La Guardia Costera de Estados Unidos repatrió a 32 ciudadanos dominicanos después de interceptar una embarcación improvisada que transportaba a 40 migrantes cerca de la isla Desecheo, al oeste de Puerto Rico. Esta operación, iniciada tras la detección de una nave sospechosa por parte de Aduanas y Protección Fronteriza, subraya los graves riesgos asociados con los viajes marítimos clandestinos. Las autoridades advierten sobre los peligros y las posibles consecuencias legales para quienes intentan estas travesías irregulares.
La Guardia Costera estadounidense anunció la repatriación de 32 ciudadanos de República Dominicana luego de interceptar una embarcación de construcción precaria que llevaba a bordo a 40 individuos. El incidente ocurrió en las proximidades de la isla Desecheo, ubicada al oeste de Puerto Rico. La operación comenzó después de que una aeronave de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza divisara una embarcación que parecía estar sobrecargada de pasajeros navegando en aguas cercanas al territorio puertorriqueño.
Tras recibir la notificación, la tripulación del guardacostas Heriberto Hernández de Estados Unidos se dirigió a la ubicación indicada e interceptó la embarcación. Según la información proporcionada por las autoridades estadounidenses, en la nave viajaban 36 dominicanos, tres haitianos y un ciudadano de Uzbekistán. Posteriormente, 32 de los dominicanos fueron devueltos a su país de origen como parte de los procedimientos migratorios establecidos por Estados Unidos. La Guardia Costera no proporcionó detalles inmediatos sobre el estatus migratorio de los demás ocupantes que fueron interceptados durante el operativo.
El comandante Matthew Romano, quien funge como jefe de respuesta para el Sector San Juan de la Guardia Costera, resaltó la colaboración entre las unidades marítimas y las agencias federales que participaron en la operación. Asimismo, emitió una advertencia sobre los peligros inherentes a los viajes marítimos ilegales hacia Puerto Rico. Romano afirmó que “estos trayectos son extremadamente peligrosos y, en la mayoría de los casos, se realizan en embarcaciones que están sobrecargadas, son inseguras y carecen del equipo de salvamento adecuado”. Además, el comandante recordó que las personas interceptadas durante intentos de migración irregular pueden ser repatriadas o enfrentar acciones legales.
Esta intervención se enmarcó dentro de las acciones llevadas a cabo por el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF), una entidad establecida mediante una orden ejecutiva del Gobierno estadounidense con el fin de fortalecer el control migratorio y la seguridad en las fronteras. El Canal de la Mona, que separa a República Dominicana de Puerto Rico, sigue siendo una de las rutas marítimas más frecuentadas por migrantes dominicanos y haitianos que buscan ingresar de forma irregular al territorio de Estados Unidos. Las autoridades han insistido en repetidas ocasiones que estas travesías conllevan un alto riesgo debido a las condiciones de las embarcaciones utilizadas y a los peligros inherentes a la navegación en alta mar.