Las ciudades globales transforman su apariencia nocturna: Un análisis de 23 años desde el espacio por el astronauta Donald R. Pettit

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El astronauta de la NASA Donald R. Pettit ha documentado durante 23 años la evolución de la iluminación urbana global desde la Estación Espacial Internacional. Sus observaciones revelan un cambio drástico en el color y la extensión de las luces de las ciudades, pasando de un tono cálido a uno más blanquecino debido a la adopción de la tecnología LED. Este archivo visual no solo muestra la eficiencia energética, sino también el impacto en la expansión urbana y los ecosistemas.

Con 590 días en misiones y 13 horas de paseos espaciales, el astronauta de la NASA Donald R. Pettit ha dedicado mucho tiempo a observar la Tierra desde el espacio. Recientemente, compartió en X/Twitter un archivo visual sobre la contaminación lumínica que ha compilado a lo largo de 23 años y cuatro visitas a la Estación Espacial Internacional (ISS), destacando un cambio innegable en el aspecto nocturno de nuestras ciudades. Ciudades como París, Estambul, Lima, Osaka, Pekín, Casablanca, Riad y Maracaibo son algunas de las localidades fotografiadas por Pettit, evidenciando que nuestros sistemas de iluminación han modificado no solo la apariencia de las calles, sino también el tejido urbano, visto desde el espacio.

En las imágenes que Pettit ha compartido, se percibe un cambio notorio: los centros urbanos han pasado de un color cálido y amarillento a uno más blanquecino, salpicado por algunos puntos de color. Esta transformación se atribuye a la transición del alumbrado público, que ha migrado de lámparas de vapor de sodio a tecnologías LED. Las lámparas de vapor de sodio, que utilizan una descarga eléctrica a través de vapor de sodio, producían un color ámbar brillante con cierta calidez, caracterizando el aspecto nocturno de avenidas y calles globalmente y siendo visible desde el espacio. Esta situación está cambiando drásticamente.

Como señala Pettit, el cambio es significativo desde la sustitución progresiva de las lámparas de vapor por luces LED, que ofrecen un aspecto mucho más blanco y algunos puntos de diferentes colores. La tecnología LED es considerablemente más eficiente y presenta grandes ventajas en términos de vida útil, regulación y mantenimiento. Por ejemplo, estas luces, que suelen ser más compactas que sus predecesoras, son más resistentes a roturas y vibraciones, y tienen un mejor rendimiento a bajas temperaturas, lo que las hace ideales para el alumbrado público, que está más expuesto que el doméstico. Además, su encendido es instantáneo al 100%, a diferencia de las luminarias de vapor de sodio que tardan en alcanzar su máxima potencia.

Además de este particular cambio de color, el archivo de imágenes del astronauta es muy útil para analizar la evolución de las ciudades del mundo en cuanto a la distribución de la población y el urbanismo. Una de las ciudades que más ha llamado la atención de Pettit es Miami, notablemente cambiada desde su última misión. «¡La red eléctrica de la ciudad luce espectacular!», comenta en su publicación. También destaca Monterrey, en México, resaltando la gran asimetría entre el núcleo urbano y la extensión de luces que atraviesa el valle de La Estanzuela.

Sin embargo, una de las consecuencias de esta iluminación tan eficiente es que la tecnología LED contribuye a la degradación de nuestros ecosistemas. La contaminación lumínica amenaza el bienestar de cualquier ser vivo, alterando las rutinas de animales, plantas y microorganismos, e incluso afectando el ritmo circadiano y el metabolismo en los humanos.

Tiempos complejos como los actuales suelen evocar nostalgia, y hay quienes recuerdan esa iluminación amarillenta y cálida como el último vestigio de un pasado mejor, aunque sea solo en el ámbito cinematográfico. Por ejemplo, la película Drive, protagonizada por Ryan Gosling y estrenada en 2011, fue rodada durante el proceso de reemplazo de la iluminación en Los Ángeles. Para lograr la inconfundible atmósfera nocturna de la historia, se eligieron calles cuyas luces de vapor aún no habían sido sustituidas por LED blancos. Hoy, esto ya no sería posible, ya que Los Ángeles ha modificado prácticamente todo su alumbrado urbano. Gracias a esta modernización, cabe destacar, la ciudad ahorra aproximadamente 9 millones de dólares cada año, según la Oficina de Alumbrado Público de la ciudad, lo cual es un beneficio considerable.