Disturbios en Irlanda del Norte: Doce Agentes Heridos y Dieciséis Detenidos

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Una segunda noche de altercados en Irlanda del Norte resultó en la lesión de doce oficiales de policía y la detención de dieciséis personas. Estos incidentes se produjeron tras la acusación de un ciudadano sudanés por apuñalar a un hombre en Belfast. Las autoridades han calificado estos hechos como actos de violencia con un marcado componente racista, generando gran preocupación en la comunidad.

Doce miembros de las fuerzas de seguridad sufrieron lesiones y otras dieciséis personas fueron arrestadas durante una segunda noche de desórdenes en Irlanda del Norte. Esto ocurrió después de que un individuo de origen sudanés fuera acusado de agredir con arma blanca a un hombre en Belfast. El ministro británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, informó que la violencia registrada el miércoles fue de menor magnitud en comparación con la noche anterior, aunque reconoció que los sucesos continúan siendo motivo de inquietud.

Autoridades califican los hechos como violencia racista

Al ser cuestionado sobre la naturaleza de los altercados, Benn declaró que los ataques poseen un evidente matiz racial. “Si se agrede a la gente por el tono de su piel, ¿de qué otra manera se les podría describir? Eso es vandalismo racista, no hay duda alguna”, sostuvo. Por su parte, la viceministra principal de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, aseguró que la violencia ha dejado a la población “conmocionada y horrorizada”.

Disturbios tras ataque con arma blanca

Las protestas comenzaron después de que Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años, fuera imputado por intento de homicidio tras el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, quien perdió un ojo a consecuencia de las heridas. Según las autoridades, grupos de ideología ultraderechista habrían empleado las plataformas digitales para fomentar las manifestaciones que desembocaron en episodios de violencia.

Enfrentamientos con la policía

La unidad policial antidisturbios desplegó cañones de agua en la localidad de Glengormley, ubicada a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para contener a los manifestantes. Durante los choques, individuos con el rostro cubierto lanzaron ladrillos, artefactos incendiarios y otros objetos contra las fuerzas del orden. Adicionalmente, prendieron fuego a un vehículo perteneciente al Departamento de Infraestructura y a varios contenedores de residuos. Aunque los desórdenes fueron menos intensos que los registrados la noche previa, las autoridades mantuvieron un amplio dispositivo policial para prevenir nuevos sucesos.

Ataques contra inmigrantes y medidas preventivas

La primera noche de violencia dejó vehículos y viviendas incendiadas, incluyendo algunas propiedades habitadas por personas inmigrantes, cuyos residentes se vieron obligados a abandonar sus hogares por motivos de seguridad. Ante esta situación, las autoridades suspendieron temporalmente una parte del transporte público y algunas instituciones educativas adelantaron el cierre de sus actividades como medida de precaución. Little-Pengelly admitió que algunos manifestantes podrían tener preocupaciones válidas, pero advirtió que otros colectivos buscan instigar “violencia, vandalismo y desorden”. “Lo único que están logrando es destruir sus propias comunidades y la causa que dicen defender”, afirmó la funcionaria.