El Congreso paraguayo ha votado la destitución del presidente Santiago Peña, declarándolo culpable de mal desempeño en sus funciones tras un juicio político. La decisión surge a raíz de la crisis financiera del Ueno Bank, que generó interrogantes sobre los vínculos del mandatario con el grupo empresarial del banco. A pesar de su renuncia previa, el Senado procedió con el proceso, culminando en su separación del cargo.
ASUNCIÓN.– El Congreso paraguayo removió este viernes al presidente Santiago Peña de su cargo, luego de encontrarlo responsable de una gestión deficiente durante un proceso de juicio político. Este procedimiento fue iniciado tras la quiebra del Ueno Bank, una situación que planteó dudas sobre las conexiones del presidente con el grupo corporativo dueño de la institución bancaria. La determinación fue tomada por la Cámara de Senadores, con un total de 44 votos a favor y la ausencia de un legislador, después de que la Cámara de Diputados aprobara por unanimidad la acusación con 78 votos.
De este modo, el procedimiento concluyó con la separación de Peña de la presidencia, a pesar de que el gobernante había presentado su dimisión el día jueves, la cual no fue aceptada por el Congreso. Durante la sesión, el Senado rechazó una petición de Peña para posponer el juicio político por 72 horas y así tener tiempo para preparar su defensa. El mandatario no se presentó en persona y fue representado por sus abogados, quienes asumieron su defensa técnica ante los legisladores.
La crisis que precipitó la salida de Peña se originó con la intervención del Ueno Bank, una medida ordenada por el Banco Central de Paraguay al detectar que su indicador de solvencia había caído por debajo del mínimo reglamentario. La entidad atendía a aproximadamente 2.9 millones de usuarios y gestionaba alrededor de 850 millones de dólares en fondos estatales, según la información difundida durante el período de crisis.
Las imputaciones contra Peña incluyeron supuestos conflictos de interés debido a su participación previa en Ueno Holding, el conglomerado empresarial al que pertenecía la entidad financiera. También se cuestionó la concentración de recursos de instituciones públicas en el banco y la designación de Carlos Carvallo, exdirectivo de Financiera Ueno, como titular del Banco Central. Peña había afirmado haber vendido sus participaciones en el grupo corporativo en marzo de 2025 y negó poseer una inversión directa en Ueno Bank. Sin embargo, los legisladores impulsaron el juicio político al considerar que existían responsabilidades políticas que debían ser investigadas, independientemente de su renuncia.
Luego de la destitución, el vicepresidente Pedro Alliana asumirá la Presidencia de Paraguay, conforme al procedimiento de sucesión constitucional. La crisis también resultó en la renuncia del presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, mientras las autoridades han iniciado indagaciones sobre el colapso de la institución financiera y el manejo de sus recursos. La salida de Peña inicia una nueva fase de inestabilidad política y económica en Paraguay, donde las autoridades deberán responder a las demandas de los ahorristas y esclarecer las circunstancias que llevaron a la intervención de una entidad que llegó a acumular fondos de millones de clientes y recursos públicos.