Irán desafía las nuevas sanciones económicas de EE. UU. a pesar de la crítica situación interna

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La República Islámica de Irán ha manifestado su capacidad para resistir el 'Día D económico' proclamado por Estados Unidos, manteniendo su postura en el conflicto y negándose a reabrir Ormuz. Esta posición se sostiene a pesar de la deteriorada economía nacional, marcada por una elevada inflación y un creciente desempleo, lo que subraya la firmeza del régimen ante la presión internacional.

Teherán (EFE).- La nación persa, Irán, asegura que está preparada para enfrentar la 'jornada económica decisiva' declarada por Estados Unidos y que no modificará su postura frente al conflicto ni permitirá la reapertura del estrecho de Ormuz, pese a la difícil situación financiera del país, caracterizada por una inflación galopante y un incremento del desempleo.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí, comentó en la plataforma X: 'Esta trama ya la hemos presenciado. Siempre la misma narrativa. Diferentes agresores'. Recordó que, en los últimos años, Washington ha implementado diversas campañas de sanciones contra su país, sin conseguir, aparentemente, sus propósitos.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, ha garantizado que 'estas acciones no alterarán la posición de Irán' en la guerra.

Irán ha estado sujeto durante décadas a penalizaciones económicas impuestas por Estados Unidos, las cuales restringen su habilidad para comerciar con otras naciones y, principalmente, complican la comercialización de su petróleo, su activo principal, en los mercados globales.

A esto se suma el bloqueo que Estados Unidos ha impuesto sobre los barcos y puertos iraníes en el estrecho de Ormuz en el marco del conflicto.

Ahora, al no conseguir doblegar a Teherán por la fuerza, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado 'la operación económica más devastadora jamás lanzada contra ninguna nación', denominándola 'un Día D económico' contra Irán, con el fin de poner fin a una guerra que se acerca a los seis meses y lograr la reapertura de Ormuz.

En Teherán, las autoridades han recibido esta nueva amenaza con un espíritu de desafío.

'Si el objetivo es provocar el colapso de Irán u obligar a sus líderes a capitular y hacer concesiones estratégicas, es improbable que esta campaña alcance su meta', expresó en X Danny Citrinowicz, investigador del programa iraní del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS).