Un movimiento telúrico de magnitud 4.5 ocurrió este martes en el Atlántico, cerca de Las Terrenas, Samaná, según el Centro Nacional de Sismología. Este evento reaviva la discusión sobre la preparación de República Dominicana ante grandes terremotos, especialmente tras los recientes desastres en Venezuela. La implementación de un sistema de alerta temprana se propone como una solución crucial para fortalecer la respuesta del país.
Un movimiento telúrico de 4.5 grados en la escala de Richter se registró a las 11:20 de la mañana del martes en el Océano Atlántico, aproximadamente a 8.2 kilómetros al noreste de Las Terrenas, en la provincia de Samaná. El Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) fue la entidad que informó sobre este suceso. Los datos preliminares indican que el fenómeno sísmico tuvo una escasa profundidad de 10.0 kilómetros.
La reciente calamidad generada por los sismos que azotaron Venezuela ha puesto nuevamente en debate una interrogante que también inquieta a República Dominicana: ¿Qué tan capacitado se encuentra el territorio para hacer frente a un gran temblor? Un reportaje reciente de N Investiga examina la susceptibilidad sísmica de República Dominicana, tomando como referencia las imágenes de devastación que dejaron los movimientos telúricos de magnitudes 7.2 y 7.5 en Venezuela, donde edificaciones se derrumbaron, familias quedaron atrapadas bajo los restos y los equipos de rescate trabajaron sin descanso para localizar sobrevivientes.
Ahora, el siguiente paso indispensable para el país debería ser la instauración de un sistema nacional de señalización que incluya boyas y sirenas de alerta temprana. Esto permitiría seguir orientando a la ciudadanía, incluso en situaciones de interrupción eléctrica o fallas masivas en las telecomunicaciones. Esta propuesta, que debería ser impulsada por el Gobierno, a través del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), podría basarse en sistemas internacionales utilizados para la detección y respuesta ante tsunamis, terremotos y otros desastres, desarrollados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).