Una nueva moda juvenil, inspirada en el léxico de los videojuegos y la cultura de los memes, ha trascendido las pantallas para manifestarse en espacios públicos. Este fenómeno, denominado 'farmear aura', implica batallas donde los participantes buscan impresionar a la audiencia con gestos y poses. La tendencia ha generado una dinámica de juego colectivo que fomenta la interacción social entre los jóvenes.
Así como en décadas anteriores los emos, otakus y otros colectivos se identificaron a través de la indumentaria, la música y ciertos códigos, una nueva generación parece haber hallado su identidad en el concepto de “farmear aura”. La escena puede resultar peculiar para un observador externo: dos jóvenes se posicionan uno frente al otro; uno adopta una pose inspirada en el anime; el otro responde con un gesto viral de TikTok, una voltereta o una celebración deportiva. Alrededor, decenas de dispositivos móviles graban mientras el público ovaciona y decide quién demostró más “aura”. Estas son las denominadas batallas de farmear aura, una moda que surgió del vocabulario de los videojuegos y se nutrió de la cultura de los memes, la cual, en los últimos meses, dejó de ser exclusivamente digital para establecerse en parques, plazas y otros lugares comunitarios.
No se requiere intercambiar golpes ni improvisar rimas, y tampoco existe una normativa universal. Cada contendiente busca superar a su oponente con movimientos, posturas, bailes, gestos inesperados o simplemente manteniendo una actitud que la audiencia considere suficientemente atractiva. Los aplausos y exclamaciones suelen determinar quién avanza. La expresión tiene su origen en el vocabulario de los videojuegos. El término 'farmear' proviene del inglés “farming” y se emplea para describir acciones repetitivas realizadas con el propósito de acumular recursos, objetos, experiencia o puntos dentro de un juego. En este contexto, lo que supuestamente se acumula no es oro ni experiencia, sino “aura”, interpretada por los jóvenes como una especie de carisma, presencia, estilo o habilidad para impresionar a los demás.
La compañía Merriam-Webster ya ha incorporado “aura farming” en su diccionario de términos de jerga y lo define como el acto de hacer algo para parecer atractivo, impresionante o con estilo, especialmente cuando se da la impresión de no esforzarse demasiado. El mismo diccionario explica que la expresión combina el uso juvenil de “aura” con la idea de acumular puntos o recursos procedente de los videojuegos. Aquí reside una de las contradicciones más singulares del fenómeno: en los videojuegos, 'farmear' implica repetir una tarea y dedicarle tiempo; en las redes, el aura funciona mejor precisamente cuando no hay aparente esfuerzo. Un movimiento excesivamente planificado puede anular su efecto. Un gesto aparentemente espontáneo puede generar el resultado opuesto: “+1,000 de aura”.
Una persona que contribuyó a darle una proyección global a esta idea fue Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio de 11 años cuya imagen bailando con gafas de sol en la proa de una embarcación, durante las tradicionales carreras Pacu Jalur en la provincia de Riau, circuló ampliamente por internet en 2025. En estas carreras, embarcaciones de entre 25 y 40 metros compiten con decenas de remeros. Cada una lleva un joven bailarín en la proa que anima al equipo y realiza movimientos cuando la embarcación toma la delantera. Esta función exige equilibrio, razón por la cual suele ser desempeñada por niños y adolescentes.
Dikha no creó el concepto de 'aura farming', que ya circulaba en las redes, pero su actuación se convirtió en uno de sus mayores emblemas. Dikha explicó a BBC Indonesia que nadie le había preparado una coreografía: “Yo mismo inventé el baile” y fue algo espontáneo. Su serenidad sobre una embarcación que avanzaba a gran velocidad fue precisamente lo que internet interpretó como la representación perfecta de “tener aura”. La repercusión traspasó rápidamente las fronteras de Indonesia. Figuras deportivas como Travis Kelce, el piloto Alex Albon y jugadores del Paris Saint-Germain replicaron los movimientos, contribuyendo a la expansión de la tendencia. Pero internet no se conformó con imitar el baile. El siguiente paso fue competir.
En Suzano, Brasil, el creador de contenido Victor Gabriel Tourinho Camargo, conocido como Uvitinho, organizó en julio de 2026 un “Campeonato de Farmar Aura” en el Parque Max Feffer. La actividad congregó a más de 200 personas, incluyendo niños, jóvenes y adultos. El ganador fue Maikizinho, de 12 años, quien recibió 250 reales. Los participantes realizaron pequeñas presentaciones y la reacción del público determinó quién avanzaba en las rondas.
