El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, anunció el cese de la venta irregular de permisos de importación agrícola, una práctica que causaba controversia en el sector. Esta medida busca asegurar que las autorizaciones lleguen a los productores legítimos, eliminando intermediarios y promoviendo la transparencia. La cartera advierte que las transacciones no oficiales carecerán de validez.
El titular de la cartera de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, confirmó el jueves que el Ejecutivo ha puesto fin a la compraventa no reglamentada de autorizaciones para la importación de productos agrícolas, una costumbre que durante años provocó críticas dentro de la industria. “El negocio terminó”, declaró el servidor público, alertando que cualquier individuo que obtenga estas licencias al margen de los canales oficiales perderá su inversión, dado que tales operaciones no serán reconocidas por las dependencias gubernamentales.
Espaillat detalló que una evaluación de los importadores con autorización reveló que, de las 51 compañías registradas, únicamente 19 cumplían con los criterios establecidos para su funcionamiento, lo que llevó a la reducción del listado. Conforme a sus declaraciones, esta iniciativa pretende erradicar el traspaso y la mercantilización de permisos entre actores privados, además de asegurar una mayor claridad en las importaciones del sector agropecuario. Mencionó, a modo de ilustración, la situación de las importaciones de ajo, uno de los bienes que tradicionalmente ha suscitado disputas por la distribución de las licencias.
El ministro afirmó que la meta es que los permisos sean entregados directamente a quienes verdaderamente participan en la producción y el comercio, evitando la intervención de intermediarios ilegales que incrementan los costos de los procesos y distorsionan el mercado. En el transcurso de su participación, también comunicó el lanzamiento del Programa Nacional de Mecanización y Tecnificación Agropecuaria (PRONAMET), con el cual el Gobierno busca afrontar la falta de fuerza laboral en el ámbito rural a través de la incorporación de tecnología y maquinaria de vanguardia.