El último líder de la antigua guerrilla FARC, Rodrigo Londoño, ha expresado su firme determinación de proteger el acuerdo de paz colombiano, incluso arriesgando su vida. Esto ocurre tras las declaraciones del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien manifestó su intención de encarcelarlo. Londoño enfatizó que, a pesar de la violencia contra exguerrilleros, su compromiso con la paz se mantiene inquebrantable.
Bogotá (AP).- El último dirigente de la disuelta guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha declarado su disposición a proteger el pacto de paz firmado hace una década, incluso si ello significa sacrificar su vida. Esta declaración surge después de las advertencias del presidente electo Abelardo de la Espriella, quien ha expresado su deseo de verlo encarcelado.
“Frente a los discursos de odio pronunciados desde posiciones privilegiadas, responderemos con acciones de paz, a pesar de que casi 500 firmantes han sido asesinados; y si debemos convertirnos en el firmante 501 asesinado, que la muerte sea bienvenida”, afirmó Rodrigo Londoño, conocido durante los años de conflicto como “Timochenko”, en un video publicado en la plataforma X. Recalcó que varios exguerrilleros han sido asesinados al reintegrarse a la vida civil.
Londoño hizo estas declaraciones luego de una advertencia previa de De la Espriella, quien, en un comunicado difundido en sus redes sociales, criticó que el último jefe de las extintas FARC hubiera viajado fuera de Colombia para asistir a un seminario en España. Este viaje fue autorizado por el Tribunal de Paz, que lo juzga por delitos cometidos durante cinco décadas de conflicto interno. El martes, Londoño confirmó su regreso a Colombia.
“Hoy vemos al criminal de guerra, alias Timochenko, en una gira internacional… ese delincuente de Timochenko merece estar en prisión de por vida, y trabajaré para lograrlo. Ningún formalismo aparente puede ocultar que los crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos por los líderes de las FARC siguen impunes”, manifestó De la Espriella, quien tiene un perfil conservador y cuenta con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump.
Londoño, junto con miles de exguerrilleros de las FARC, entregó sus armas y se sometió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Este tribunal de justicia transicional ofrece, a cambio de la confesión de sus crímenes y la aportación de detalles para su esclarecimiento, sanciones que no implican prisión, sino la participación en proyectos que benefician a las víctimas.