Diversas naciones, incluyendo Francia y Estados Unidos, han expresado ante la ONU su preocupación por la cantidad de uranio enriquecido que posee Irán, considerándola suficiente para la fabricación de un arma nuclear. Basándose en datos del OIEA, diplomáticos señalaron la falta de justificación para tal acumulación, subrayando la necesidad de una solución diplomática y verificable. Esta denuncia se produjo en el contexto de una sesión del Consejo de Seguridad sobre las sanciones a Irán.
Países europeos miembros del Consejo de Seguridad, como Francia y el Reino Unido, junto con Estados Unidos y otras naciones, comunicaron este martes a las Naciones Unidas que la República Islámica de Irán ha acumulado una cantidad de uranio que podría ser empleada “para la creación de un dispositivo nuclear”. Citando información del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el representante permanente de Francia ante la ONU, Jérôme Bonnafont, afirmó que “no existe una razón válida” para que Irán mantenga “más de 400 kilogramos de uranio enriquecido” si su objetivo no es poseer un arma atómica.
“Esto implica que Irán posee más de diez ‘cantidades significativas’ de uranio altamente enriquecido, de acuerdo con la definición del OIEA; se trata de la cantidad de material con la cual no se puede descartar la posibilidad de construir un artefacto nuclear”, declaró Bonnafont a los medios frente al Consejo de Seguridad. El diplomático francés se dirigió a la prensa en representación de las delegaciones de Baréin, Dinamarca, Grecia, el Reino Unido, Letonia, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Francia y la Unión Europea, antes de que el Consejo llevara a cabo una reunión sobre las sanciones impuestas a Irán debido a su programa nuclear.
“Reafirmamos nuestro firme compromiso con la búsqueda de una salida diplomática duradera y sostenible que asegure que Irán nunca intente, adquiera o desarrolle un arma nuclear. Únicamente un acuerdo creíble, robusto y verificable permitirá abordar de manera viable la cuestión nuclear iraní”, manifestó.
Las sanciones
Bonnafont acusó a Teherán de haber incumplido “repetidamente” sus compromisos y de no colaborar con el OIEA al no haber permitido la entrada de sus inspectores a las instalaciones iraníes durante “un año”. En este contexto, defendió las sanciones de la ONU para “limitar la capacidad de Irán de desarrollar y entregar un arma nuclear”.
Minutos después, durante la sesión del Consejo de Seguridad, China y Rusia nuevamente forzaron una votación sobre el orden del día, argumentando que el organismo ya no tenía la autoridad para renovar las sanciones. Sin embargo, solo Pekín y Moscú votaron en contra, y Pakistán se abstuvo. El asunto de fondo radica en el mecanismo de reimposición automática de las sanciones (‘snapback’) que se activa cuando un Estado miembro denuncia un incumplimiento significativo por parte de Irán.
En 2025, Francia, Alemania y el Reino Unido solicitaron reactivarlo por un presunto incumplimiento de Teherán. China y Rusia propusieron extender por seis meses la resolución que contempla la eliminación gradual de las sanciones de la ONU contra Irán para ganar tiempo de negociación, pero la iniciativa no fue aprobada. La sesión de este martes sirvió, una vez más, para evidenciar la división dentro del organismo respecto a este tema.