La numerosa comunidad haitiana en Tapachula, México, se reunió para presenciar el histórico partido de su selección nacional contra Brasil en el Mundial de 2026. Con una mezcla de júbilo y nostalgia por su país, los migrantes expresaron su esperanza de un triunfo y la alegría contagiosa que genera este evento, a pesar de las dificultades de su situación migratoria.
En Tapachula, México, la población haitiana, que constituye el grupo migrante más grande en la zona fronteriza sur del país, se preparó con una variedad de sentimientos, incluyendo gozo y añoranza, para el enfrentamiento histórico entre las selecciones de Haití y Brasil en el Campeonato Mundial de Fútbol de 2026.
Han transcurrido más de cincuenta años desde la última participación de la selección haitiana en un Mundial de Fútbol, por lo que la mayoría de los haitianos que se encuentran detenidos en el sur de México manifiestan la expectativa de que su equipo pueda avanzar con una victoria frente a la poderosa escuadra brasileña.
Desde las primeras horas de la jornada, la comunidad haitiana se congregó bajo el techo del parque Central Miguel Hidalgo de Tapachula, entonando cánticos en criollo de ¡Haití, Haití! y realizando bailes mientras esperaban el inicio del encuentro, que se llevaría a cabo en Filadelfia, Estados Unidos.
A pesar de la distancia de su nación, Bordes Clarvens, uno de los migrantes haitianos, confía en que su selección pueda obtener un resultado favorable y anhela poder asistir un día a ver al equipo en vivo.
“Para mí, esta es una vivencia significativa, porque siempre tuve la convicción de participar en un evento mundialista así. Ahora, gracias a Dios, estamos cerca, aunque no estemos físicamente allí, pero en algún momento estaremos presentes”, explica Clarvens a EFE.
Más de veinte mil haitianos permanecen en Tapachula, la ciudad más grande de la frontera sur de México, esperando la resolución de su estatus migratorio ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), según datos municipales.
El Mundial de fútbol es la razón que ha congregado en la plaza principal de la ciudad a cientos de haitianos, quienes huyeron de su país debido a la pobreza y la violencia de las pandillas, y esperan que hoy, aunque sea por unos instantes, la selección de su nación les devuelva la felicidad.
Tal es el caso de Marlene Pierre Paul, una mujer haitiana que vende agua y refrescos en las cercanías del parque central Miguel Hidalgo, y quien en medio de esta euforia mundialista admitió que la alegría es contagiosa, a pesar de la melancolía de estar lejos de su hogar.
“Deseo que Haití gane dos a cero contra Brasil. Hace cincuenta y dos años que no compite, así que estamos muy contentos”, afirma.
México ha evolucionado de ser una nación de tránsito en el flujo migratorio hacia Estados Unidos a convertirse en destino, debido al endurecimiento de las regulaciones impuestas por el presidente Donald Trump desde su retorno a la Casa Blanca.
Como resultado, el propósito de muchos migrantes ahora es obtener un estatus legal para poder trabajar y establecerse en el país.