Investigador de la ONU: Extranjeros en Ucrania son Víctimas de Trata, No Mercenarios

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Un experto de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la ONU ha declarado que los extranjeros engañados para combatir con las fuerzas rusas en Ucrania deben ser considerados víctimas de trata de personas. Según el investigador Pablo de Greiff, estos casos cumplen con los criterios de captación fraudulenta, traslado y explotación en un conflicto bélico, diferenciándolos claramente de los mercenarios que se unen voluntariamente por dinero.

Pablo de Greiff, investigador de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha afirmado que los individuos extranjeros que son engañados para unirse al ejército ruso y luchar en Ucrania deben ser clasificados como víctimas de trata, y no como mercenarios. En una entrevista exclusiva con N Investiga, De Greiff detalló que los incidentes documentados satisfacen los tres requisitos principales de la trata: el engaño durante el proceso de captación, el traslado de las personas y su posterior explotación, en este caso, en un escenario de conflicto. “Estas personas no son mercenarios; son víctimas de trata”, enfatizó el investigador, marcando una distinción entre aquellos que se ofrecen voluntariamente para luchar a cambio de beneficios económicos y quienes son atraídos por falsas ofertas de empleo civil y luego se ven forzados a una estructura militar.

De Greiff indicó que muchos de los afectados viajan a Rusia sin conocer las verdaderas condiciones de su enlistamiento militar. Una vez en el país, son entregados al personal del Ministerio de Defensa ruso, quienes les presentan contratos redactados exclusivamente en ruso. Explicó que, en numerosos casos, se les confiscan sus teléfonos móviles, impidiéndoles usar herramientas de traducción, y posteriormente se les obliga a firmar bajo presión. El investigador compartió que la comisión registró el caso de una persona que inicialmente se negó a firmar el acuerdo y fue llevada a un lugar donde, según su testimonio, cuatro prisioneros rusos fueron ejecutados frente a sus ojos. Después de presenciar el suceso, se le preguntó si ahora sí firmaría el documento.

“Así, mediante una coerción absolutamente evidente, las personas son forzadas a firmar”, expresó De Greiff al describir los métodos de presión identificados durante las pesquisas. Estas declaraciones surgen tras la publicación de un informe de la comisión de la ONU que documentó tácticas de reclutamiento mediante engaños o coacción en veintinueve naciones, incluyendo la República Dominicana. Para integrar información en sus reportes, De Greiff explicó que la comisión emplea una metodología rigurosa que exige la confirmación de tres fuentes independientes. Entre las pruebas analizadas se encuentran entrevistas con víctimas que lograron escapar o que fueron capturadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania, testimonios de familiares y documentos relacionados con los desplazamientos, como visados, billetes de avión y otros registros.

El tema ya había sido tratado por N Investiga a través de reportajes que exponían testimonios de dominicanos atraídos por supuestas oportunidades laborales en Rusia, así como denuncias sobre contratos militares, amenazas y dificultades para abandonar el servicio. De Greiff reiteró que la condición de víctima de trata debe diferenciarse de la de mercenario, debido a las circunstancias en que se produce el reclutamiento y la incorporación a las fuerzas militares. Sus declaraciones sitúan el engaño, la coerción y la explotación como elementos fundamentales para entender el fenómeno investigado por la comisión.