La Vulnerabilidad del Peatón en República Dominicana: Conoce tus Derechos y Deberes

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Todos, en algún momento, nos convertimos en peatones, el grupo más expuesto en las vías públicas. Cruzar una calle, una acción aparentemente simple, puede volverse peligrosa debido a distracciones o la imprudencia de conductores. Es crucial que los peatones conozcan sus derechos y las normas de tránsito para garantizar su seguridad y prevenir accidentes en las calles de República Dominicana.

En algún momento del día, todas las personas se desplazan a pie. Al salir de su hogar, caminar hacia una parada de transporte, descender de un vehículo o atravesar una avenida, los individuos se unen al grupo más vulnerable en las vías: aquellos que se mueven sin la protección de una carrocería, casco o cinturón de seguridad. La acción de cruzar una calle, aunque parezca sencilla, puede transformarse en una situación de emergencia por una distracción, un paso apresurado o un conductor que no respeta la prioridad peatonal. Por esta razón, comprender lo que un peatón puede demandar y las reglas que debe acatar no es una cuestión exclusiva de profesionales del derecho o agentes de tráfico; es información vital que puede contribuir a salvar vidas.

Los datos proporcionados por el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI), una plataforma del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), revelan la magnitud de esta problemática. El informe correspondiente a 2026 documenta 69,079 personas heridas en accidentes de tránsito en las 32 provincias del país. Entre las víctimas clasificadas por el tipo de incidente, los atropellos a peatones constituyen el 12.4 %. En términos más claros, aproximadamente 12 de cada 100 personas afectadas estuvieron involucradas en un suceso donde un vehículo impactó a alguien que caminaba.

Esto no significa que 12 de cada 100 peatones en el país hayan sido atropellados. El porcentaje indica la proporción de víctimas registradas por tipo de accidente que corresponden a atropellos. El portal también muestra una tasa de 63.04 heridos por cada 10,000 residentes. En palabras llanas, por cada grupo de 10,000 individuos en República Dominicana, alrededor de 63 figuran como lesionados en accidentes de tránsito. Otro indicador señala 111.52 heridos por cada 10,000 vehículos, lo que significa casi 112 personas lesionadas por cada 10,000 vehículos registrados. Esta cifra sirve para comparar la cantidad de heridos con el tamaño del parque automotor, pero no implica que cada vehículo haya causado un accidente.

Detrás de estas estadísticas se encuentran individuos que se dirigían a trabajar, estudiar, realizar compras o regresar a sus hogares. Los atropellos no siempre tienen una única causa. En algunos casos interviene la imprudencia de los conductores; en otros, la carencia de pasos peatonales, aceras despejadas, iluminación adecuada o señales visibles. Las decisiones de los propios peatones también ejercen influencia.

La Ley 63-17 define al peatón como la persona que se desplaza a pie por una vía pública. También establece que las aceras están reservadas únicamente para quienes caminan y reconoce como pasos peatonales tanto las líneas marcadas sobre el pavimento como los puentes y otras estructuras construidas para cruzar. Esto implica que la acera no es un lugar para estacionar, un carril adicional ni un espacio para colocar objetos que obliguen a las personas a transitar por la calle. Cuando un vehículo ocupa una acera, el peatón debe descender a la calzada y queda expuesto al tráfico.

El peatón también tiene el derecho de cruzar cuando el semáforo exhibe la figura humana verde o la palabra “cruce”. Durante ese lapso, los vehículos no deben avanzar sobre el paso peatonal mientras haya personas atravesando la vía. Si la señal cambia después de que la persona empezó a cruzar correctamente, puede continuar hasta alcanzar la acera o una isleta segura. Los conductores que giren a la derecha o a la izquierda deben detenerse y ceder el paso. Ante una señal de “PARE”, el conductor debe detenerse antes del paso peatonal y avanzar solo cuando pueda hacerlo sin poner en riesgo a quienes caminan. En otras palabras, tener luz verde o permiso para girar no autoriza a invadir el espacio del peatón. Sin embargo, tener prioridad tampoco significa cruzar sin observar.

La seguridad vial funciona cuando tanto conductores como peatones cumplen con sus responsabilidades. La Ley 63-17 estipula que las personas deben utilizar los pasos peatonales y los puentes cuando estén disponibles. Si la intersección tiene semáforo, deben esperar la luz verde o la señal de cruce. Cuando no exista un paso peatonal cercano, la persona debe atravesar la vía en línea recta, no en diagonal, y esperar hasta que pueda hacerlo de manera segura. También debe obedecer las indicaciones de los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett). Los peatones están obligados, además, a permitir el paso de ambulancias, camiones de bomberos, vehículos policiales y otras unidades de emergencia cuando anuncien su presencia mediante sirenas. La ley contempla sanciones para quienes crucen incumpliendo estas disposiciones.

A las normativas legales se suman acciones sencillas que pueden generar una diferencia. Guardar el teléfono celular antes de cruzar permite observar mejor el tránsito. Mirar hacia ambos lados ayuda a detectar vehículos que se aproximan, incluso cuando la señal parece favorable. También es fundamental evitar cruzar entre vehículos estacionados, correr frente a automóviles en movimiento o asumir que el conductor ya ha visto al peatón. Una sugerencia práctica es buscar contacto visual con quien conduce y confirmar que haya disminuido la velocidad antes de avanzar. Durante la noche, usar ropa visible y cruzar por áreas iluminadas facilita que los conductores reconozcan la presencia de una persona. En avenidas con múltiples carriles, se debe verificar que todos los vehículos se hayan detenido, no solo el más cercano.

Los conductores, por su parte, deben reducir la velocidad al acercarse a escuelas, intersecciones, zonas residenciales y pasos peatonales. También deben evitar el uso del celular, respetar los semáforos y recordar que una persona puede sufrir lesiones graves incluso en un impacto ocurrido a baja velocidad. La prevención de los atropellos no puede recaer exclusivamente sobre quien camina. Las autoridades tienen la obligación de mantener las aceras despejadas, asegurar señales visibles, iluminar los cruces y crear espacios accesibles para niños, personas de la tercera edad y personas con discapacidad.

Las cifras del OPSEVI advierten que los peatones forman parte de las víctimas de la inseguridad vial. Pero más allá de memorizar porcentajes o artículos de una ley, el mensaje es claro: cruzar por el lugar correcto, prestar atención y respetar la prioridad de paso puede evitar que una salida rutinaria termine en un accidente. Conocer los derechos permite a los peatones exigir respeto y entornos seguros. Conocer sus deberes los ayuda a tomar decisiones más acertadas. En la calle, esperar unos segundos, soltar el celular o reducir la velocidad puede marcar la diferencia entre llegar al destino o no hacerlo.