Nueve días después de los severos terremotos que azotaron Venezuela, la cifra de fallecidos ha escalado a 2,645 y los heridos superan los 12,000. Pese a la disminución de probabilidades, los familiares de las víctimas no pierden la esperanza de hallar a sus seres queridos con vida entre los escombros, mientras los equipos de rescate continúan trabajando incansablemente en las zonas más afectadas.
Nueve días después de los impactantes sismos que sacudieron Venezuela, los allegados de los afectados mantienen la convicción de encontrar personas con vida bajo los restos, mientras el número de decesos ha llegado a 2,645 y los lesionados suman 12,666. Conforme al informe presentado por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, aproximadamente 15,050 individuos perdieron sus hogares, 86,117 grupos familiares han recibido asistencia, 6,462 personas fueron salvadas y 885 edificaciones sufrieron daños, de las cuales 189 se derrumbaron por completo.
En La Guaira, una región al norte del país que fue la más golpeada por los movimientos telúricos, los equipos de emergencia prosiguieron con las operaciones de búsqueda entre los desechos, aun cuando con el transcurso de los días las posibilidades de hallar a alguien con vida se reducen constantemente. Los parientes de los afectados pidieron intensificar los esfuerzos de rescate y aumentar la ayuda para remover las estructuras colapsadas, con la expectativa de ubicar sobrevivientes.
En una edificación destruida en Playa Grande, las familias permanecían cerca del sitio, afirmando que durante la madrugada una radio de un militar mostró interferencias que atribuyen a un guardia de seguridad atrapado, quien supuestamente intentaba comunicarse con el exterior. Mientras tanto, en la zona de Caraballeda, los familiares de Fabio, un niño de 9 años que quedó atrapado bajo los restos de su edificio, aseguraron que mantienen la fe de encontrarlo con vida. Su progenitor, Francisco Bastardo, comentó a EFE que confía en que su hijo “aparecerá”.
La Guaira se mantuvo con una presencia militar más acentuada de lo habitual al cumplirse nueve días de los temblores. En el área se observaron extensas filas de individuos esperando provisiones, mientras las labores de despeje de escombros continuaban. Alrededor de 40 personas acompañaron a Leonardo Suárez durante la despedida de su madre, su cónyuge, sus dos hijas, un sobrino y la abuela de su pareja, quienes fallecieron durante los sismos de magnitud 7.2 y 7.5. La ceremonia tuvo lugar en una playa de La Guaira, donde la familia poseía un quiosco. Sobre pequeñas cajas de madera se colocaron las cenizas y fotografías de los fallecidos. “No es nada sencillo”, expresó Suárez a EFE.
En Caracas, una sección de salones del Colegio Agustiniano San Judas Tadeo, situado en el sector La Pastora, se desplomó este viernes sin provocar víctimas mortales, según las autoridades. El centro educativo está cerca de un barranco con pequeñas viviendas debajo, sobre las cuales cayeron los escombros. Residentes del área informaron a EFE que al menos una persona resultó herida y fue trasladada a un centro médico.
El Ministerio de Educación anunció que las actividades escolares se reanudarán a partir del próximo lunes 6 de julio en las zonas que no fueron afectadas, mientras seguirán suspendidas en los sectores golpeados por los sismos. La institución también ordenó incorporar la gestión de riesgos como contenido de estudio dentro del sistema educativo.
Ecuador envió un cuarto vuelo de ayuda humanitaria hacia Venezuela con ocho toneladas de suministros, que se suma a los tres cargamentos enviados durante la última semana. Desde España, empresas, entidades e instituciones tanto públicas como privadas también han impulsado iniciativas de apoyo para los damnificados. Hasta el momento se han reunido más de 10 millones de euros, además del envío de varios aviones con ayuda humanitaria y materiales de primera necesidad.
Este viernes también se cumplieron seis meses de la detención del depuesto presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante un ataque militar de Estados Unidos ocurrido el 3 de enero en Caracas y tres regiones cercanas.