Belfast experimenta disturbios antiinmigración tras apuñalamiento; autoridades acusan a la ultraderecha de incitación

Internacionales
La capital de Irlanda del Norte, Belfast, ha sido escenario de violentos disturbios y actos vandálicos, incluyendo incendios de vehículos y viviendas, a raíz de un apuñalamiento grave. Funcionarios del gobierno norirlandés han denunciado que elementos de extrema derecha están avivando las tensiones raciales y utilizando el incidente para incitar el odio contra la comunidad inmigrante, lo que ha llevado a desplazamientos forzados de familias.

La titular de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, acusó el miércoles a grupos de ultraderecha de incrementar la crispación racial en la provincia británica, después de una noche de desórdenes severos en Belfast que resultaron en la quema de automóviles, residencias y un autobús. Estos sucesos se desencadenaron tras la detención de un individuo sudanés, señalado de haber apuñalado gravemente a un hombre el pasado lunes en la capital norirlandesa. “Esto es la definición pura de racismo”, declaró Long a la BBC, al reprobar que familias de inmigrantes fueran obligadas a abandonar sus hogares por turbas violentas. La ministra también indicó que comentaristas de la extrema derecha utilizaron las plataformas digitales para fomentar un ambiente de tensión y relacionar el caso con mensajes contrarios a la inmigración.

Los altercados se concentraron mayormente en Belfast, donde manifestantes con posturas antiinmigración prendieron fuego a vehículos y agredieron viviendas. El Servicio de Bomberos de Irlanda del Norte reportó haber recibido 256 llamadas de emergencia y haber realizado 62 intervenciones entre las 7:00 de la noche y la medianoche, la mayoría en la capital. La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, describió los acontecimientos como “simple delincuencia” y censuró la actuación de individuos encapuchados que coaccionaron a familias a abandonar sus casas bajo amenazas de incendio. “El ataque ocurrido en el norte de Belfast fue atroz e injustificable, pero es peligroso usar ese hecho para señalar y agredir a personas inocentes que solo buscan vivir y trabajar aquí”, manifestó O’Neill.

Por su parte, la viceprimera ministra Emma Little-Pengelly solicitó calma y advirtió que la violencia no beneficia a ninguna causa, sino que termina perjudicándola. Mientras tanto, un tribunal de Belfast dictó cuatro semanas de prisión preventiva para Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años imputado por intento de asesinato, amenazas de muerte y posesión de un arma blanca. Según las autoridades, la víctima, identificada como Stephen Ogilvie, sufrió heridas graves en el cuello y la espalda y perdió el ojo izquierdo como consecuencia del ataque. La Policía de Irlanda del Norte descartó que el apuñalamiento tenga relación con el terrorismo islamista, aunque continúa investigando los motivos del hecho.

El primer ministro británico, Keir Starmer, censuró los disturbios y aseguró que el Gobierno no tolerará agresiones contra individuos por su origen. “Las escenas de anoche en Belfast fueron impactantes y completamente inadmisibles. No hay justificación para la violencia y el desorden que presenciamos”, afirmó el mandatario en la red social X. Las protestas se suman a otros episodios de violencia registrados en Irlanda del Norte en los últimos años tras incidentes atribuidos a miembros de comunidades migrantes.