Un nuevo estudio desafía la visión tradicional de la supervivencia prehistórica, sugiriendo que las complejas relaciones sociales y la cooperación entre grupos de cazadores-recolectores en el sur del Cáucaso fueron tan cruciales como el clima y los recursos. La investigación, basada en el análisis de herramientas de obsidiana y patrones culturales, revela que el intercambio de materiales e información jugó un papel fundamental en la resiliencia humana hace entre 57.000 y 27.000 años.
La supervivencia de los cazadores-recolectores en la prehistoria se ha atribuido históricamente a dos factores principales: el clima y la disponibilidad de recursos naturales. Aunque esta perspectiva es en gran medida correcta, una nueva investigación propone que las interacciones sociales entre los grupos humanos de aquella época fueron igualmente determinantes, si no más, que el entorno físico.
El equipo de investigación centró su estudio en pequeños grupos de cazadores-recolectores que habitaron el sur del Cáucaso hace entre 57.000 y 27.000 años. Contrario a la suposición inicial de que estos grupos, debido a su tamaño y distancia, vivirían relativamente aislados, la evidencia sugiere lo contrario. Estos grupúsculos viajaban grandes distancias y compartían tanto herramientas como técnicas con otras comunidades.
La prueba clave de esta interacción se encuentra en objetos de obsidiana, una roca volcánica utilizada para fabricar herramientas cortantes. Se hallaron herramientas de obsidiana en yacimientos situados entre 40 y 200 kilómetros de las canteras de origen. Esto es significativo porque obliga a reconsiderar los modelos clásicos de la evolución humana que atribuían el éxito o fracaso de una población casi exclusivamente a su capacidad de adaptación climática. Ahora se vislumbra que la cooperación y la circulación de información fueron factores de supervivencia esenciales, lo que tiene importantes implicaciones para comprender la resiliencia humana frente al cambio ambiental.
La zona de estudio, el sur del Cáucaso, es un puente natural entre Europa y Asia, caracterizado por una confluencia de montañas, valles y climas muy diversos en un espacio reducido. Esto lo convierte en un lugar clave para entender los movimientos de los humanos antiguos. Durante el período que abarca el estudio, en otras partes del mundo coexistieron neandertales y humanos modernos, y también se observaron cambios en el estilo de las herramientas de piedra. Por ello, el Cáucaso es un lugar idóneo para investigar si estos cambios representaron un reemplazo abrupto de una población por otra o si hubo una convivencia entre ambas culturas.
Cada cantera de obsidiana posee una composición química única, lo que permite determinar el origen exacto de cada herramienta encontrada. Según el equipo de investigación, la distancia a la que estas herramientas están dispersas es demasiado grande para haber sido recorrida por un único grupo en busca de alimento. La explicación más plausible es que diferentes grupos estaban en contacto e intercambiaban materiales. Además, hay otra pista: la forma de tallar la piedra se repite en yacimientos muy distantes entre sí, lo que sugiere que unos grupos aprendían de otros, en lugar de llegar a la misma conclusión por azar. Al datar las capas de tierra de distintos yacimientos, se constata que las culturas del Paleolítico Medio y el Paleolítico Superior convivieron durante miles de años en la misma zona, lo que indica que una no sustituyó a la otra. Estas son tres poderosas razones para sostener que las redes sociales ayudaron a estos grupos a sobrevivir.
Sin embargo, la inferencia de "redes sociales" o alianzas a partir de piedra tallada es una interpretación y no una observación directa. No existen registros escritos, orales ni testimoniales del Paleolítico, por lo que cualquier conclusión sobre relaciones sociales se construye indirectamente, a partir de patrones materiales. De hecho, el hecho de que la obsidiana viaje entre 40 y 200 kilómetros no prueba por sí solo un intercambio social entre grupos; también podría explicarse por un único grupo con un territorio muy amplio o por la reutilización de herramientas a lo largo de varias generaciones.