Intel ha anunciado una inversión de 5.000 millones de euros para modernizar y expandir su complejo de fabricación en Leixlip, Irlanda. Este movimiento busca aumentar la producción de procesadores Xeon 6 y futuros productos Xeon con tecnología Intel 3, el proceso más avanzado de la compañía en Europa. La decisión refuerza la capacidad productiva europea, aunque llega tras la cancelación de otros proyectos de Intel en Alemania y Polonia, dejando una cadena de suministro aún incompleta en el continente.
Europa ha estado trabajando durante años para fortalecer su posición en el panorama global de los semiconductores. El objetivo no es solo incrementar la fabricación de chips, sino también disminuir la dependencia de cadenas de suministro concentradas fuera del continente y avanzar en los procesos más sofisticados. Estados Unidos comparte una meta similar y ha intensificado sus esfuerzos para atraer inversiones, fábricas y empleos relacionados con tecnologías estratégicas. Esta competencia industrial ha generado una situación notable: una de las principales empresas estadounidenses del sector ha decidido invertir miles de millones para expandir su producción en territorio europeo.
Esta empresa es Intel, que ha comunicado una inversión de 5.000 millones de euros para ampliar y modernizar su planta de Leixlip, en Irlanda. El propósito es aumentar la fabricación de los procesadores Xeon 6 y de ciertos productos Xeon futuros, utilizando Intel 3, el proceso tecnológico más avanzado que la compañía produce actualmente en Europa. No obstante, esta decisión se produce después de que el fabricante cancelara sus iniciativas industriales en Alemania y Polonia. La Unión Europea fortalece su capacidad productiva, pero los detalles exigen matizar el alcance real de este logro.
El eje del plan no implica la construcción de una nueva fábrica ni la ampliación de la sala limpia, sino mejorar el equipamiento de Fab 34, actualizar sus instalaciones y extender la red automatizada que transporta las obleas a través de las numerosas fases del proceso productivo. Esta infraestructura facilitará una integración más fluida de los distintos módulos del campus y elevará la eficiencia general. Intel comenzó a implementar el programa a principios de 2026, aunque no ha especificado cuándo concluirán las mejoras. El resultado esperado es un mayor volumen de producción con Intel 3, aprovechando el espacio existente.
Fab 34 inició su producción a gran escala en 2023, consolidando a Leixlip como el principal centro europeo de fabricación avanzada de Intel. La instalación comenzó operando con Intel 4, utilizado en los primeros Core Ultra, y posteriormente incorporó Intel 3 para los procesadores Xeon. Ambas tecnologías emplean litografía ultravioleta extrema, conocida como EUV, para imprimir estructuras más pequeñas y complejas sobre las obleas. Cuando comenzó su actividad, Fab 34 se convirtió en la primera fábrica europea en utilizar esta técnica en producción de gran volumen.
El incremento previsto responde, según Intel, a una mayor demanda de procesadores para servidores y de infraestructura relacionada con la inteligencia artificial. Aunque las GPU y los aceleradores captan gran parte de la atención, los centros de datos continúan necesitando CPU para ejecutar cargas generales, gestionar recursos y sostener las plataformas sobre las que operan estos sistemas especializados. Los procesadores Xeon ocupan precisamente ese lugar en su catálogo. Aumentar el volumen de Intel 3 permitiría abastecer mejor este mercado sin tener que esperar a que una nueva planta estuviera lista.
El desembolso también se produce tras un importante cambio financiero en torno a Fab 34. En 2024, Apollo aportó 11.200 millones de dólares y adquirió el 49% de una sociedad conjunta vinculada a la producción de la instalación, aunque Intel mantuvo la propiedad y el control operativo de la fábrica. La compañía recompró esa participación en abril de 2026 por 14.200 millones de dólares. Tres meses después, vuelve a comprometer capital en la infraestructura irlandesa tras recuperar el 100% de aquella sociedad.
La iniciativa europea de Intel había sido considerablemente más ambiciosa. La compañía presentó Fab 34 como un componente de una futura cadena que combinaría la producción de obleas en Irlanda con dos nuevas fábricas avanzadas en Magdeburgo, Alemania, y una instalación de ensamblaje y pruebas en Breslavia, Polonia. Este despliegue debía cubrir, dentro de la Unión Europea, varias de las etapas principales necesarias para transformar una oblea en un procesador terminado. Los proyectos fueron aplazados en 2024 y cancelados definitivamente un año después, cuando Intel decidió ajustar sus inversiones a la demanda estimada. Es aquí donde aparece el asterisco de los 5.000 millones. Europa podrá fabricar un mayor volumen de obleas avanzadas, pero seguirá sin contar con la estructura completa que Intel había prometido construir dentro de la UE. La empresa mantiene sus principales operaciones de ensamblaje y pruebas en Estados Unidos y Asia, después de cancelar la instalación polaca que debía cubrir esas etapas. Leixlip reduce una parte de la dependencia externa, aunque no convierte por sí sola la producción de Xeon en una cadena plenamente europea.