CATL, el líder mundial en fabricación de baterías, ha anunciado su enfoque estratégico en la tecnología de litio-aire, con el objetivo de lograr una densidad energética comparable a la de la gasolina. Esta iniciativa marca un hito importante en la búsqueda de soluciones de almacenamiento energético de alta capacidad para la industria automotriz, prometiendo autonomías significativamente mayores para los vehículos eléctricos en el futuro.
CATL ha delineado una prometedora hoja de ruta para los próximos años. En el contexto de una creciente transición energética en la industria automotriz, diversas tecnologías de baterías compiten por consolidarse en la próxima década. Wu Kai, científico jefe de CATL y miembro de la Academia China de Ingeniería, reveló en el Foro de Equipamiento y Energía 2026 que la compañía ha identificado la tecnología de litio-aire como el campo estratégico crucial para la próxima gran innovación global en baterías. Esta es la primera vez que CATL hace pública oficialmente esta decisión.
Por qué importa este anuncio. CATL posee el 47% del mercado global de baterías para vehículos eléctricos, según datos de abril de 2026, lo que la posiciona como el fabricante de baterías más grande del mundo por cuota de mercado. Además, la empresa ha mantenido el liderazgo en almacenamiento energético global durante cinco años consecutivos, alcanzando una cuota del 30,4% en 2025. Por lo tanto, cuando su científico jefe señala una tecnología como el futuro campo de batalla, la industria presta atención.
Qué es exactamente una batería de litio-aire. A diferencia de las baterías de iones de litio tradicionales, que emplean compuestos metálicos pesados (níquel, cobalto, manganeso) para alojar los iones de litio, las baterías de litio-aire eliminan el cátodo sólido y lo reemplazan con oxígeno tomado directamente del aire ambiente. El ánodo, por su parte, está compuesto de litio metálico puro.
El resultado es un sistema más ligero y con una estructura abierta, lo que ha llevado a los investigadores a denominarlas como "baterías respirables". Al reducir el peso inerte dentro de la celda, la densidad energética potencial se incrementa drásticamente.
Los números. La densidad energética teórica de esta tecnología puede alcanzar los 12.000 Wh/kg, una cifra comparable a la de la gasolina, que se sitúa alrededor de los 13.000 Wh/kg. Las baterías de iones de litio que actualmente impulsan los vehículos eléctricos ofrecen entre 250 y 270 Wh/kg. Las baterías de estado sólido, consideradas el siguiente gran avance, aspiran a unos 500 Wh/kg. Los prototipos de litio-aire ya desarrollados en laboratorio han superado los 1.200 Wh/kg, lo que representa más de cuatro veces la capacidad de las baterías actuales.
Si esta tecnología llegara a comercializarse, permitiría que los coches eléctricos tuvieran autonomías superiores a los 1.600 kilómetros con una sola carga.
Un problema que viene de los años 70. El concepto de batería de litio-aire no es reciente. Sus fundamentos teóricos se establecieron en la década de 1970, como comparte CarNewsChina. Sin embargo, llevarla de la teoría a la práctica ha sido extremadamente complejo. Las celdas son muy sensibles a la humedad y al dióxido de carbono presentes en el aire, lo que provoca una rápida degradación. A esto se suman problemas de estabilidad del catalizador y una vida útil muy limitada.
Pero hay avances reales. En 2024, un equipo conjunto de la Universidad de Illinois Chicago, el Laboratorio Nacional de Argonne y la Universidad Estatal de California en Northridge logró demostrar una batería de litio-aire capaz de superar los 700 ciclos de carga en un entorno similar al aire real. Un año después, en 2025, el Laboratorio Nacional de Argonne y el Instituto de Tecnología de Illinois desarrollaron un prototipo que alcanzó los 1.200 Wh/kg con una vida útil de 1.000 ciclos a temperatura ambiente.
Según CarNewsChina, no se espera que este diseño esté listo para su implementación en vehículos antes de 2030. Un factor clave en el avance fue la sustitución de los electrolitos líquidos (inflamables) por una matriz sólida compuesta de un polímero cerámico con nanopartículas ricas en litio, lo que contribuye a estabilizar la celda durante los ciclos de alta energía.
Cómo encaja esto en la estrategia de CATL. La compañía ya ha demostrado su capacidad para transformar tecnologías alternativas en productos comercializables. Un ejemplo son las baterías de sodio-ion, que CATL propuso en 2020 y que este mismo año ya se producen en serie, incorporadas en modelos como el GAC Aion UT, el Changan Oshan 520 y vehículos de Geely, Chery y FAW.
Según explicó Kai en el foro, la estrategia de la compañía a corto plazo se centra en ofrecer tecnologías maduras para satisfacer la demanda actual; a medio plazo, en baterías de estado sólido para mejorar la experiencia en vehículos premium; y a largo plazo, en litio-aire con la intención de explorar los límites físicos del almacenamiento energético.
Entre líneas. Apostar por el litio-aire ahora no implica esperar un producto para el próximo año. Tal como señala Gasgoo, para las grandes compañías, invertir en estas tecnologías de vanguardia sirve principalmente para acumular patentes, asegurar posiciones estratégicas y construir reservas técnicas, no para generar ingresos a corto plazo. Es una estrategia para prevenir sorpresas en caso de que otra compañía anuncie una tecnología disruptiva.