El fenómeno El Niño de 2026 está marcando récords históricos de temperatura en el Pacífico ecuatorial, superando significativamente eventos anteriores. Las anomalías térmicas han obligado a reajustar las escalas gráficas, evidenciando un calentamiento sin precedentes que aún no ha alcanzado su punto máximo y que está afectando los patrones climáticos globales de manera profunda. Este evento subraya la intensidad y el impacto de este ciclo climático irregular.
Esa representación visual de líneas azules resume los últimos 45 años de temperaturas en el Pacífico ecuatorial. Sin embargo, la atención se centra en la línea roja, que representa los datos de 2026. Por primera vez, ha sido necesario extender el eje de las anomalías hasta los cuatro grados para contener los valores registrados.
Es importante recordar que El Niño es un fenómeno climático cíclico, aunque muy irregular, con efectos considerables en el clima global. De hecho, después de las estaciones, es la principal fuente de variabilidad climática anual en todo el planeta. Durante su fase cálida, la debilidad de los vientos alisios, que normalmente enfrían la superficie del Pacífico ecuatorial, provoca un aumento drástico de la temperatura en esa región del océano. Esto, a través de diversas teleconexiones atmosféricas, altera los sistemas meteorológicos mundiales. Los impactos varían según la zona, generando “condiciones más secas de lo normal en ciertas partes del mundo, mientras que en otras causa mayores precipitaciones. Algunos países enfrentan sequías severas y otros, lluvias torrenciales”, según AEMET. No obstante, en cuanto a temperaturas, El Niño es inequívocamente sinónimo de calor.
Analicemos los datos. Con información diaria de la NOAA, el pico del fenómeno El Niño en 2015 registró una anomalía de +3,02 ºC el 19 de noviembre; el de 1982, +2,78 °C; y el de 1997, +2,39 °C. El 26 de octubre de 2026, esas mismas aguas alcanzaron +3,49 °C. En esencia, esto lo resume todo: el El Niño de 2026 supera en casi medio grado al de 2015, en más de un grado al de 1997 y, de acuerdo con el consenso de los modelos, aún no ha llegado a su punto máximo.
¿Por qué sigue aumentando? Porque es un comportamiento habitual en El Niño. Es decir, dado que hay más agua en el hemisferio sur, son sus estaciones las que influyen en la temperatura del agua. Es normal que (en plena primavera austral) la temperatura continúe incrementándose. Además, de alguna manera, El Niño se está retroalimentando. En condiciones normales, los alisios actúan como un ventilador que empuja el agua caliente hacia Indonesia. Cuando el centro y el este del Pacífico ecuatorial se calientan, los vientos pierden fuerza, lo que interrumpe el sistema que enfría esa zona. Sin embargo, a riesgo de reiterar, este no es un año normal: los mapas de la NASA muestran áreas del Pacífico con niveles hasta 40 centímetros más altos de lo habitual.
¿Y hasta cuándo se extenderá esta situación? Los récords anteriores suelen establecerse en noviembre. Por lo tanto, a priori, nos queda un mes de incrementos. La OMM pronostica una media de aproximadamente +3,7 °C para el trimestre octubre-diciembre, frente a un récord trimestral previo de +2,6 °C, y su actualización del 21 de octubre eleva a unos +3,8 °C la previsión para noviembre-enero.