Tras una victoria reñida contra Suiza en los cuartos de final del Mundial, el astro argentino Lionel Messi reflexionó sobre el esfuerzo requerido. Con la vista puesta en las semifinales, el capitán expresó su expectativa de un 'partido especial' frente a Inglaterra, destacando la histórica rivalidad entre ambas naciones.
El futbolista argentino Lionel Messi celebró la victoria obtenida en los cuartos de final del campeonato mundial frente a Suiza, en un encuentro que describió como de 'sufrimiento'. Anticipó que el próximo partido de semifinales contra Inglaterra, un oponente al que nunca se ha enfrentado personalmente, será 'especial' debido a la profunda rivalidad histórica que une a ambos países.
Argentina superó a Suiza con un marcador de 3-1 en los cuartos de final, un partido que se decidió en el tiempo extra con anotaciones de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. «Francamente, fue un partido complicado. Nos presionaron constantemente y no nos permitieron espacios. No pudimos desarrollar nuestro juego habitual y la intensidad del encuentro fue muy alta. Después de marcar, retrocedimos demasiado y defendimos con una línea más baja de lo necesario. También tuvimos dificultades para iniciar el juego desde atrás, recurriendo a pases largos, ya sea del portero o de mis defensores centrales», explicó Messi en la zona mixta del estadio Arrowhead en Kansas.
«Fue un partido extremadamente exigente, pero lo crucial es que el resultado fue favorable y avanzamos un paso más. Una vez más, tuvimos que sufrir, pero este equipo jamás pierde la fe. Regresamos a estar entre los cuatro mejores del mundo», afirmó.
En las semifinales, el adversario será Inglaterra, que venció a Noruega en su partido de cuartos de final. Se rememora el encuentro de cuartos de final del Mundial de México 1986, donde Argentina derrotó a Inglaterra con dos goles de Diego Maradona, uno de ellos tras llevar el balón desde el centro del campo y eludir a varios oponentes antes de anotar. Aquel partido se disputó cuatro años después del conflicto de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido, y forma parte de una rivalidad que se originó dos décadas antes, en el Mundial de Inglaterra de 1966.
«Siempre es significativo jugar contra selecciones de gran nivel. Nunca me ha tocado con Inglaterra y será un momento único. Es una semifinal, pero ahora debemos descansar y prepararnos. Hemos acumulado un gran desgaste y eso se percibe», concluyó.