Arthur Schopenhauer, a menudo percibido como un filósofo pesimista, sigue siendo una figura relevante para entender la existencia. Su aforismo sobre los primeros cuarenta años de vida como 'texto' y los siguientes como 'comentario' ofrece una metáfora poderosa. Esta reflexión, extraída de su obra monumental 'Parerga y Paraliómena', ilumina cómo las distintas etapas de nuestra vida se entrelazan para dar coherencia a nuestra historia personal.
A pesar de su imagen asociada al pesimismo filosófico y su reconocido retrato de anciano, Arthur Schopenhauer es una figura que aún hoy, en pleno 2026, ofrece valiosas perspectivas sobre el sentido de la vida. Su crudeza al abordar la existencia no le resta relevancia, sino que lo convierte en un faro filosófico para comprender cuestiones fundamentales, incluso fenómenos como "la crisis de los 40".
La vida, como un libro. A lo largo de sus 72 años, Schopenhauer dedicó su vida a escribir sobre una amplia gama de temas, incluyendo política, estética, moral, psicología, retórica e incluso 'el arte de insultar'.
Hacia el final de su vida, publicó la monumental obra Parerga y Paraliómena, donde plasmó una reflexión vital que se ha convertido en uno de sus aforismos más célebres. Esta afirmación arroja luz sobre el sentido de la vida mediante una metáfora universal: la de los libros.
¿Qué dice exactamente? Schopenhauer sugiere que, así como los ensayos, novelas u obras de teatro poseen una estructura interna esencial para evitar el caos, la vida también puede dividirse en etapas que se explican mutuamente. En su 'Eudemonología', dentro de la misma obra, Schopenhauer afirma:
"En un sentido más amplio, puede decirse que los cuarenta primeros años de la existencia proporcionan el texto y los treinta siguientes el comentario, que nos hace entonces comprender bien el sentido verdadero, luego la moral y todas las sutilezas [...]. Al término de la vida hay algo que nos recuerda el final de un baile de máscaras, cuando los enmascarados se retiran".
¿Es la única cita sobre el tema? No. Schopenhauer, quien ya había superado los 60 años cuando se publicó Parerga y Paralipómena, legó muchas otras frases que apuntan en una dirección similar. Por ejemplo:
"En la juventud domina la contemplación; en la edad madura, la reflexión. Por eso la primera es la época de la poesía; la segunda, la de la filosofía. En la práctica, igualmente, se determina uno por la percepción y su impresión durante la juventud; Más tarde, por la reflexión".
"Eso proviene en parte de que en la edad madura las imágenes se han presentado y agrupado alrededor de las nociones en número suficiente para darles importancia, peso y valor, así como para moderar al mismo tiempo, para la costumbre, la impresión de las percepciones".
"Solo quien alcanza la vejez recibe una representación completa y comedida de la vida, pues él la abarca de una ojeada en su plenitud y en su transcurso natural, de una forma especial y no meramente como hacen otros, solo desde su comienzo, sino también desde su final, a través del cual reconoce perfectamente la vanidad de la misma".
¿Qué nos quiere decir? El éxito de sus reflexiones no es sorprendente. Frente a la frustración, el derrotismo o el pesimismo que puede generar el paso del tiempo, Schopenhauer nos recuerda que cada etapa de la vida cumple una función dentro de su relato, de manera análoga a las partes de un libro.
Durante los años de juventud, 'escribimos' el texto: tomamos decisiones, acumulamos experiencias, cometemos errores y aciertos, y, en definitiva, forjamos nuestro carácter y definimos un camino tanto profesional como personal. En la segunda mitad de la vida, ya maduros y superados los 40 años, es momento de mirar hacia atrás y adoptar una perspectiva crítica que dote de coherencia a lo vivido.
Más allá de Schopenhauer. La teoría de Schopenhauer se conecta con las de otros pensadores, como el psiquiatra Robert N. Butler, quien en la década de 1960 describió la tendencia de las personas a revisar su propia biografía en la vejez para encontrarle sentido.
En esencia, no somos solo una secuencia de decisiones y acontecimientos, sino el relato que nosotros mismos conformamos y construimos con esas piezas, una historia que se encuentra en un proceso constante de reescritura.
¿Por qué a los 40 años? Schopenhauer escribió en el siglo XIX, lo que se refleja en sus ensayos. Por ejemplo, él sitúa el punto de inflexión en los 40 años y proyecta un horizonte vital de otros 30 años. Aunque hoy la esperanza de vida en España supera los 84 años, la puntería del filósofo prusiano resulta asombrosa.
Actualmente, los expertos manejan el concepto de reminiscence bump (pico de reminiscencia), que describe cómo, al adentrarse en la edad adulta (a partir de los 30 años), nuestra memoria autobiográfica se vuelve particularmente activa. Este fenómeno guarda cierta conexión con la metáfora de Schopenhauer.
Jonathan Koppel y Dorthe Berntsen explican que "el pico de reminiscencia se refiere a la cantidad desproporcionada de recuerdos autobiográficos que datan de la adolescencia y la adultez temprana. A menudo se ha atribuido a la consolidación del yo maduro en el período que abarca dicho pico".
Otros autores lo definen como el "aumento en la proporción de recuerdos autobiográficos de la juventud observado en mayores de 40 años".
Centrando el foco. ¿Esto implica que después de los 40 el pasado nos domina o que estamos condenados a una cadena de recuerdos? No. Lo que Schopenhauer nos enseña es que, al llegar a la edad adulta, el enfoque cambia: más allá de las vivencias o decisiones, lo que cobra importancia es el relato. Descubrimos el significado del camino recorrido y percibimos las cosas con mayor claridad. Pasamos de la edad de la poesía a la edad de la filosofía, parafraseando al propio Schopenhauer.
La reflexión de Parerga y Paralipómena nos ayuda a comprender mejor el pensamiento poliédrico y matizado de Schopenhauer. Además, nos permite entender que, más allá de cualquier apariencia, el pesimismo filosófico no es lo mismo que el pesimismo psicológico. Por el contrario, autores como Schopenhauer ofrecen un camino que puede transitarse con una actitud positiva y ayuda a evitar el "buenismo" que ha convertido la felicidad en una industria.