Análisis del Samsung Galaxy Z Flip8: Un Plegable Familiar con Mejoras Sutiles y Desafíos Persistentes

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El Samsung Galaxy Z Flip8 evoca una sensación de familiaridad al ser muy similar a su predecesor, el Z Flip7, con cambios que se aprecian en el grosor, el pliegue de la pantalla y el procesador. Aunque mantiene las fortalezas de un diseño compacto y un software optimizado para el formato plegable, persisten las limitaciones en la autonomía de la batería y el rendimiento de la cámara en condiciones específicas, especialmente para un dispositivo de su categoría y precio.

La primera impresión al extraer el Samsung Galaxy Z Flip8 de su empaque fue de familiaridad, recordando en gran medida al Galaxy Z Flip7 evaluado el año anterior. Esto no es sorprendente, ya que, en la mayoría de los aspectos técnicos, ambos dispositivos parecen idénticos, compartiendo especificaciones muy similares y con cambios mínimos entre una generación y otra. Después de más de una semana de uso, esta percepción se mantuvo; el Galaxy Z Flip8 sigue evocando a su antecesor. Sin embargo, tras reflexionar, considero que esto no es necesariamente negativo, dado que el Galaxy Z Flip7 era un buen teléfono (aunque no el mejor) y este modelo es casi idéntico. A continuación, detallo mi experiencia con él.

El Samsung Galaxy Z Flip8 se presenta como una evolución del Galaxy Z Flip7, incorporando Android 17 de fábrica, un chasis ligeramente más delgado, un pliegue de pantalla aún menos perceptible al tacto y un procesador actualizado que, sin embargo, se mantiene por debajo de la potencia bruta de sus hermanos de la serie Fold. Este teléfono no está diseñado primordialmente para juegos intensivos o tareas muy exigentes, aunque puede manejarlas, sino para usuarios que valoran la movilidad, la versatilidad y la comodidad de un dispositivo compacto. Samsung ha perfeccionado este concepto y sabe cómo destacarlo. Quienes buscan un Flip saben qué esperar y qué experiencia desean, y la compañía coreana la ofrece con éxito. El terminal cumple satisfactoriamente en todos los aspectos imaginables: posee una excelente pantalla, un sonido aceptable, un rendimiento adecuado para el uso diario y un software que aprovecha eficazmente el formato plegable. Las "limitaciones" se encuentran en los mismos apartados que en la generación anterior: la batería y la cámara continúan sin estar a la altura de un móvil con un precio de 1.300 euros, a pesar de su diseño plegable.

A favor del dispositivo, el pliegue sigue mejorando y la arruga es cada vez menos notoria. La optimización del brillo es una excelente adición. Además, los siete años de actualizaciones prometidas representan una gran ventaja y una garantía a largo plazo. En contra, el sobrecalentamiento persiste. La carga de 25W no es aceptable para un dispositivo de 1.300 euros. Finalmente, la cámara requiere una mejora significativa.

El Samsung Galaxy Z Flip8 presenta las siguientes especificaciones técnicas:

  • Dimensiones y peso: Plegado: 75,4 x 85,7 x 13,1 mm; Desplegado: 75,4 x 166,9 x 6,1 mm. 180 gramos.
  • Pantalla plegable: Dynamic AMOLED 2X de 6,9 pulgadas. Resolución FullHD+ (1.080 x 2.520 píxeles), 400 píxeles por pulgada. 3.000 nits. Tasa de refresco: 1-120 Hz. Vision Booster.
  • Pantalla secundaria: Super AMOLED de 4,1 pulgadas. Tasa de refresco: 60/120 Hz. Resolución 948 x 1.048 píxeles.
  • Procesador: Exynos 2600.
  • Memoria RAM y almacenamiento: 12/256 GB, 12/512 GB.
  • Cámara principal: Angular de 50 MP, dual pixel AF, OIS, f/1.8, FOV 85º. Gran angular de 12 MP, f/2.2, FOV 123º.
  • Cámara frontal: 10 MP, f/2.2, FOV 85º.
  • Batería: Dual de 4.300 mAh (típica). Carga rápida de 25W. Carga inalámbrica de 15W. Carga inalámbrica inversa PowerShare.
  • Conectividad: 5G NSA/SA, LTE, Wi-Fi 7, Bluetooth 5.4, NFC, GPS.
  • Sistema operativo: Android 17, One UI 9.
  • Otros: Resistencia IP48, Galaxy AI, Knox Now, Brief Now, Nudge.
  • Precio: Desde 1.299 euros.

