Las playas del sur de Florida enfrentan una de las peores temporadas de sargazo registradas, con volúmenes masivos de esta macroalga impactando Miami-Dade. En julio, se retiraron cerca de 9,000 toneladas, marcando un récord mensual. Este fenómeno coincide con una abundancia global casi sin precedentes, generando desafíos significativos para el ecosistema costero y la industria turística.
Las costas del sur de Florida experimentan este verano una intensa oleada de sargazo, con vastas cantidades de esta alga marina en diversas ubicaciones de Miami-Dade, lo que incrementa la presión sobre los equipos encargados de mantener las playas despejadas. Solo durante el mes de julio, se extrajeron aproximadamente 9,000 toneladas de sargazo de las playas del condado, la cifra más alta recolectada en un solo mes, según informes recientes. Este suceso coincide con uno de los años con mayor presencia de sargazo desde que se iniciaron los registros vía satélite.
El Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida (USF) calculó que en junio había alrededor de 33.6 millones de toneladas métricas distribuidas entre el océano Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México. Aunque esta cantidad situó a 2026 como el segundo año de mayor abundancia documentada, solo por detrás de 2025, el Caribe y el Golfo alcanzaron niveles históricos para ese periodo. En el Golfo, la cantidad ascendió a unos 5 millones de toneladas métricas en junio, casi el doble del registro previo para ese mes. Los expertos de USF también informaron de severos episodios de arribo a las costas del sureste de Florida. Para julio, la cantidad global comenzó a reducirse, aunque los arribos continuaron en las playas de Florida y otras áreas del Caribe.
El inconveniente va más allá de su aspecto visual. Cuando el sargazo se acumula y empieza a descomponerse, puede modificar los ecosistemas costeros, afectar la experiencia de los bañistas y producir olores fuertes debido a la liberación de sulfuro de hidrógeno. La presencia abundante de esta alga también representa una dificultad para los destinos que dependen del turismo, debido a los gastos asociados con su recolección, traslado y eliminación.
La respuesta implica una considerable movilización de recursos. Actualmente, Miami-Dade destina aproximadamente US$3.9 millones al año específicamente para la retirada de sargazo, dentro de un presupuesto de cerca de US$9.6 millones para el mantenimiento de sus playas. Además, en julio de 2026, la Comisión del Condado aprobó una resolución para buscar mayor flexibilidad en el uso de maquinaria en nuevos puntos críticos de acumulación.
Mientras las autoridades intentan controlar las acumulaciones, los científicos buscan alternativas para transformar el sargazo en un recurso útil. Investigadores de la Universidad de Miami estudian el empleo de larvas de mosca soldado negra para convertir residuos orgánicos, incluido el sargazo, en productos que puedan utilizarse en la acuicultura y la agricultura, como componentes para la alimentación animal y fertilizantes. El proyecto también examina cómo gestionar contaminantes como el arsénico antes de extender su aplicación.
Las proyecciones ofrecen cierto alivio para los próximos meses. El último informe publicado por la USF indica que la cantidad de sargazo empezó a disminuir en julio y se espera que esta tendencia se mantenga durante los siguientes meses, posiblemente hasta noviembre. No obstante, la temporada de 2026 confirma que las grandes floraciones de sargazo se han convertido en un reto constante para Florida, el Caribe y el Golfo, lo que exige combinar limpieza, monitoreo satelital e innovación científica para afrontar sus repercusiones.