La ONU Reporta que la Inteligencia Artificial Consumió 4.5 Billones de Litros de Agua en 2025

Internacionales
El vertiginoso avance de la inteligencia artificial está ejerciendo una presión significativa sobre los recursos naturales del planeta. Un reciente informe de la ONU revela que en 2025, los centros de datos dedicados a la IA utilizaron 4.5 billones de litros de agua y 448 teravatios hora de electricidad, evidenciando una considerable huella ambiental. Este consumo masivo, equiparable al de millones de personas, subraya la necesidad urgente de evaluar la sostenibilidad de estas tecnologías en expansión.

El progreso acelerado de la inteligencia artificial (IA) está generando una repercusión cada vez mayor sobre los recursos naturales del planeta. Únicamente en 2025, las instalaciones de datos empleadas para sustentar estas tecnologías requirieron 4.5 billones de litros de agua, una cantidad suficiente para llenar 1.8 millones de piscinas olímpicas, según un estudio divulgado este miércoles por el Instituto de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH). Esta cifra equivale al consumo doméstico anual de aproximadamente 600 millones de personas en África subsahariana, lo que resalta la magnitud de la repercusión ecológica vinculada al auge de la IA. El análisis también muestra que los centros de datos consumieron el año pasado 448 teravatios hora (TWh) de electricidad. Si fueran una nación, ocuparían el noveno puesto global en consumo energético. Adicionalmente, produjeron una huella de carbono de 189 millones de toneladas de CO₂ equivalente, una cantidad que requeriría la siembra y crecimiento de 3,200 millones de árboles durante una década para ser compensada.

La IA impulsa el incremento del uso de energía.

De acuerdo con el informe, una de las razones principales detrás de este crecimiento es el aumento de las cargas de trabajo relacionadas con la inteligencia artificial. Mientras en 2025 la IA representó cerca del 20 % del consumo eléctrico de los centros de datos, las proyecciones indican que para 2030 esa cifra podría duplicarse hasta alcanzar el 40 %. Los especialistas explican que, aunque el entrenamiento de modelos avanzados demanda enormes recursos, la mayor parte del consumo energético proviene de la fase de uso cotidiano. “Entre el 80 % y el 90 % del consumo energético total de la IA corresponde a la inferencia, es decir, a las respuestas que ofrecen los sistemas a miles de millones de consultas de los usuarios”, señala el documento.

ChatGPT y las consultas masivas.

El informe subraya el crecimiento veloz de herramientas como ChatGPT, que tras su lanzamiento en 2022 superó el millón de usuarios en solo cinco días y actualmente procesa alrededor de 2,500 millones de consultas diarias. Según los investigadores, una consulta de texto típica realizada a un chatbot de IA consume aproximadamente 200 veces más energía que tareas informáticas sencillas, como la clasificación de correos electrónicos no deseados. La generación de imágenes también requiere una considerable cantidad de recursos. Crear una imagen mediante IA puede consumir hasta 60 veces más energía que generar una respuesta de texto breve. Sin embargo, los expertos advierten que el mayor desafío energético podría estar en los videos creados por inteligencia artificial. “Un video corto generado por IA puede consumir tanta electricidad como 200,000 clasificaciones de spam o cientos de imágenes generadas por IA”, indica el informe.

Más residuos electrónicos.

La ONU también advirtió sobre el impacto ambiental asociado al hardware que sustenta estas tecnologías. Las proyecciones indican que la infraestructura de IA podría generar hasta 2.5 millones de toneladas de residuos electrónicos al año para 2030, una cantidad comparable al peso de casi 250 Torres Eiffel desechadas anualmente. En cuanto al entrenamiento de futuros modelos avanzados, el informe estima que sistemas como GPT-5 podrían requerir alrededor de 100 gigavatios hora (GWh) de electricidad, equivalente al consumo residencial anual de unas 770,000 personas en África subsahariana.

Un mercado en expansión.

A pesar de los desafíos ambientales, la industria de la inteligencia artificial continúa expandiéndose a un ritmo acelerado. El estudio proyecta que el mercado mundial de la IA pasará de 189,000 millones de dólares en 2023 a cerca de 5 billones de dólares en 2033, multiplicando su tamaño por 25 en solo una década. Únicamente en 2025, la inversión empresarial en inteligencia artificial superó los 580,000 millones de dólares, mientras que la IA generativa atrajo casi 34,000 millones de dólares en inversión privada. Actualmente, el 78 % de las organizaciones ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en sus operaciones, mientras que el 40 % de los empleadores prevé reducir parte de su plantilla laboral en aquellas áreas donde estas tecnologías puedan automatizar tareas.

Un impacto más allá del mundo digital.

El informe concluye que la inteligencia artificial no es únicamente una tecnología basada en software, sino una infraestructura física con importantes implicaciones ambientales. “La inteligencia artificial no es solo código; es también hormigón, cobre, silicio, litio, agua, tierra y carbono”, advierte el organismo. Detrás de cada chatbot, imagen generada o recomendación automática existe una red global de centros de datos, equipos tecnológicos y cadenas de suministro que demandan grandes cantidades de energía, agua y recursos naturales.