En cuanto al diseño, las pantallas y el sonido, la experiencia es familiar. Existen dos cambios "relevantes" en el diseño: el grosor y el peso. Esto tiene aspectos positivos y negativos. El lado positivo es que es más delgado y ligero. La diferencia no es tan notable con la pantalla desplegada (0,4 milímetros), pero sí con la pantalla plegada, pasando de 13,7 a 13,1 milímetros.

El dispositivo es más cómodo de usar y se siente menos "voluminoso", lo cual es positivo. La construcción es excelente y el teléfono se percibe muy bien acabado, lejos de la sensación de fragilidad de los plegables de antaño, transmitiendo mayor robustez.

La compañía mantiene el formato 21:9 y la ubicación de los botones, lo que sigue dificultando el acceso a la parte superior de la pantalla con una sola mano y el alcance de los botones. Esto es especialmente notorio con el sensor de huellas, que se encuentra demasiado elevado, cayendo el pulgar exactamente sobre la bisagra.

Otro cambio es la bisagra Flex Titanium. Más allá de las explicaciones técnicas, se percibe una mejora en el tacto del pliegue. Aunque es perceptible, lo es considerablemente menos que en el Flip7 y mucho menos que en el Flip6.

Esto es crucial en el formato Flip, ya que el pliegue está ubicado en la zona central, donde más se posa la mirada. No es una zona que se toque, ya que es prácticamente imposible, incluso al hacer scroll en TikTok. En un móvil, lo más común es interactuar con el tercio inferior de la pantalla. El pliegue se sitúa en el tercio central, lejos del dedo tanto en uso vertical como horizontal. La arruga se nota al pasar el dedo, pero por primera vez tuve que "buscarla". Fue al escribir este texto cuando más la noté. En el día a día, reconozco que me había olvidado de ella, lo cual demuestra el buen trabajo de los ingenieros coreanos. Tampoco se aprecian artefactos al mirar la pantalla de frente, solo cuando se observa de lado y con cierto ángulo.

Para concluir con la parte del pliegue, el cierre vuelve a ser completo (lo cual es bueno), pero persiste el mismo "pequeño problema" de generaciones anteriores: es imposible desplegarlo con una sola mano. Esto me parece importante para un teléfono que se desplegará varias veces al día. Se mantiene la resistencia IP48, aunque personalmente, evito mojar el móvil y exponerlo a las inclemencias, y en los plegables lo hago con mayor cautela.

Por lo demás, el resto es idéntico al Flip7, que ya era igual al Flip6. Tenemos la misma pantalla interna, la misma resolución y los mismos resultados. El cambio más destacable es el brillo pico, que alcanza los 3.000 nits. Esto solo se notará en contextos muy específicos, no en el uso diario. Cumple sobradamente y ofrece lo esperado en una pantalla de gama alta. Con la pantalla externa sucede exactamente lo mismo: es idéntica a la del modelo anterior, tanto en especificaciones como en experiencia. El único cambio notable es que la firma parece haber preinstalado el módulo MultiStar por defecto, lo que permite usar aplicaciones como YouTube, Google Maps o WhatsApp (o cualquier otra que se desee) en la pantalla externa. Para tareas cotidianas, como enviar un mensaje rápido, poner música o incluso reproducir un vídeo de fondo, esta pantalla es infinitamente más útil que la interna. Como se observa en las fotografías, la zona alrededor de las lentes se ensucia y limpiarla es sumamente difícil.

