Isar Aerospace, con su cohete Spectrum, cuenta con un considerable respaldo financiero y logístico, incluyendo múltiples ubicaciones de lanzamiento. Sin embargo, la compañía se enfrenta a continuos contratiempos técnicos que han impedido el éxito de sus intentos de lanzamiento, a pesar de sus esfuerzos y el apoyo de importantes inversores y la Agencia Espacial Europea (ESA).
Con su cohete Spectrum, la compañía Isar Aerospace parece tener todos los elementos para alcanzar el éxito: capital, apoyo tanto público como privado, y acceso a diversas plataformas de lanzamiento. No obstante, su principal obstáculo radica en la incapacidad de lanzar con éxito dicho cohete. En marzo de 2025, logró un intento, pero el cohete explotó apenas un minuto después. En 2026, ha realizado hasta cuatro intentos más, pero todos ellos han sido pausados durante la cuenta atrás debido a algún problema técnico.
El más reciente de estos intentos tuvo lugar esta semana, el lunes 15 de junio. Aunque la ventana de lanzamiento permanecerá abierta hasta el día 21, no se ha anunciado un próximo intento. La empresa ha declarado que cada error representa una lección valiosa y que están aprendiendo significativamente de ellos. Sin embargo, es crucial que el cohete despegue con éxito para que los inversores vean un retorno de su capital. El tiempo apremia y es fundamental identificar y resolver los problemas técnicos que dificultan el despegue.
Cinco intentos. La explosión de 2025 fue causada por la apertura de una válvula de ventilación en pleno vuelo, lo que llevó a la pérdida de control de actitud del cohete. Posteriormente, el 21 de enero, un fallo en una válvula de presurización impidió el lanzamiento. El 25 de marzo, se detectó un peligroso aumento de la temperatura del combustible de propano líquido. Para complicar las cosas, una embarcación no autorizada ingresó en la zona de peligro alrededor del lugar de lanzamiento. Este último incidente fue mala suerte, pero los problemas técnicos persistieron.
Por ejemplo, durante el intento del 9 de abril, se identificó una posible fuga en un tanque presurizado. Finalmente, el último intento, el del 15 de junio, no pudo completarse debido a un fallo en el sistema de fluidos. Los problemas han sido variados y es esencial solucionarlos a tiempo.
Inversión de la ESA. Isar Aerospace cuenta con el respaldo de la ESA, que ha invertido 205 millones de euros en la empresa a través del programa European Launcher Challenge. De hecho, en este último intento, el cohete Spectrum transportaba 5 cubesats y un experimento de la propia agencia europea.
Otros inversores. La compañía también ha recibido 270 millones de euros en inversión privada de entidades como Island Green Capital, Molten Ventures, HV Capital y Lakestar. Con todo este apoyo, se espera alcanzar una producción de más de 30 lanzadores al año. No obstante, para lograrlo, es imprescindible que el primer lanzamiento sea un éxito.
Más lugares de lanzamiento. Actualmente, Isar Aerospace opera sus lanzamientos desde el puerto espacial Andøya, en el norte de Noruega. Sin embargo, la empresa planea construir una nueva instalación en Canadá y ha firmado una carta de intenciones con Maritime Launch Services para usar el puerto espacial de Nueva Escocia como segundo emplazamiento operativo. Incluso ha llegado a acuerdos para utilizar la rampa del antiguo cohete Diamant, en el Puerto Espacial de la Guayana Francesa.
Los pescadores no la apoyan. Aunque la compañía alemana goza de un amplio respaldo, no cuenta con el apoyo de los pescadores noruegos, quienes se quejan de que los intentos de lanzamiento en Andøya interrumpen su actividad. Además, esta zona también se utiliza como campo de pruebas militar, lo que ha generado quejas adicionales.
El dinero ya está, ahora falta la tecnología. En resumen, esta compañía dispone del capital y, ciertamente, de la tecnología, pero es evidente que existen fallos. Algo debe solucionarse, ya que el problema con los pescadores podría resolverse cambiando de lugar de lanzamiento, pero la incapacidad de lograr un despegue exitoso podría llevar a la pérdida de inversores. Los ingenieros de Isar Aerospace tienen una tarea considerable por delante.