La carretera A-42, que une Madrid y Toledo, se ha convertido en un punto de congestión crítica diario, mientras que la autopista de peaje A-41, que discurre en paralelo, permanece casi desierta. Esta paradoja ha generado un clamor popular y político para liberalizar la A-41 y aliviar así los constantes atascos en la A-42. La situación se agrava por el crecimiento demográfico en las localidades colindantes y el desarrollo de importantes centros logísticos en la zona.
La carretera A-42, que conecta Madrid con Toledo, es descrita como una trampa para ratones por José Manuel Tofiño, alcalde de Illescas. Esta vía se congestiona diariamente, mientras que una autopista de peaje paralela permanece casi sin uso, siendo la más infrautilizada de España. La necesidad de una solución es clara, aunque la respuesta a estas demandas ha sido hasta el momento insuficiente.
Desesperante es un calificativo que describe con precisión el recorrido diario de miles de conductores por la A-42, tanto hacia Madrid como hacia Toledo. La realidad es que, en ambos sentidos y durante las horas punta de la mañana y la tarde, la A-42 se encuentra sistemáticamente colapsada.
A pesar de que las demandas de vecinos y políticos resurgen, la problemática congestión de la A-42 ha sido grave durante años. En 2020, representantes del Partido Popular de la Comunidad de Madrid y de los municipios toledanos afectados ya exigían al Gobierno Central la toma de medidas. Actualmente, son los políticos del PSOE quienes insisten en la búsqueda de soluciones.
¿Cuál es la situación? La A-42 sufre atascos diarios mientras la A-41, que transcurre en paralelo, permanece desocupada. De acuerdo con información publicada por El País, la A-42 registra un flujo vehicular promedio de hasta 90.000 coches al día en ciertos tramos, en contraste con los apenas 2.000 vehículos que utilizan la autopista de peaje.
Este volumen de tráfico en la A-42 ha aumentado en los últimos años debido a que la carretera gratuita adyacente está saturada. Hace poco más de una década, el número de vehículos que circulaban por la A-41 era inferior a mil diarios. Esta problemática ha generado, durante años, retenciones en las carreteras nacionales colindantes, que los automovilistas emplean como rutas alternativas para evitar la autopista principal.
¿Cuáles son las causas? A pesar de que la A-42 ha enfrentado una situación crítica por años, el problema se ha agravado recientemente. Esta carretera conecta Madrid y Toledo, atravesando la comarca de La Sagra. Es una región cercana a Madrid, conocida por localidades como Illescas y Yeles en Toledo, o Torrejón de la Calzada y Parla en Madrid, desde donde un gran número de trabajadores se desplazan diariamente a la capital. Más cerca de la ciudad, la vía pasa por Getafe.
Muchos de estos trabajadores se trasladaron fuera de Madrid durante la burbuja inmobiliaria previa a 2008, en busca de viviendas más amplias y económicas. No obstante, la actual crisis de la vivienda ha provocado que un número significativo de madrileños consideren nuevamente atractivas estas poblaciones al sur de la capital. Por ejemplo, las grúas de construcción han reaparecido en Seseña, un símbolo recurrente del auge y caída de la burbuja inmobiliaria.
Adicionalmente, en las proximidades de Illescas se ha desarrollado un centro logístico que se ha consolidado como uno de los principales núcleos de distribución de mercancías en el centro de la península. Esto ha incrementado notablemente el flujo de vehículos pesados, dificultando aún más el tránsito. La proximidad de la A-42, de hecho, es un factor clave que atrae a las empresas para establecer allí sus operaciones de transporte hacia Madrid.
Propuesta de gratuidad. Ante esta situación, en sus recientes demandas, los políticos de la región solicitan la apertura gratuita de la A-41 para todos los vehículos, con el fin de descongestionar la A-42. La solución planteada es simple: si una vía está desierta y la otra saturada, debería liberalizarse su uso.
El principal obstáculo radica en que la concesión de la A-41 se extiende hasta el año 2040. Actualmente, la autopista es gratuita entre las 0:00 y las 6:00, ofreciendo una alternativa para los conductores madrugadores. No obstante, residentes locales sugieren que esta medida responde a la voluntad de la empresa concesionaria de reducir costes de personal, y señalan que en ese horario la A-42 no presenta problemas de tráfico, siendo las primeras horas de la mañana cuando se producen los mayores atascos.
Alternativas en transporte público. Un reportaje de El País incluye el testimonio de Alberto Blázquez, un informático de 28 años residente en Palomeque, cerca de la A-42. Él opta por conducir hasta Illescas, donde toma un tren a Fuenlabrada (Madrid) y realiza un transbordo para llegar a Atocha, completando así su trayecto al trabajo.
Esta es la elección de algunos trabajadores al percatarse de que el tiempo de desplazamiento es similar tanto en transporte público como en vehículo privado. Las propuestas incluyen la extensión de la red de Cercanías hasta Illescas para mejorar la conexión ferroviaria con la capital, así como la optimización de las rutas de autobús, las cuales, según otras opiniones recogidas en el mismo reportaje, ya se encuentran saturadas desde su partida de Madrid.
Estas demandas, junto con la solicitud de un tercer carril desde Parla, son las peticiones que tanto vecinos como madrileños han estado haciendo durante años. Por el momento, la única novedad es que la magnitud del problema ha empeorado.