Finalmente, hablemos del sonido. El altavoz cumple para llamadas, ver vídeos relajadamente, tiktoks antes de dormir o ponerse el nuevo capítulo de 'One Piece'. Sin embargo, a volúmenes altos tiende a mostrar sus limitaciones, y eso que el volumen máximo no es tan elevado como cabría esperar. No hemos tenido problemas en llamadas: nuestra voz se escucha bien y la de nuestro interlocutor también. Sin quejas en este aspecto. Para el resto de usos, unos buenos auriculares siempre son una ventaja.

En cuanto al rendimiento y software, es suficiente para casi cualquier cosa, pero con ciertas limitaciones. Samsung ha reservado nuevamente las plataformas móviles más avanzadas para sus modelos Fold, de modo que solo los Fold8 y Fold8 Ultra incorporan procesadores Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy. El modelo Flip que llega a nuestra región vuelve a integrar un procesador desarrollado internamente, el Exynos 2600, junto a 12 gigabytes de memoria RAM LPDDR5x y 256 o 512 GB de almacenamiento interno UFS 4.0. El Exynos 2600 es un procesador de diez núcleos con un núcleo principal a 3,8 GHz, tres a 3,25 GHz y seis a 2,75 GHz. Según las especificaciones y las declaraciones de Samsung, la mejora de rendimiento de la CPU debería ser un 39% superior al modelo anterior. La GPU, una Xclipse 960, también mejora considerablemente, y la NPU es el doble de rápida. Muchos números y términos que se pueden resumir en pocas palabras: sí, funciona mejor.

Sobre el papel, el Flip8 cuenta con uno de los chips más potentes disponibles en el ecosistema Android. El problema, sin embargo, no radica en el chip en sí, sino en el diseño del dispositivo: se ve seriamente limitado por el formato plegable, el grosor y el aumento de la temperatura. El teléfono no solo se calienta con relativa facilidad, sino que limita rápidamente el rendimiento sostenido.

Esto se manifiesta en la caída de rendimiento poco después de iniciar juegos exigentes como 'Delta Force'. La disminución de rendimiento conforme pasan unos minutos con la GPU al máximo es drástica, una de las más altas que he observado recientemente. Si la intención es jugar mucho con el móvil, este no es el terminal adecuado. Otra cosa es si se juegan títulos casuales como 'Clash Royale', 'Brawl Stars' o 'Candy Crush'. Para ver vídeos en TikTok, historias en Instagram y usar Chrome, WhatsApp, Gmail, YouTube y aplicaciones similares, funciona sin problemas. En cualquier caso, el teléfono sigue calentándose, aunque menos que antes y considerando que vivo en Córdoba. Sigo notando un calentamiento superior al esperado, especialmente en la parte superior, donde se encuentra la pantalla secundaria y debajo de la cual está el procesador. No es tan exagerado como en el modelo anterior, pero sigue siendo muy evidente. Lo percibo, por ejemplo, al jugar, al hacer streaming de vídeo o después de usarlo mucho tiempo para tomar fotos.

Otra deficiencia que no puedo dejar de señalar, porque esperaba que se hubiera resuelto, al menos parcialmente, es la del módem. En el Galaxy Z Flip7 noté que la red celular y WiFi era poco estable, y en este modelo vuelvo a percibirlo. En situaciones donde mi móvil personal, un Honor Magic V5, no tiene problemas, este terminal sí parece tener más dificultades. No me ha generado mayores inconvenientes en la práctica, pero es una de esas cosas que pueden llevar a pensar "¿el WiFi funciona bien?" cuando el problema no es el WiFi, sino el módem del SoC.

Pasando al software, el Galaxy Z Flip8 se lanza al mercado con Android 17 y OneUI 9. No hay grandes novedades en términos de software ni inteligencia artificial, donde encontramos las funciones esperadas que, todo sea dicho, funcionan muy bien. También volvemos a contar con Samsung DeX, uno de los mejores inventos de la compañía coreana.

