El resurgimiento del ordenador: Google, Apple y Microsoft convergen en la era de los agentes de IA

Tecnologia
En un giro inesperado, Google, Apple y Microsoft están revitalizando el concepto del ordenador personal, impulsados por la creciente necesidad de los agentes de inteligencia artificial. Mientras el móvil ha dominado la última década, las grandes tecnológicas ahora apuestan por el ordenador como plataforma esencial para estos asistentes inteligentes, dada su arquitectura más abierta y capaz. Este cambio de enfoque sugiere una redefinición del papel del PC en la tecnología moderna.

En solo dos días, el panorama del ordenador ha experimentado tres desarrollos significativos: Google ha revelado detalles sobre los Googlebook, sus nuevos portátiles con Android y Gemini integrados, incluyendo nombre, precio, especificaciones y fecha de lanzamiento. Paralelamente, los primeros análisis del Mac mini M6 y el Mac Studio M5 Ultra han destacado su excelente capacidad para ejecutar agentes de IA localmente. Adicionalmente, Microsoft ha explicado a The Pragmatic Engineer cómo Windows gestionará a estos agentes, que anunció hace meses, tratándolos como usuarios con identidad propia. Después de quince años en los que el móvil acaparó el protagonismo, relegando al ordenador a un segundo plano (salvo por transiciones arquitectónicas como Apple Silicon y ARM en Windows), las tres grandes compañías ahora apuestan por lo contrario. La razón es la misma en todos los casos: los agentes requieren capacidades que el móvil no puede ofrecer.

La arquitectura del smartphone se basa en la premisa de que cada aplicación opera en su propio entorno aislado ('sandbox'), sin interactuar con otras. Esta característica, que garantizó la seguridad y lo diferenció de los ordenadores, lo convierte en un entorno restrictivo para un agente de IA. El trabajo de un agente precisamente implica moverse entre diferentes aplicaciones y servicios: leer correos electrónicos, consultar calendarios, realizar reservas, guardar documentos PDF, entre otras tareas. Muse, el agente de Meta, es un ejemplo claro: asigna a cada usuario un ordenador virtual en la nube que navega, completa tareas y continúa funcionando incluso si la aplicación se cierra. Aunque se utiliza desde el móvil, el trabajo real se ejecuta en un servidor de Meta. En este contexto, el móvil actúa como un control remoto. Lo mismo aplica a Instinct o a Grok Bot.

El mercado bursátil también ha interpretado esta tendencia. El lunes, las acciones de ARM, Intel y AMD subieron un 17%, 12% y 10% respectivamente, en un repunte atribuido a la buena recepción de Muse. Mantener estos ordenadores virtuales encendidos demanda procesadores, pero no necesariamente tarjetas gráficas. Es notable que ninguno de los tres fabricantes había hecho anuncios específicos al respecto.

Tres empresas y una misma apuesta

En la próxima versión de Windows, un agente con identidad local se presentará en el Administrador de Tareas como un usuario más. Esto tiene sentido, ya que sus sesiones pueden durar horas y emplean múltiples programas simultáneamente, al igual que un humano. Un sistema operativo diseñado para una persona frente al teclado se adaptará ahora a un usuario sin manos, pero cuya importancia es creciente.

Google, por su parte, abandona su tesis anterior. Los Chromebooks, que hemos conocido durante casi tres lustros, partían de la idea de que el portátil no era tan relevante, enfocándolo como una ventana económica al navegador. Sin embargo, el Googlebook compite en la liga del MacBook, y Rick Osterloh lo ha descrito en The Verge como un giro estratégico fundamental para la compañía. Google ya no busca que el ordenador sea irrelevante; quiere que, ante todo, sea suyo.

En el caso de Apple, lo destacable del Mac Studio no es solo su rendimiento, que ya era esperado, sino lo beneficioso que ha resultado el cambio a la arquitectura ARM y la memoria unificada implementado en 2020. Esta arquitectura lo hace particularmente idóneo para la ejecución local de IA, incluidos los agentes.

El ordenador es útil para los agentes porque es una plataforma abierta: cualquier programa puede leer archivos o modificar la configuración de otro. Esta es precisamente la característica que el móvil limitó, y es también la vulnerabilidad que Muse ha revelado sin querer: Ars Technica descubrió un fallo en su versión para Mac, donde cualquier aplicación podía redirigir el dictado a un servidor de un atacante y obtener el token de la cuenta. Aunque Meta lo parcheó en cuestión de horas, la lección persiste: un agente con acceso a correo, pagos y disco duro multiplica el daño de cualquier software malicioso. No es casualidad que Amazon citara la seguridad al bloquear a Muse. La respuesta de Microsoft, de otorgar una identidad a cada agente, recupera una idea tan antigua como las cuentas de usuario para delimitar lo que cada uno puede acceder y lo que no. La diferencia ahora es que muchos de esos usuarios no son personas.

El ordenador cobra más importancia justo cuando es más costoso adquirirlo

Mientras tanto, el mercado del PC está en declive. IDC pronostica una caída de ventas superior al 11% este año, en parte debido a la escasez de RAM y NAND provocada por los centros de datos de IA. Ya hemos observado cómo esto está afectando la venta de ordenadores, y el aumento de precios de las memorias es inevitable. Coexisten así dos modelos:

En uno, el agente reside en tu ordenador. En el otro, tu ordenador reside en el centro de datos de otro. El alza en bolsa del lunes fue una apuesta por el segundo modelo, y la crisis de la RAM empuja en esa dirección: si la RAM se destina a los centros de datos, el ordenador capaz de alojar un agente también terminará allí.

Durante años nos hemos preguntado si el móvil terminaría reemplazando al ordenador mediante una convergencia largamente esperada que no ha avanzado mucho. La respuesta ha sido diferente: el ordenador vuelve a ser indispensable porque quien lo usa ya no es solo la persona sentada frente a él. La pregunta para los próximos años no será únicamente "qué ordenador compro", sino "en el ordenador de quién reside el agente que actúa por mí". El ordenador ha regresado, pero no está claro si volverá a ser completamente nuestro.