Crisis de Suministro de Combustible en Francia: La Ventaja Estratégica de España en Refinerías

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Francia enfrenta una severa escasez de gasolina debido a la inestabilidad geopolítica y el cierre de refinerías en Europa, con una gran parte de sus estaciones de servicio afectadas. En contraste, España se posiciona de manera más favorable gracias a su robusta capacidad de refinamiento y la diversidad de sus fuentes de crudo. Esta situación destaca la importancia de la infraestructura energética nacional frente a una crisis global de suministro.

Francia atraviesa una compleja situación de desabastecimiento de gasolina. La guerra en Irán y los ataques de Ucrania a refinerías rusas han creado una coyuntura crítica en el suministro global de combustible, exacerbada por los ataques hutíes a infraestructuras sauditas y la potencial reducción de exportaciones estadounidenses bajo una futura administración Trump. Este escenario se agrava en Europa, donde el cierre de refinerías, consideradas poco rentables y desalineadas con los objetivos de cero emisiones, ha debilitado la capacidad de respuesta del continente, según análisis de Oil Price. En este contexto, España posee una ventaja significativa: sus ocho refinerías operativas mitigan el impacto de la crisis.

La situación en Francia es alarmante. Datos oficiales del gobierno francés indican que el 11% de las estaciones de servicio experimentan problemas de abastecimiento, habiendo alcanzado picos del 15%. La capital, París, y sus alrededores son las zonas más afectadas, con aproximadamente la mitad de las gasolineras sin combustible, según reportes de laSexta. En septiembre, la demanda de gasóleo en Francia fue de 750 mil barriles, mientras que su producción nacional apenas llegó a 370 mil, lo que significa que dependían de la importación de la mitad de su consumo. La creciente volatilidad internacional y las dificultades en el transporte del crudo han convertido este desabastecimiento en una realidad.

La escasez se atribuye a varios factores. Los ataques de fuerzas iraníes contra oleoductos y la costa de Arabia Saudí han comprometido el suministro de petróleo a Europa, elevando los precios a sus niveles más altos desde febrero. Asimismo, la ofensiva ucraniana contra refinerías rusas y la prórroga de la prohibición de exportación de diésel por parte de Putin hasta octubre, como señala Oil Price, han contribuido a la reducción de barriles disponibles para Francia. The Telegraph informa que esta combinación de eventos ha provocado una ola de compras de pánico en todo el país, dejando a muchas gasolineras francesas sin al menos un tipo de combustible. Particularmente afectadas están las estaciones de TotalEnergies, que, al haber fijado precios máximos (2,25 euros por litro de diésel y 1,99 euros por litro de gasolina), han sido las primeras en agotar sus reservas y las más perjudicadas por la falta de suministro.

Ante esta crisis, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha solicitado a Bruselas la implementación de mecanismos de emergencia. A nivel interno, el ejecutivo francés ha extendido ayudas a los consumidores, destinando más de 1.400 millones de euros en un esfuerzo por controlar el gasto público. En una carta fechada el 18 de septiembre, Macron instó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a maximizar la producción de combustible y la capacidad de refinación del continente. Para lograrlo, sugirió flexibilizar las normativas sobre las características de los combustibles, como la densidad, volatilidad y desulfuración, lo que implicaría fabricar carburante de menor calidad. Macron también pidió el aplazamiento de las nuevas regulaciones europeas sobre emisiones de metano.

España, al igual que el resto de Europa, enfrenta el mismo panorama que describe Macron, pero con una ventaja estratégica. A diferencia de otros países, entre 2008 y 2011, las compañías petroleras españolas invirtieron significativamente en el sector. Actualmente, España cuenta con ocho refinerías de gran capacidad: cinco de Repsol (Cartagena, Tarragona, Bilbao, Puertollano y A Coruña), dos de Moeve (Huelva y Algeciras) y una de BP (Castellón). En conjunto, su producción representa el 13% del total europeo, superada únicamente por Alemania e Italia. En contraste con las cifras francesas de septiembre, España requirió 600 mil barriles de crudo, de los cuales 500 mil fueron producidos internamente. Esto sugiere que España está mejor preparada que Francia, que depende en mayor medida de las importaciones de diésel y, por ende, es más vulnerable.

La ventaja española no se limita a la capacidad de refinamiento, sino también a la diversidad de crudos que pueden procesar sus plantas. Según datos de Bankinter, España recibe 30 variedades distintas de petróleo de 20 países y sus refinerías operan a pleno rendimiento. Inés Cardenal, portavoz de la patronal petrolera AICE, ha declarado a la Cadena SER que «España es el país mejor preparado en este momento para abordar lo que la Agencia Internacional de la Energía ha calificado como 'la peor crisis de suministro de la historia'».

Sin embargo, esta situación no implica que España sea inmune o pueda aislarse de una crisis global. Como explica Macron en su carta, una crisis de carburantes es, en esencia, una crisis subyacente de la oferta. Cuando el precio del diésel aumenta, repercute en el costo de todo lo demás, afectando especialmente productos básicos y cotidianos como los de la cesta de la compra. De este impacto es mucho más difícil librarse.