Lo más interesante, desde mi punto de vista, es la promesa de siete años de actualizaciones. Samsung puede hacer cosas mejores y peores, pero la realidad es que gastar 1.300 euros en un móvil es una inversión considerable. Tener la tranquilidad de que recibirá actualizaciones mayores de Android, es decir, nuevas versiones, durante siete años me parece, sin duda, uno de los mayores puntos a favor de sus terminales de gama alta. Por lo demás, OneUI vuelve a ofrecer un rendimiento sensacional, sin el más mínimo tirón. La interfaz es agradable de usar, intuitiva y funcional. El bloatware sigue presente en forma de la suite de aplicaciones de Microsoft, Netflix o Facebook, pero todo es desinstalable o desactivable, por lo que no hay mayores problemas. El formato plegable también se aprovecha en aplicaciones como YouTube, WhatsApp o la cámara, que es donde realmente me resulta más útil.

La batería sigue siendo la asignatura pendiente. El único cambio respecto a la generación anterior en términos de batería es la eficiencia del Exynos 2600, que en la práctica se nota poco. Por lo demás, incorpora una batería de 4.300 mAh (esta vez sí, con silicio-carbono) con carga rápida de 25W y carga inalámbrica, exactamente lo mismo que la generación anterior, con prácticamente las mismas cifras y exactamente las mismas "pegas". En autonomía bruta, con un uso más o menos normal (multimedia, mensajería, navegación, redes sociales, algo de fotografía casual, etc.), es relativamente fácil alcanzar entre seis y siete horas de pantalla activa distribuidas en dos días. Es decir, se puede llegar hasta la tarde del día siguiente. Si se le exige más, se usa mucho el GPS o se juega, será necesario cargarlo por la noche.

El problema no es tanto la autonomía, sino la potencia de carga. Samsung sigue manteniendo los 25W, una cifra baja para esta gama y este precio. Es cierto que se carga en poco menos de una hora y media, pero la razón no es la rapidez de la carga, sino la poca capacidad de la batería. El silicio-carbono tiene dos enfoques: conservar el grosor y aumentar la capacidad, o reducir el grosor y mantenerla. En mi opinión, el grosor del Z Flip7 me parecía más que correcto. Habría preferido mantenerlo en el Flip8 y haberle incorporado una batería de 5.000 mAh o más, en lugar de reducirlo y conservar los 4.300 mAh. Es una cuestión de preferencias.

Las cámaras no presentan grandes cambios. La cámara del Samsung Galaxy Z Flip8 es idéntica a la del año pasado y los resultados son similares. La firma coreana ha vuelto a dotar a su modelo Flip con el conjunto de cámaras más sencillo, incluyendo un gran angular y un ultra gran angular, además de una cámara interna en el panel plegable. Cuenta con una cámara principal de 50 megapíxeles, apertura f/1.8, Dual Pixel AF, OIS; una cámara gran angular de 12 megapíxeles, apertura f/2.2, AF, campo de visión de 123º; y una cámara interna de 10 megapíxeles, apertura f/2.2, AF, campo de visión de 85º. Como es evidente, no hay teleobjetivo de ningún tipo. El zoom se basa en un recorte que en el modo de 12 megapíxeles pierde algo de calidad y que se beneficia de los 50 megapíxeles cuando el objeto está muy lejos.

El sensor principal cumple con lo esperado, al igual que el modelo anterior, de donde prácticamente se podría copiar y pegar este apartado. La cámara es correcta, obteniendo fotos bien elaboradas, con colores no excesivamente saturados y relativamente fieles. Es la cámara principal que se podría esperar de un terminal de 1.299 euros y, por qué no decirlo, lo mínimo exigible. Hasta aquí, sin objeciones.

Si utilizamos el zoom digital, el dispositivo permite hacer ampliaciones de dos, cuatro y diez aumentos por defecto, deteniéndose en cualquier punto intermedio. El resultado con el zoom x2 es aceptable, más que suficiente para incluso simular un zoom óptico, pero a partir de ahí se nota el recorte, especialmente si se usa el modo de 12 megapíxeles, que es el activado por defecto.