Uvitinho explicó que una de sus intenciones era sacar a los jóvenes de las pantallas y crear un espacio donde pudieran expresarse sin temor al juicio ajeno. Es una de las ironías de la tendencia: una cultura completamente desarrollada en internet terminó sirviendo como pretexto para reunir presencialmente a cientos de personas. La idea se replicó en otras ciudades brasileñas. El 25 de julio, un campeonato organizado en Belo Horizonte reunió a niños, jóvenes y adultos. La competición fue ideada por una joven de 18 años y culminó con la victoria de Arthur Bernardo, de 11, quien captó la atención con volteretas y movimientos del 'six seven'. El premio fue tan propio del universo de internet como la competencia: Arthur recibió 20 reales, un kit de desayuno y un trofeo de Tung Tung Tung Sahur, personaje asociado al fenómeno conocido como Italian Brainrot. El segundo puesto obtuvo 15 reales y un kit, mientras el tercero recibió 10 reales y otro kit.
Uno de los participantes de esa competencia resumió, de manera involuntaria, el espíritu de todo el fenómeno. Matheus Gabriel, de 18 años, quedó en tercer lugar y reconoció a la emisora Itatiaia que ni siquiera sabía con exactitud qué significaba 'farmear aura'. Según lo que había comprendido, se trataba de acumular “puntos de estilo” al proyectar una determinada imagen ante los demás. Lo relevante no es tanto el origen de cada movimiento como reconocerlo, apropiarse de él y ejecutarlo frente a otros. El fenómeno también ayuda a comprender por qué muchos adultos observan estas competiciones y no entienden absolutamente nada.
El filólogo y profesor universitario costarricense Byron Ramírez publicó el 19 de agosto un análisis sobre las batallas de 'farmear aura' después de observar cómo estas dinámicas podían estudiarse más allá de la simple condición de meme. Para interpretarlas, Ramírez recurrió a autores como Walter Benjamin, Gregory Bateson, Roger Caillois y Erving Goffman, aplicando conceptos relacionados con el aura, el juego, la imitación, la competencia y los marcos desde los cuales las personas interpretan una situación. No significa que esos autores investigaran TikTok ni el 'aura farming'; son herramientas teóricas empleadas por Ramírez para analizar un comportamiento contemporáneo. Su planteamiento sobre la brecha generacional es especialmente útil. Para Ramírez, parte de la incomprensión no depende simplemente del gusto, sino de que quien observa desde fuera puede desconocer las referencias necesarias para interpretar los gestos.
Si una persona nunca vio el meme del 'six seven', los videos relacionados con el 'mewing' o determinadas poses procedentes de videojuegos, observa únicamente a dos jóvenes realizando movimientos extraños. Para quienes conocen esas referencias, cada gesto tiene otra lectura. Ramírez sostiene que, visto desde dentro de ese código compartido, el fenómeno opera como una dinámica de juego e ironía colectiva que permite a los jóvenes construir una identidad ante los demás. También considera que estas reuniones pueden funcionar como espacios de pertenencia en una época en la que las propias redes sociales son señaladas con frecuencia por fomentar el aislamiento. De alguna manera, las batallas transforman el contenido consumido individualmente en el celular en una actividad colectiva. La pantalla enseña los movimientos. La calle proporciona el escenario. Los celulares vuelven a grabarlo. Y el contenido retorna a las redes para reiniciar el ciclo.
La tendencia ya ha llegado también a España. Al 21 de agosto de 2026, existen al menos dos convocatorias anunciadas en Galicia: una concentración programada para el 22 de agosto en los Jardines de Méndez Núñez, en A Coruña, y otra para el 1 de septiembre en el centro comercial Vialia de Vigo. La invitación de Vigo resume el espíritu de estas reuniones: 'farmear aura', conocer gente, pasar un buen rato y competir. Lo que sí dejan estas batallas es una imagen bastante clara de cómo han evolucionado las formas juveniles de pertenecer. Quizás dentro de algunos años nadie recuerde cómo se ganaba una batalla de 'farmear aura'. Pero hoy, para una parte de los más jóvenes, basta con posicionarse frente al rival, reconocer el meme.