000 personas trabajadoras en Baleares están en riesgo de exclusión. Los casos en el cementerio evidencian el coste humano de esta tensión. Ibiza concentra este problema donde el turismo genera empleo y riqueza, pero también puede expulsar del mercado residencial a quienes hacen funcionar el destino. La ironía radica en que Ibiza necesita alojamiento para quienes la mantienen en marcha, pero estas personas no ganan lo suficiente para vivir bajo un techo.