Chile está considerando la construcción de un túnel submarino bajo el Estrecho de Magallanes para unir el continente con la Isla Grande de Tierra del Fuego. Esta iniciativa busca superar las limitaciones del transporte marítimo actual, que a menudo se ve afectado por las inclemencias del tiempo en la Patagonia. Aunque el proyecto es técnicamente viable y ha ganado impulso político, su materialización depende de un acuerdo binacional con Argentina y de la financiación necesaria.
Actualmente, para cruzar desde Chile o Argentina a la isla de Tierra del Fuego, las personas dependen de ferris y barcazas. Aproximadamente 600 vehículos y 2.000 personas atraviesan la isla diariamente. La región del extremo sur de la Patagonia es conocida por sus condiciones meteorológicas adversas, lo que frecuentemente provoca la suspensión de los servicios de transporte marítimo. Por ello, la propuesta de construir un túnel submarino que conecte ambas regiones tiene un gran sentido.
La propuesta consiste en edificar un paso subterráneo de aproximadamente 3,7 kilómetros en la Primera Angostura, lo que reemplazaría el actual transporte en ferri. El proyecto ha existido en planos desde hace tiempo, pero recientemente ha cobrado un renovado impulso político.
Qué se propone exactamente. El proyecto plantea un túnel vial submarino que una Punta Delgada, en la zona continental, con Bahía Azul, en la Isla Grande de Tierra del Fuego. Este sector, conocido como Primera Angostura, es el punto más angosto del Estrecho de Magallanes, lo que lo convierte en la ubicación técnicamente más favorable para una obra de esta magnitud.
Por qué resurge ahora. El proyecto está incluido desde junio de 2025 en el Plan de Desarrollo de Zonas Extremas 2025–2035 de la Región de Magallanes. El gobernador de Magallanes, Jorge Flies, ha sido el principal artífice de devolverle visibilidad a la iniciativa en las últimas semanas, según han reportado diversos medios.
Lo que dicen los técnicos. Francisco Hernández, académico de la Universidad de los Andes, explicó a la edición uruguaya de El País que la obra es técnicamente factible, pero advierte que no debe considerarse una tarea sencilla. El medio también señala que, además de la longitud del trazado, existen otras dificultades como el estudio detallado de la geología del lecho marino, la presión del agua, las corrientes y el comportamiento sísmico de una zona cercana a la cordillera.
En función de los resultados de estos análisis, el proyecto podría ejecutarse con una tuneladora de tipo TBM o mediante métodos convencionales de excavación en roca. Según el medio La Nación, ingenieros noruegos ya evaluaron la propuesta en una fase preliminar y concluyeron que las condiciones podrían ser favorables.
Cuánto cuesta y quién paga. Las estimaciones de costo oscilan entre los 500 y los 1.500 millones de dólares. Al tratarse de una obra binacional, Chile y Argentina tendrían que acordar la distribución de la inversión, el modelo de gestión y las garantías de mantenimiento a largo plazo. El medio también indica que la viabilidad no solo depende de la ingeniería, sino de un acuerdo firme entre ambos países sobre la financiación, las condiciones y el esquema de operación.
En qué punto está realmente. Por el momento, el túnel es únicamente una propuesta incluida en la planificación de Chile. No hay confirmación oficial del inicio de obras, ni un acuerdo definitivo entre los dos países, ni financiación asegurada. El siguiente paso sería completar los estudios geotécnicos y geofísicos para precisar el diseño, los costos y los sistemas de seguridad, evacuación y emergencia. Hasta entonces, habrá que esperar para saber si el proyecto se materializa finalmente.