La Guardia Revolucionaria de Irán ha declarado el cierre del estratégico estrecho de Ormuz indefinidamente, una ruta crucial para el comercio global de petróleo. Esta acción, motivada por un incidente con un buque y las acusaciones de 'intervenciones' estadounidenses, eleva significativamente la tensión con Washington. La medida amenaza con repercusiones en el suministro mundial de crudo y mantiene en alerta a la comunidad internacional ante una posible escalada del conflicto.
La Guardia Revolucionaria de Irán comunicó este domingo la interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, una de las vías marítimas esenciales para el comercio internacional de petróleo. Esta determinación surge tras efectuar disparos de advertencia a una embarcación que, según las autoridades iraníes, navegaba por una ruta no permitida. Esta acción agudiza las fricciones con Estados Unidos y mantiene en alerta a la comunidad global.
Mediante un comunicado, la Marina de la Guardia Revolucionaria advirtió que ninguna embarcación podrá cruzar el estrecho mientras persistan las “intervenciones de Estados Unidos” en la zona. Además, amenazó con responder a cualquier acto que considere hostil y aseguró que las bases militares estadounidenses en el Golfo podrían ser blanco de ataques en caso de una nueva escalada bélica.
El estrecho de Ormuz es considerado un enclave estratégico para el mercado energético mundial, dado que por sus aguas transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa globalmente. Un eventual bloqueo podría afectar el suministro global de crudo y generar un impacto inmediato en los mercados internacionales, en un contexto de deterioro de las relaciones entre Teherán y Washington.
Esta decisión se produce después de que Irán advirtiera que no se sentía obligado a respetar el reciente tratado de paz con Estados Unidos si Washington continuaba, según Teherán, incumpliendo los compromisos acordados. Paralelamente, el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, prometió represalias por la muerte de su padre, Ali Khamenei, y afirmó que los responsables “no tendrán una muerte serena”.
La crisis también se intensificó tras rumores sobre un supuesto plan iraní para atacar al presidente Donald Trump, quien respondió con nuevas advertencias contra la República Islámica. Mientras las negociaciones diplomáticas entre ambos países continúan, el cierre del estrecho de Ormuz incrementa el riesgo de un enfrentamiento directo y mantiene en vilo a los mercados y a los principales actores internacionales.