La ausencia de teleobjetivo provoca que, al ampliar, la imagen se difumine y los elementos se mezclen. En este punto, el procesamiento es más agresivo, lo que se aprecia en el aumento del efecto acuarela, en los textos y en las texturas en zonas de contraste. También se observa un cambio en la colorimetría de la foto, algo que se evitaría completamente con una lente y un sensor dedicados. En cualquier caso, se puede activar el modo de 50 megapíxeles para obtener fotos con mayor resolución. El resultado en términos de HDR, colores e iluminación es idéntico al modo de 12 megapíxeles, pero se gana mucho en nitidez. No lo usaría por defecto, pero tampoco lo ignoraría al hacer ampliaciones en edición.

El gran angular es, de nuevo, solvente, y puede ser de gran ayuda en ciertas fotos donde no es posible alejarse. Es bueno y, afortunadamente, los colores son muy similares a los del sensor principal. Como foto es correcta, aunque es mejor evitar hacer zoom, ya que se notará la falta de nitidez.

En cuanto al selfie, estoy muy satisfecho con el resultado. La cámara frontal, la del panel plegable, cumple sobradamente. Es una cámara muy capaz que me ha gustado mucho y que ofrece dos opciones: individual y grupal, para que quepa más gente. Muy bien, sin quejas, sinceramente.

Sin embargo, la ventaja de este formato es utilizar la pantalla externa para controlar la cámara trasera y tomar selfies con una calidad muy superior. El resultado es claramente mejor que con la cámara interna. Y si por casualidad se desea usar el zoom x10 para ver cada imperfección y punto negro, es posible hacerlo.

Al anochecer, se nota que la cámara retrocede un poco, especialmente al hacer zoom. Sin ampliaciones, la cámara cumple sin problemas e incluso ofrece un resultado muy atractivo. El problema surge al hacer zoom, donde se nota que le cuesta más y la imagen, por lo general, sale demasiado lavada.

Recomiendo encarecidamente dejar activado el modo noche, ya que los resultados mejoran considerablemente. Las luces son más exageradas y hay un evidente aumento de la claridad, pero la foto es más utilizable.

El selfie nocturno es correcto. No está a la altura del selfie diurno, pero cumple. Huelga decir que la calidad que se conseguirá con la cámara delantera es inferior a la que se obtendrá si se "fuerza" un poco el uso del modo plegable. Un selfie nocturno divertido es el caso de uso más interesante para el Modo Flex.

En el apartado de vídeo, Samsung ha corregido el problema con el HDR detectado el año pasado, lo cual es una buena noticia. Por lo demás, el vídeo está muy bien trabajado, con buena estabilización, colores adecuados y buena iluminación. Para un uso casual y grabar contenido para redes sociales, es más que suficiente.

Lo que sí merece especial atención es la estabilización. El Galaxy S26 Ultra nos sorprendió este año con un modo que permite mantener el horizonte fijo en los vídeos incluso con movimientos absurdos. El Z Flip8 no tiene un sistema tan avanzado, pero también logra impresionar.

El problema surge con la noche. El resultado sigue siendo deficiente, como en la generación anterior. La falta de luz afecta negativamente al móvil de Samsung, que pasa de ofrecer una estabilización sensacional, buenos colores y buena luz a presentar saltos impropios de la gama alta, vibraciones y un color muy lavado. Es, sin duda, una de las asignaturas pendientes junto a la batería.

De nuevo, podría copiar y pegar las conclusiones del análisis del modelo anterior, porque la experiencia ha sido idéntica. Me reafirmo en que Samsung sabe hacer plegables y sabe cómo sacarles partido, pero el formato Flip sigue demandando más. Lo pedía el Z Flip7 y lo pide igualmente el Flip8, que cuesta 100 euros más.

Ser plegable es un argumento interesante, sin duda, pero por 1.299 euros existen alternativas no plegables superiores en todos los aspectos. Con esto no quiero decir que no sea un buen terminal, porque estoy seguro de que el público al que va dirigido no echará de menos más potencia bruta, una mejor gestión térmica o un mejor vídeo nocturno. Sin embargo, es hora de dar un salto en autonomía y carga, así como mejorar la cámara. Es una buena propuesta y cumple en todos los apartados, pero no destaca en ninguno. Este año no hay duda: el gran protagonista ha sido el Z Fold8, que ha acertado con el formato.